Tantearle el agua a los camotes

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

En mi comentario del domingo pasado, especulé que el retorno de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, supuestamente sin avisar a Claudia Sheinbaum ni a Morena, se antojaba como un montaje, para hacer creer que había un cisma entre AMLO y la gerente-presidenta tal y como lo anunció Ricardo Monreal cuando le pidió al narcogobernador que solicitara nuevamente una licencia, pero también se leía como una provocación al gobierno de Donald Trump, para que vinieran por él, y así acusar a Estados Unidos de una invasión al territorio nacional y una violación a la soberanía.

Rocha Moya solo aguantó 32 horas en el cargo, debido al gran escándalo que se provocó por su retorno al gobierno sinaloense, por lo que ahora no hay duda que el montaje fue con el fin de tantearle el agua a los camotes, lo cual al darse cuenta de la animadversión que provocó tal cinismo, tuvieron que darle marcha atrás al teatro, obligando al narcogobernador a pedir nuevamente una licencia indefinida y nombrar a una incondicional de Rocha Moya, Graciela Domínguez Nava, para que cubriera el interinato; y de paso nombrar a la candidata de Morena al gobierno de Sinaloa, Imelda Castro Castro, otra cercana al narcogobernador. Por lo tanto, el rochismo sigue gobernando Sinaloa.

El retorno a la gubernatura de Rocha Moya se vio como una burla a las leyes, al pueblo de México y un desafío a los Estados Unidos, pero AMLO, Sheinbaum y Morena recularon ante las críticas que provocó el cinismo oficialista. Aun así, hay críticos de la oposición que insisten, que entre AMLO y Sheinbaum hay diferencias, e ingenuamente creen que la gerente-presidenta puede dar un manotazo en la mesa, para poner a López Obrador fuera del poder, pues no entienden que Claudia nunca romperá con su jefe, guía y benefactor, porque ella fue instalada en Palacio Nacional por AMLO, para que siguiera respetando el pacto de López Obrador con el cártel de Sinaloa.

Por eso, a pesar de la violencia que existe en el territorio nacional, Claudia se pasea por todo México con una ridícula seguridad, cuidada por mujeres y hombres jóvenes sin preparación ni armas, porque sabe que ningún grupo criminal la agredirá. Sheinbaum está a salvo, mientras los transportistas tienen que pagar a los facinerosos para transitar por las carreteras de México sin ser asaltados, secuestrados o asesinados.

Para hacer creíble el teatro montado, Sheinbaum, Morena, legisladores y gobernadores se deslindaron de Rocha Moya al unísono, lo que indica que no hay diferencias entre el expresidente y la gerente-presidenta, de lo contrario no hubiera habido consenso entre ambos; incluso iniciaron la faramalla de la expulsión de Rocha Moya de Morena.

 El narcosenador Enrique Inzunza Cázarez que también decidió volver a su cargo, dio a conocer su separación del grupo parlamentario de Morena, para convertirse en legislador independiente de mentiritas, sin dejar de rendirle pleitesía a Sheinbaum. Inzunza era el precandidato de Rocha para que lo sucediera, pero perdió esa posibilidad desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos le solicitó al gobierno de México que detuviera con fines de extradición a diez funcionarios sinaloenses por tener nexos con el cártel de Sinaloa, entre los que se encuentra el gobernador Rocha, el senador Inzunza, el exdirector de Seguridad Mérida (que se entregó a los EU), el exsecretario de Finanzas Enrique Díaz, y seis narcopolíticos más a los que ha protegido Sheinbaum y Morena.

Lo cierto es que la defensa de los narcopolíticos de Morena se le ha complicado al obradorismo, sobre todo por la presión del gobierno de Trump para que le sean entregados estos exfuncionarios para juzgarlos, pero hasta ahora Sheinbaum, por órdenes de AMLO, ha ignorado la solicitud de Estados Unidos, complicando la situación y permitiendo que los expedientes en poder del gobierno estadounidense se engrosen con más evidencias y otros nombres de importantes morenistas ligados a los narcotraficantes.

Política aldeana

Muchos mexicanos se siguen sorprendiendo de tantas pendejadas que se le ocurren a los obradoristas con tal de desviar la atención de los verdaderos problemas de México. Lo último: Claudia Sheinbaum envió una propuesta al Congreso para prohibir la doble nacionalidad al que aspire a la Presidencia de la República, la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y las Gubernaturas. Según la propuesta presidencial, quien quiera ocupar alguno de estos cargos públicos deberá renunciar a su segunda nacionalidad. Este atentado contra los derechos humanos, está dedicado a los mexicanos que tengan también la nacionalidad estadounidense, como el exgobernador panista de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, enemigo del obradorismo y a quien no han podido encarcelar, porque como ciudadano con doble nacionalidad (estadounidense y mexicano), para protegerse de sus persecutores se fue a vivir a los Estados Unidos.

Es obvio que lo propuesto por Sheinbaum atrajo los aplausos de los lacayos, según el diputado morenista Antonio Attolini, la rascuache propuesta se basa en que si alguien tiene una segunda nacionalidad, es posible que piense en intereses ajenos a México. En Coahuila, está propuesta afecta a las aspiraciones gubernamentales de la senadora Cecilia Guadiana, tal vez por eso Attolini festejó la ocurrencia de Sheinbaum. La grosera estulticia de los morenistas, los hace convertir a las cosas sin sentido ni importancia en leyes constitucionales con el aplauso de las focas amaestradas. Pero es lo que hay. Ni modo.

Preguntas huérfanas

¿Sabía usted que en el altísimo precio de las mercancías que consumimos está incluida la inflación, el “arancel” que cobra el crimen organizado por los productos vendidos, el cobro de piso, las extorsiones, las ganancias de los productores, comerciantes y coyotes?

¿Será verdad que mucho se parecen la cancelación de visas estadounidenses de Trump y la renuncia a la segunda nacionalidad de Sheinbaum. Uno les retira la visa y la otra, los obliga a renunciar a su nacionalidad?

¿Qué tan cierto es que AMLO le ordenó a Sheinbaum que destituyera a Omar García Harfuch?