Jorge Arturo Estrada García.
Los hombres son pervertidos no tanto por la riqueza
como por el afán de riqueza.
Louis de Bonald.
Muchas son las leyes en un estado corrupto.
Tácito.
La realidad es necia. También es implacable. El país está roto, dividido y en crisis. Andrés Manuel López Obrador, logró polarizar al país. El gobierno federal está agobiado, la deuda de México crece exponencialmente. Las paraestatales nuevas y viejas están en quiebra. Los programas del Bienestar, que deberán convertirse en votos, ya se han vuelto una carga muy pesada, pero indispensables para el régimen. Adicionalmente, la presión estadounidense agobia al grupo en el poder. Las figuras relevantes entrarán en pugna, es época electoral. Así, el partido dominante, Morena, se fractura.

Los escenarios políticos, sociales y económicos son turbulentos. Pero, la Cuarta Transformación persiste en su objetivo real: conservar el poder. Lo hacen con su estilo depredador. En el plano internacional, ya son involucrados en procesos judiciales. Y, en lo local, ya se convirtieron en persecutores de periodistas, políticos y personajes críticos u opositores. Redactan “listas negras” y castigos bajo el disfraz de “Derechos de las audiencias”. Se perciben agobiados por sus excesos e incapacidades.
La Cuarta Transformación está en modo electoral, Ya perdieron el poder de su narrativa. Sus mañaneras no tienen magia. Su verdadero rostro ya quedó al descubierto. Su demagogia no funciona. La corrupción estigmatiza a sus gobernadores y funcionaros. Los hijos del expresidente, tabasqueño, han sido marcados negativamente en la opinión pública.
Así, crece su alarma. Ya no controlan la narrativa. Las mentiras ya no son creíbles y solamente le queda repartir más dinero e inhibir los votos opositores. Entonces, intentan destruir las corrientes de opinión que surgen desde el extranjero y desde el periodismo. Sus cifras son tan increíbles como sus discursos.
Para consolidarse en el poder, primero, destruyeron a la democracia. Desde el sexenio pasado usaron miles de millones, sucios, en campañas políticas que les permitieron ganar 22 estados. Luego, desintegraron los organismos autónomos y la suprema corte de justicia; en seguida, construyeron mayorías legislativas artificiales. Cambiaron la constitución, cooptaron al Instituto Nacional Electoral (INE) y al Tribunal Electoral.
En la actualidad, Andrés Manuel está bajo fuego cruzado. Las tramas de corrupción de su sexenio se conectan con la delincuencia mexicana en el país y en el extranjero, según reportes de agencias federales norteamericanas. Simultáneamente, los pésimos resultados de su gestión en diversos frentes mantienen al país en caída libre. Así, estallan escándalos enormes que ya evidenciaron, a decenas, de altos miembros de la clase política morenista en el poder. Resultaron peores.
El exmandatario. diseñó un país de ricos contra pobres. Con una clase media, dispersa y agobiada, que se empeña en llegar al final de la quincena y en no retrasarse en el pago de las deudas, el auto, la casa y colegiaturas. Un sector que no se interesa ni por lo político ni por lo colectivo.
Los esfuerzos de la Cuarta Transformación se concentran en culpar a los “ricos” y a los empresarios de las disparidades sociales. “El modelo Neoliberal, es nefasto”, reitera su discurso de izquierda mediocre que está generando una casta de nuevos multillonarios, entre la clase política morenista. Simultáneamente, el 55 por ciento, de los mexicanos, trabaja en la informalidad, sin salario mínimo ni prestaciones, sin acceso a créditos hipotecarios, ni de Infonavit, ni créditos bancarios; quedando, solamente, a expensas de los programas asistenciales gubernamentales, siempre tan ineficientes.
En nuestro país, el tejido social roto desde hace más de una década. La delincuencia, los 130 mil desaparecidos que solamente sus madres buscan; los cientos de miles asesinados, que se registran en cifras “maquilladas”, dan como resultados un país lleno de injusticia, desdén, desprecio institucional e indiferencia social.
De esta forma el desarrollo del país se quedó estancado. El tratado comercial de América del Norte sigue siendo vital para nuestra evolución; pero, nos confrontamos con el socio más importante que tenemos con rollos patrioteros y ridículos. Aunque, ya está visto que esas poses son esenciales para intentar salvarse, en lo individual o como grupo, de ser enjuiciados por ligarse con grupos delincuenciales.
La herencia de Andrés Manuel es tóxica. La economía quedó dañada, los derroches han sido enormes. Son una espiral que crece cada día. Entre julio de 2025 y julio de 2026, la deuda pública aumentó 1.7 billones, lo que equivale a 4 mil 657 millones diarios. Para diciembre, de este año, deberemos 20.5 billones, lo que es el doble de lo que debía el sexenio de Enrique Peña Nieto, en el 2018. El Gobierno federal, ya está en quiebra.
Si dividimos la deuda entre todos los mexicanos, tocarían, aproximadamente, $143,010.74 por persona. En 2018, la deuda equivalía a casi 84 mil pesos por habitante. En diciembre de ese año, al inicio del gobierno de López Obrador, ascendía a 10.48 billones de pesos. En siete años y siete meses aumentó 8.74 billones de pesos: un incremento de 83.4 por ciento, reportan los enterados.
Endeudar al país es fácil; hacerlo crecer es lo que no han podido. Si no, habrá que preguntar a las decenas de miles los trabajadores que van perdiendo empleos de calidad y engrosan las cifras de la informalidad. Ellos y sus familias quedan a expensas de las becas del Bienestar.
Así, el discurso de Morena señala que todos sus fracasos siguen siendo “herencias del pasado”, aunque ahora, las enormes deudas que ellos contratan sí serán herencias, muy pesadas, para nuestros hijos.
México no necesita un gobierno que pida prestado para financiar sus enormes fracasos. Necesita uno que haga crecer la economía y que rinda cuentas de cada peso. Sin embargo, para el grupo en el poder, lo político es lo urgente, lo social no importa. Salvar el proyecto. Conservar el poder es lo importante. Incluso, ya se volvió vital que una derrota podría significar la cárcel. O peor, una cárcel estadounidense con una larga condena y pobre, con las fortunas requisadas.
Las presiones estadounidenses alteran los planes morenistas. Y, también, reflejan el tamaño del miedo del palacio nacional. Las tensiones aumentan, las divisiones también. los enterados señalan que la temeridad legendaria del tabasqueño estuvo detrás del caso Rocha; y su audacia, estuvo presente en la carta de su hijo Andy al presidente, Donald Trump. Hay rompimiento o divergencias profundas solamente, en la 4T, es algo que sabremos pronto. Las cosas vienen interesantes. Veremos.



























