José Guadalupe Robledo Guerrero.
El domingo 31 de mayo, en el Monumento de la Revolución se dieron cita miles de acarreados convocados por Claudia Sheinbaum, para “festejar” su segundo aniversario como gerenta e informar los “avances” de su encargo. Su discurso, redactado por López Obrador, como de costumbre estuvo lleno de mentiras, pero aprovechó el mitin para lanzarse contra la “injerencia” de Estados Unidos, y emulando a Juan Escutia se envolvió en la bandera y defendió la soberanía de la patria del masiosare invasor.

La belicosidad verbal que AMLO puso en labios de la gerenta, fue la respuesta al Departamento de Justicia estadounidense, que solicitó la detención de 10 narcopolíticos de Morena con fines de extradición, entre ellos el gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha Moya y 7 delincuentes más, pues dos de ellos ya se entregaron a la justicia norteamericana.
La inusual actitud de Sheinbaum se debe a que se niega a entregar a los narcopolíticos de su partido, pues delatarían el pacto del obradorismo con los cárteles de la droga, y porque sabe que no serán los únicos morenistas que Estados Unidos solicitará para enjuiciarlos, entre los que se encuentran AMLO, su hijo Andy, gobernadores, secretarios, senadores, diputados, etc.
Tres días después, el periódico Los Ángeles Times publicó la filtración de que el gobierno estadounidense estaba investigando, y les canceló las visas, a dos gobernadores morenistas cercanos a AMLO y al cártel de Sinaloa: Américo Villarreal Anaya (Tamaulipas) y Alfonso Durazo Montaño (Sonora). Esto causó pánico en la cúpula obradorista, provocando que López Obrador redactará una carta para manifestar un brevísimo apoyo a Claudia Sheinbaum y hacer una crítica reflexión de varias páginas sobre Donald Trump.
En la carta, López Obrador acusa al gobierno de Trump de intervencionismo, con el pretexto de resolver la prolongada adicción a las drogas de los estadounidenses, pero aclara que se trata de un asunto político y electoral, pues están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la derecha, para disponer de un gobierno subordinado a los Estados Unidos.
En ninguna parte de su carta, AMLO se refiere a los narcopolíticos de Morena solicitados por el Departamento de Justicia, pero con tendenciosa jiribilla asegura que a Trump no le gustaría ser recordado como responsable de una crisis económica que causara la pérdida de elecciones a su partido, y ser identificado como un mandatario atrabancado que se peleó con casi todo el mundo, incluido el Papa y sus vecinos de Canadá y México. Y como advertencia le dice que “40 millones de mexicanos viven y trabajan en Estados Unidos”.

En su escrito AMLO se autoelogia, dice que cuando él fue presidente, Trump nunca habló mal de los mexicanos; que en venganza la DEA y el Departamento de Justicia fabricaron un expediente contra el general Salvador Cienfuegos y lo detuvieron, pero le solicitó a Trump que le permitiera revisar las pruebas y aceptó, demostrando que se trataba de una represalia para someter al ejército mexicano.
Obviamente el narcopresidente no dice que se puso de rodillas frente a Trump, y que le ordenó enviar 26 mil soldados a la frontera de México-Guatemala para detener la migración. No menciona el fentanilo, que según él no se producía en México, pero en los últimos dos años se han destruido más de dos mil laboratorios donde se producía la letal droga, que mata a más de 100 mil estadounidenses por año.
Para López Obrador, el presidente Trump tuvo un cambio hacia México al que acusa de todos los males de Estados Unidos, pero contradictoriamente lo exenta de todo, culpando a sus asesores del cambio experimentado por Trump, a quienes califica de “rémoras, paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores y malvados”, pero cobarde como es, AMLO no se atrevió a dar un solo nombre de los responsables del cambio y las maldades de Trump.
El Peje recordó que Trump le consultó si era conveniente calificar a los cárteles de terroristas, y le aconsejó que no debía cometer ese error, y tomó en cuenta su opinión, pues era una licencia para ajusticiar a cualquier persona sin pruebas. “Es como la ‘ley fuga’ o el ‘mátalos en caliente’, la más abominable violación a los derechos humanos”. Pero en su escrito no tuvo una palabra para los cientos de miles de mexicanos asesinados, secuestrados y desaparecidos por los narcotraficantes.
En su carta, AMLO amenaza, insulta y exenta de responsabilidad al presidente estadounidense, poniendo como palo de gallinero a sus asesores y funcionarios, pero la termina con una súplica: “Por el bien de todos, que regrese el otro Trump”.
Por eso, se antoja incomprensible la confrontación con el gobierno de Estados Unidos que inició la gerenta en el mitin del pasado domingo, en donde solo le faltó decir lo que Maduro le dijo a Trump: “Venga por mí cobarde aquí lo espero”, o lo que expresó la hija de Raúl Castro, Mariela: “Estamos preparados para combatir al imperialismo”. Aunque al día siguiente Claudia le bajo dos rayitas a sus exabruptos, exentando a Trump de la injerencia, tal y como lo repitió AMLO en su carta, olvidándose que Trump señaló que en México gobiernan los narcos, y que nuestro país es el epicentro de los narcoterroristas.
La agresiva verborrea de Claudia Sheinbaum y la patética carta de López Obrador no detendrán los planes de Donald Trump que ha decidido enfrentar a los narcoterroristas y encarcelar a los narcopolíticos, y para eso no necesita invadir a México, como no invadió a Venezuela para llevarse a Maduro, tampoco invadirá a Cuba para enjuiciar a Raúl Castro. Por eso los morenistas se quedarán sin usar sus resorteras, pues los masiosares gringos no invadirán nuestro país.
No olvidemos que la economía de México depende de Estados Unidos, y para darnos en la madre, solo bastaría con no renovar el T-MEC; o condicionarlo por la entrega de los narcopolíticos; o que ya no suministraran el gas que nuestro país importa de EU y que representa el 80% de las necesidades de la nación, y de paso que le pongan trabas a las remesas. Seguramente AMLO y Claudia ignoran que México depende en un 80% del comercio con el imperialismo yanqui o les vale madre nuestro país.
Lo cierto, es que para Claudia Sheinbaum y López Obrador son más importantes los narcopolíticos que México y los mexicanos, porque lo que delatarían en Estados Unidos sería la tumba de Morena y la cárcel para AMLO, Andy y el resto de sus cómplices. Por eso AMLO en su carta se defiende atacando y exentando a Trump. También es verdad que bastaron 8 años para que los obradoristas mostraran su incapacidad, corrupción y alianza con los narcos, y ni cómo ayudarlos, tampoco los narcos y los pensionados podrán auxiliarlos. Alea jacta est.





























