Luis Segura Vilchis, originario de Cd. Porfirio Díaz, participó en el atentado dinamitero contra Álvaro Obregón

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Rigoberto Losoya Reyes.

  En la región fronteriza, la guerra cristera solo significó la llegada de noticias del conflicto y ser testigos del cierre de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. En estos días aún se detectan vacíos en la investigación respecto a la participación de militantes originarios de Piedras Negras.

En este contexto, rescatamos el trágico caso de Luis Segura Vilchis quien ha sido recordado casi exclusivamente por su participación en el atentado contra Álvaro Obregón y por su fusilamiento junto al padre Miguel Agustín Pro.

Luis Segura Vilchis antes de ser fusilado en los jardines de la inspección de policía.

Luis Segura Vilchis nació el 24 de abril de 1903 en Ciudad Porfirio Díaz, hoy Piedras Negras, Coahuila, aunque desde edad temprana su familia cambio de domicilio en más de dos ocasiones a ciudades distintas y finalmente se trasladó a la Ciudad de México, donde Luis desarrolló su formación académica y militancia política. Existe una inscripción de nacimiento registrada el 6 de noviembre de 1906 en el Distrito Federal, en la que figura como hijo de Carlotta Vilchis y Salvador Segura, quien lo reconoció como hijo natural, al igual que a sus hermanos, lo que confirma tanto la movilidad temprana de la familia como las prácticas de reconocimiento civil propias de la época. Estos elementos resultan relevantes para comprender su inserción social y educativa en la capital del país.

De acuerdo con datos publicados por sus biógrafos, Segura Vilchis cursó estudios en el Colegio Francés de los Maristas y posteriormente se tituló como ingeniero hidráulico.

Desde su etapa estudiantil, Luis Segura Vilchis participó activamente en la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y en el Centro de Estudiantes Católicos Mexicanos, espacios que funcionaron como semilleros ideológicos y organizativos. Autores como Jean Meyer y Robert Weis han subrayado que estas organizaciones no solo promovían la formación religiosa, sino también una ética de acción y disciplina frente al anticlericalismo estatal.

Un episodio temprano que revela su carácter y compromiso ocurrió el 1 de mayo de 1922, durante el ataque de miembros de la CROM a la sede de la ACJM en la Ciudad de México. La crónica del hecho, recuperada por la historiografía, muestra a Segura Vilchis participando activamente en la defensa del inmueble, exhibiendo sangre fría y liderazgo, rasgos que posteriormente serían recurrentes en los testimonios sobre su actuación política.

Durante la fase más represiva de la Guerra Cristera, Segura Vilchis se integró a las redes urbanas de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa (LNDLR), llegando a desempeñarse como coordinador de la lucha armada en la capital, según consignan diversas fuentes secundarias.

Luis Segura Vilchis.

El atentado contra Álvaro Obregón

La figura de Luis Segura Vilchis adquirió notoriedad pública por su participación en dos atentados contra el general Álvaro Obregón, entonces candidato presidencial. El segundo de ellos, ocurrido el 13 de noviembre de 1927, consistió en el lanzamiento de un artefacto explosivo contra el vehículo de Obregón, sin que este resultara herido.

Tras el atentado, Segura Vilchis fue detenido. Inicialmente, la incapacidad de las autoridades para probar su responsabilidad directa abría la posibilidad de su liberación. No obstante, al conocer la detención del padre Miguel Agustín Pro y de su hermano Humberto, confesó voluntariamente ser el autor intelectual y material del ataque, asumiendo la responsabilidad plena.

Sobre el atentado dinamitero, en el Archivo General de la Nación (AGN)  se localizó un correspondiente al Fondo Enrique Díaz, Delgado y García y contiene negativos de fotografías originales que documentan materialmente los hechos del 13 de noviembre de 1927, entre ellas: imágenes de las bombas de dinamita que quedaron en poder de los atacantes; el automóvil del general Obregón después del ataque, donde se aprecia con claridad el impacto de un proyectil en el vidrio trasero; los automóviles utilizados por los agresores, así como una serie fotográfica de la llegada del general Álvaro Obregón a la Plaza de Toros, horas después del atentado, como acto público de reafirmación política.

La Ejecución

El 23 de noviembre de 1927, Luis Segura Vilchis fue fusilado sin juicio previo, por orden directa del presidente Plutarco Elías Calles, junto con Miguel Agustín Pro, Humberto Pro y Juan Antonio Tirado. Diversos autores coinciden en que la ejecución respondió a una decisión política tomada con antelación, al margen de la legalidad vigente y pese a la existencia de recursos de amparo.

Luis Segura Vilchis rumbo al Paredón.

En la investigación biográfica del personaje, desafortunadamente no se localizó su acta de defunción en los registros del Registro Civil, lo que apunta a una práctica deliberada de omisión administrativa. El gobierno no le otorgó cuando menos ese derecho documental.

No obstante, se ha verificado la existencia de su sepultura en el Panteón Civil del Tepeyac, en la alcaldía Gustavo A. Madero, con lápida plenamente identificada, lo que confirma tanto su muerte como el intento posterior de borrar su rastro documental.

El historiador Jean Meyer explicó la Guerra Cristera como un conflicto social amplio, con expresiones tanto rurales como urbanas. Sobre esta base, estudios posteriores -Fernando Manuel González, Marisol López-Menéndez y Robert Weis- han profundizado en la militancia juvenil católica y la violencia política como respuesta a la clausura de los canales institucionales.

Resulta extraño el contraste histórico entre Luis Segura Vilchis un militante laico urbano, quien asumió explícitamente la responsabilidad operativa del atentado, frente al padre Pro a quien se le recuerda como un símbolo del catolicismo.

El estudio de Luis Segura Vilchis permite ampliar la comprensión de la Guerra Cristera desde una perspectiva urbana, laica y juvenil. Su trayectoria evidencia la existencia de redes organizadas, ideológicamente cohesionadas y dispuestas a la acción directa en un contexto de persecución religiosa y autoritarismo político.

La recuperación de sus datos biográficos, su militancia y las circunstancias de su muerte contribuyen no solo a enriquecer la historiografía del conflicto cristero, sino también a la de Piedras Negras como un personaje que se integra a su diccionario biográfico.