Política aldeana. El carbón que ensucia a todos

0
556

En Coahuila, la transparencia vuelve a naufragar entre el polvo del carbón. La reciente revelación de los nombres beneficiados por los contratos millonarios asignados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para la compra del mineral no sorprende: escandaliza por lo predecible. Y ahora que la lista es pública, más de uno se pregunta cuántos capítulos judiciales podrían escribirse a partir de ella.

No es que el otro bloque, ese que también buscaba los contratos, represente una alternativa ética. No. En el pleito por la bolsa, entre unos y otros no se hace uno. 

Lo cierto es que la CFE repartió más de 12 mil millones de pesos en contratos y, a diferencia de años anteriores, cuando los favoritos llevaban el sello de la cuarta transformación, ahora los ganones pertenecen a viejas casas del priismo regional, ese que presume rancio abolengo y redes que se heredan como títulos nobiliarios.

Todo quedó entre alcaldes y exalcaldes. Los nombres que han circulado Régulo Zapata Jaime, Carolina Morales Iribarren y José Feliciano Díaz Iribarren refuerzan la sospecha de que la riqueza del subsuelo sigue siendo administrada por el mismo pequeño círculo político que durante décadas ha moldeado, usufructuado y capturado al sector carbonífero.

Y el enredo no para ahí. También figura el tesorero municipal de Sabinas, José Rodolfo Esquivel Lozano, y una sombra permanente: la vinculación pública que algunos de estos personajes han tenido con la tragedia de El Pinabete, símbolo doloroso de las condiciones infrahumanas en que operan tantas minas de la región.

Hasta el nombre del exgobernador Rogelio Montemayor Seguy volvió a sonar, pues familiares suyos aparecen entre los beneficiarios. El pueblo es chico, sí, pero la lista parece escrita a propósito para recordarnos lo cerrado del círculo donde siempre caen los mismos contratos.

Y como si la opulencia necesitara un vocero, el diputado local Antonio Flores Guerra se encargó de ponerle rostro a la bonanza desbordada. Entre el Lamborghini recién adquirido y las escenas lanzando billetes en fiestas, terminó por convertirse en caricatura viva del político que grita su prosperidad hasta obligar a voltearlo a ver. La discreción nunca ha sido virtud de todos.

El nombre del exgobernador Rogelio Montemayor Seguy es sonado ya que familiares suyos parecen en la lista de los beneficiarios.

Mientras tanto, la tragedia laboral continúa siendo el telón de fondo: le asignen los contratos a morenistas o priistas, a tirios o troyanos, el verdadero beneficiario suele ser alguien inmerso en un modelo de explotación que históricamente ha cobrado vidas de mineros vulnerables, invisibilizados y desechables para el engranaje económico del carbón.

Ese es el gran problema. No quién recibe el dinero, sino que el sistema permite que siga fluyendo hacia quienes han sido corresponsables por acción u omisión de un modelo que no protege vidas, pero sí protege fortunas.

Y mientras eso no cambie, cualquier lista de beneficiarios será solo otra muestra del mismo carbón que ensucia a todos.