Oliverio Ascascius.
Te quiero como se quiere
la candidez de un niño.
Como se quiere
la libertad de un pájaro,
como se quiere
la confesión de un río.
Te quiero como se quiere
el final del doliente martirio.
POSDATA
Te doy un abrazo
que es un remanso.
Te doy un beso
que es solo mío,
y recibe por siempre
mi profundo cariño.



























