Visita al Pelillal rumbo al arroyo Piedritas

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Rufino Rodríguez Garza.

En esta ocasión decidimos ir rumbo al Pelillal, exactamente al 15 para las 8:00 de la mañana salimos y agarramos carretera, apenas transcurridos unos minutos tuvimos un pequeño problema, los frenos de la llanta trasera derecha empezaron a fallar, se perdió el líquido de los frenos, se votaron las gomas, pero como somos mexicanos tenemos el ingenio insuficiente para arreglar casi cualquier cosa con elementos que tenemos a la mano.

Arreglamos la descompostura con una rama de la planta del oreganillo, dicha planta sirvió de tapón impidiendo salir el líquido de frenos y de esta forma pudimos continuar nuestro viaje hacia el Arroyo Piedritas.

Ya en el lugar cargamos la impedimenta, mochilas, lonche, agua, la cámara, el dron y las libretas de apuntes, sin poder faltar la escala y una cinta de medir. Nos dividimos en dos grupos, el de Sergio, su hijo y los amigos César y el novato Jonathan que está algo excedido de peso, pero aun así se atrevió a recorrer el sitio con dificultades y así llegar al lugar con pinturas y hacer un recorrido por un sitio fosilífero.

Por mi parte y en compañía de Ramiro Castro nos dirigimos hacia El Lechuguilloso y rematamos en El Borrado, cerro que cuenta con una cantidad enorme de petrograbados; en las inmediaciones, en una suave ladera, se localizan unos cuatro morteros fijos. Este instrumento fue utilizado para moler frutos deshidratados como el mezquite y la tuna y otras frutas que aún desconocemos. Al moler se elaboraba una fina harina con la que se hacían ese complemento en su alimentación, se habla o se sabe que llevaba por nombre “mezquitamal”. Los vecinos de las comunidades aledañas a dónde se encuentran ubicados los morteros les llaman tinajitas, pues en época de lluvias retenían el agua.

Ya encaminados el amigo Ramiro subió a lo alto de la cresta y lo que parecía un lugar bueno para grabados, resultó que no había nada. Comenzó a bajar y al encontrarme con él empezaron a aparecer muchos grabados, no solo aquí sino en otros lugares de esta enorme zona arqueológica se observan unos extraños grabados, casi siempre con motivos geométricos pero pulidos.

De inmediato nos surge la pregunta de cómo hacían está tarea de pulir el grabado, aproveché las redes sociales y consulté a un experto en arte rupestre, el doctor Mendiola, que ahora reside en la ciudad de Puebla, y amablemente me contestó que para el pulido se usaba la arena como abrasivo para darle ese bonito acabado. Muy plausible la respuesta de Paco Mendiola, pero en los alrededores de estos sitios no hay arena, por lo que pudo tratarse de un proceso diferente que aún no hemos podido descubrir.

Ramiro tomando notas y cientos de fotos, con lo que terminará haciendo un sesudo escrito, mientras tanto Sergio López elevó el dron para tomar unas vistas del fabuloso Arroyo Piedritas, al que se le he dedicado algunas notas. En esas notas he observado que como siempre hay humedad en la vegetación del Arroyo es abundante y aquí podemos ver mezquites, huizaches, nopales, chaparro prieto, cenizo, uña gato, gobernadoras, tasajillos, cactus, zacates, ocotillos, coyonoxtles, y una gran variedad de vegetación variada. También se observa que el Arroyo Piedritas tiene sus afluentes, un pequeño arroyo que viene del Aparejo y que a la altura del cerro Lechuguilloso se incorpora al dicho aguaje.

Las fotos del dron permiten ver una parte de la serpiente verde.