Ni Andy ni el obradorismo son confiables

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Jorge Arturo Estrada García.

El pasado no está muerto; ni siquiera es pasado.
William Faulkner.

La arrogancia es la manifestación de la debilidad, el miedo secreto hacia los rivales.
Fulton J. Sheen.

La tormenta arrecia. El choque es inminente. El golpe impactó en Tabasco. Donald Trump envió un mensaje directo. El conflicto es entre fuerzas dispares. Somos socios y vecinos distantes. Ya nos recordaron que no somos confiables; y, ni somos amigos.

Sin embargo, el futuro inmediato del país está unido al de Estados Unidos. La renegociación del tratado comercial está sobre la mesa, en donde reposa una pistola cargada, que no es nuestra. La desconfianza de la Casa Blanca es evidente. También está claro que no somos soberanos.

Así, de manera tajante, desde el Despacho Oval, establecieron: Andrés Manuel López Beltrán no apto para tener visa y México es un narcoestado. La diplomacia se volvió rudeza, entre los vecinos distantes.

Es más que evidente que el modelo obradorista fracasó. Todavía dependemos del T-MEC al cien por ciento. En ocho años de morenismo no generamos un nuevo motor de desarrollo, para México, en el mundo capitalista. Tampoco las transferencias de dinero del Bienestar acabaron con las decenas de millones de pobres y de informales. No logramos consolidar el nearshoring. Los clústers automotrices se debilitan y los despidos se multiplican. Los inversionistas ya no confían en nuestro sistema judicial ni en el gobierno morenista. Los vínculos con delincuentes, de muchos políticos guindas, quedaron en evidencia y ya engrosan cientos de expedientes en las fiscalías y cortes estadounidenses.

Los 105 días de resistencia, para no entregar a Rubén Rocha Moya, les están costando caro. Los enterados dicen que el exgobernador sinaloense es pieza clave para estructurar casos sólidos contra varias de las figuras más relevantes del obradorismo. Algunas versiones dicen que el propio AMLO podría ser señalado.

De esta forma, el golpe llegó antes de que terminaran de blindarse mediáticamente. Ya sabían que el misil llegaría, pero tal vez no calcularon que impactaría en el hijo de del expresidente.

El exmandatario había dicho que si se necesitaba ayuda en el Palacio Nacional, él saldría de su quinta tabasqueña para apoyar la defensa de la presidenta y a la Cuarta Transformación. Tal vez ese día ha llegado. Su hijo, y heredero político, podría ser señalado como delincuente internacional.

En nuestro país, por lo pronto, la Ley Mordaza no ha sido legislada.  Las revelaciones periodísticas siguen surgiendo en ambos lados del Río Bravo. Donald Trump ha ido acomodando sus piezas, en el tablero. Fortaleció a sus elementos estratégicos en el entorno de seguridad y justicia.

La clase política mexicana está marcada. Las estadísticas mienten y el púlpito mañanero también. El pasado, siempre, se asoma para recordarnos quienes somos. Entonces, ya surgen las interrogantes.

¿Se acerca el regreso de Andrés Manuel a los reflectores para “defender la soberanía y el proyecto”? ¿Se envolverá en la bandera? Por lo pronto, Nicolás Maduro ya está encarcelado, y los Chapitos e Ismael Zambada ya son testigos colaboradores y están en las cárceles del Imperio. Algunos analistas estiman que las acciones unilaterales podrán acelerarse. 

Así, Andy, en su carta de reclamo, a Donald Trump, coloca a Andrés Manuel como el tlatoani de la Cuarta Transformacionales que luchará por salvar a México y a la Cuarta Transformacionales.

Los primeros reclamos, que van surgiendo, resuenan lastimeros. Y, ya, entonados, con el coro guinda suenan patéticos. Lo que viene será interesante. Estamos ante un gobierno que se disfraza de izquierda para volverse una mafia de millonarios presumidos y prepotentes. Ahora, con muchos pecados tatuados, indeleblemente, sobre la piel los vemos, sin mucho entusiasmo, “enfrentándose” al rudo mandatario de estadounidense.

Andrés Manuel y su hijo Andy, reaccionaron rápidamente con un desplante postal dirigido al mandatario. Así, intentan establecer una narrativa que los coloque como víctimas y no como villanos.

Por su parte, los medios de comunicación y los periodistas de México, tendrán la oportunidad de reportar el conflicto bilateral que se nos viene encima. Tal vez sea una última oportunidad, para el periodismo libre, de dar coberturas amplias y completas. De igual forma, los políticos opositores podrían intentar impactar en sectores amplios de la opinión pública. Tal vez, hasta suman nuevos liderazgos.

Por lo pronto, el morenismo enfrenta su mayor reto desde que llegó al poder hace ocho años. Ya carga con un desprestigio enorme. Las cosas se ponen más interesantes. Las autoridades estadounidenses tienen más cartas qué jugar. Incluso Christopher Landau, subsecretario de Estado, señala: que “si están disfrutando del show, la siguiente parte la amarás”.  Así las cosas. Veremos.