El comité de especialistas convocado por el gobierno federal para analizar la viabilidad de la extracción de gas natural mediante fracturamiento hidráulico (fracking) en México está integrado mayoritariamente por expertos que han expresado posturas favorables a esta técnica o que mantienen vínculos con actividades relacionadas con la exploración y producción de hidrocarburos.

De acuerdo con información difundida por el diario español El País, el grupo está conformado por 47 especialistas y académicos. Del total, al menos 17 han manifestado públicamente respaldo al uso del fracking o participan en áreas vinculadas al sector energético, mientras que siete integrantes han expresado posiciones críticas respecto a esta práctica.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció en abril que cualquier decisión relacionada con una posible reactivación del fracking sería evaluada por un comité científico y técnico, encargado de revisar los aspectos ambientales, económicos, energéticos y de seguridad asociados a la explotación de gas no convencional.
Según el reporte, los integrantes trabajan bajo acuerdos de confidencialidad y se encuentran en la fase final de elaboración de recomendaciones que serán entregadas a la Presidencia para su análisis.
Entre los integrantes identificados con posturas favorables al fracturamiento hidráulico figuran Luis Fernando Camacho Ortegón, quien ha defendido la seguridad de las tecnologías actuales utilizadas en estos procesos; Ulises Hernández, subdirector de Exploración y Extracción de Petróleos Mexicanos (Pemex); Alma América Porres, expresidenta de la Comisión Nacional de Hidrocarburos; y Jorge Arévalo, director general de Exploración y Extracción de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía.
El comité fue dividido en cuatro grupos de trabajo. Uno analiza los impactos sociales, ambientales, económicos y de salud; otro revisa aspectos técnicos relacionados con ingeniería y exploración; un tercero estudia la disponibilidad y manejo del agua; y el cuarto evalúa temas regulatorios, económicos y de seguridad energética.
Entre quienes han expresado reservas sobre el uso del fracking se encuentran investigadores de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Veracruzana. Sus principales preocupaciones se centran en el elevado consumo de agua, los posibles riesgos de contaminación y los impactos sobre ecosistemas y comunidades cercanas a las zonas de explotación.
El fracking consiste en inyectar agua, arena y aditivos químicos a alta presión en formaciones rocosas profundas para liberar gas o petróleo atrapado en ellas. La técnica ha sido utilizada durante décadas en países como Estados Unidos, Canadá, China y Argentina para incrementar la producción de hidrocarburos no convencionales.
La discusión en México se desarrolla en un contexto de creciente dependencia de las importaciones de gas natural, principalmente provenientes de Estados Unidos. Diversos especialistas han señalado que el aprovechamiento de reservas nacionales podría fortalecer la seguridad energética del país, aunque persisten debates sobre sus costos ambientales y sociales.
Las críticas hacia esta técnica han sido respaldadas por organizaciones civiles y centros de investigación. Un informe elaborado por CartoCrítica y la Alianza Mexicana contra el Fracking, difundido en 2023, advirtió sobre posibles afectaciones a más de 38 mil productores vinculados al programa Sembrando Vida y a diversas actividades agrícolas en entidades como Veracruz, Tamaulipas, Hidalgo, San Luis Potosí y Tabasco.
El estudio señaló que hasta 2019 se habían registrado 7 mil 840 pozos fracturados en México, distribuidos en 68 municipios de siete estados, con casi 36 mil operaciones de fractura hidráulica acumuladas. Las organizaciones también alertaron sobre posibles riesgos para acuíferos y estimaron que los daños potenciales podrían superar los 20 mil millones de pesos.
A nivel internacional, experiencias como la del yacimiento argentino de Vaca Muerta muestran que el fracking puede impulsar la producción energética, atraer inversiones y generar ingresos, aunque también ha provocado controversias por impactos ambientales y conflictos con comunidades locales. Situaciones similares han sido documentadas en regiones productoras de Estados Unidos y Canadá.
El debate representa además un posible giro respecto a la postura mantenida durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien rechazó el uso del fracking. La propia Claudia Sheinbaum había señalado en 2024 que su administración no recurriría a esta técnica, aunque ahora ha optado por someter el tema a evaluación científica antes de tomar una determinación definitiva.
Con información de: El País, Petróleos Mexicanos (Pemex), Secretaría de Energía (Sener), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), CartoCrítica, Alianza Mexicana contra el Fracking, Forbes México.





























