La carta del miedo

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Haya sido o no escrita por AMLO, la pretenciosa misiva dirigida por su hijo Andy a Donald Trump, con motivo de la revocación de su visa, es más que reveladora: permite conocer el verdadero carácter de su firmante y las horas aciagas que vive, al igual que otros 22 morenistas también señalados como huachicoleros fiscales, que estarían siendo investigados por EE. UU.

David Guillén Patiño.

“Uno de los medios más eficaces de librarse
de la ansiedad es ponerse agresivo.
Cuando una persona logra salir
del estado de temor pasivo y empieza a atacar,
el carácter doloroso del miedo parece desaparecer.”
Erich Fromm,
psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista.

A tres días de su cumpleaños número 40, Andrés Manuel López Beltrán (“Andy”), a quien se le atribuyen actos anticipados de campaña, una vez expresada su intención de convertirse en diputado federal y, peor aún, de encabezar la compleja red de huachicol fiscal, se atrevió, en medio de un mar de vilipendios, a exigir explicaciones al país más poderoso del mundo en relación con la reciente revocación de su visa.

Considerado por muchos de sus correligionarios como el presidenciable más viable, el autoproclamado legatario ideológico, político e histórico de su padre, el extitular del Ejecutivo federal Andrés Manuel López Obrador, rayó incluso en la temeridad de conminar al presidente Donald Trump a destituir a Marco Rubio y Christopher Landau, secretario y subsecretario de Estado, respectivamente, refiriéndose a ellos con acres adjetivos.

Como también se sabe, a través de una carta de tres cuartillas que remitió al mandatario estadounidense, el exsecretario de organización del CEN de Morena -cargo al que renunció en mayo pasado para iniciar la ruta hacia la Cámara de Diputados-, recriminó, de la manera más soez, al Departamento de Estado de EE. UU., particularmente a dichos funcionarios, por prohibírsele entrar a ese país.

El texto revela no solo la falta de oficio político del segundo hijo de López Obrador, sino también su deficiente formación académica y desconocimiento de los principios de la política exterior mexicana; sin embargo, sus simpatizantes avalaron, aunque por consigna partidista, las razones expuestas en el inusual mensaje.

Su contenido no tiene, en apariencia, nada qué ver con un afán injerencista, mucho menos con la violación de la soberanía nacional mexicana por parte de la administración Trump, como lo han planteado dirigentes y funcionarios morenistas al pronunciarse en torno a la revocación de visa. ¿De qué se trata?

Respecto de esta incógnita, vale un apunte: Como se recordará, AMLO advirtió desde su casa en Palenque, Chiapas, que reaparecería en la escena pública si se diera el caso de un retroceso a ataque directo al proceso democrático del país, o bien, si fuera necesario proteger a la presidenta Claudia Sheinbaum ante un intento de golpe de estado o acoso político, pero también —y aquí puede estar la razón del actual discurso antiinjerencista y de defensa de la soberanía— para evitar cualquier violación a la libertad e independencia de México frente a intereses extranjeros.

La presidenta Claudia Sheinbaum se habría sumado a estas muestras de solidaridad hacia Andy, a juzgar por sus declaraciones. El caso es que, tras bambalinas, corre la versión de que, con motivo de la disparatada carta, la jefa de la nación llamó a cuentas a un Andy, quien de inmediato compareció, pero mostrando una actitud por demás desafiante.

Palabras más, palabras menos, López Beltrán le espetó que su padre es la única persona a la que estaría dispuesto a rendirle cuentas. De este modo, las lanzas quedaron rotas entre él y Sheinbaum Pardo. Se cuenta que la subrepticia reunión culminó con una inquietante advertencia presidencial hacia el aspirante a legislador: “Solo recuerda que no tienes fuero”.

Pesa sobre Andy el señalamiento político y periodístico de estar vinculado a una red de contrabando de hidrocarburos, mediante firmas o intermediarios relacionados con la importación del producto. Jorge Romero, dirigente nacional del PAN, ha asegurado que López Beltrán sería la “cabeza” de esa operación, por lo que pidió a la Fiscalía General de la República (FGR) investigarlo y congelar sus cuentas.

En el “negocio” del contrabando de combustible estadounidense, donde el crimen organizado empieza a incursionar, se sabe que las cargas llegaban a gasolineras mexicanas donde cargaban transportistas y ganaderos. Una red descubierta por la FGR ingresaba volúmenes desde Texas con declaraciones menores al volumen real y lo distribuía en 33 gasolineras de Coahuila, Chihuahua, Durango y Zacatecas.

Suponiendo que dichas acusaciones fuesen verdaderas, Andrés Manuel López Beltrán sería una persona de conducta sumamente cuestionable. Por lo pronto, al estar bajo la lupa del país vecino, al igual que otros 22 presuntos “huachicoleros fiscales”, el vástago de AMLO estaría perdiendo la posibilidad de ocupar la silla presidencial, ni siquiera una curul. Cierto, resulta alarmante que la Unión Americana haya decidido, en un acto soberano, vetarle el ingreso a territorio gringo.

En respuesta a Andy, el propio Marco Rubio habló de manera muy clara el pasado domingo: “…No sé por qué es tan difícil para algunos entenderlo: …La visa es un permiso… Si entra a nuestro país como visitante un estudiante, un turista, un periodista o lo que sea, y emprende actividades que sean contra el interés y la seguridad nacional de Estados Unidos, te quitaremos la visa”.

En este contexto, es oportuno decirlo: Andy no es Morena. El pobre muchacho acaso podría representarse a sí mismo. En todo caso, representa al tipo de individuos que no deben tener cabida en Morena. Digámoslo de otra manera: el mundo no gira en derredor suyo. Lo siento por quienes, cegados por fanatismo, creen lo contrario. El culto a la persona o a presuntos iluminados debe ser cosa del pasado. La historia nos ha dado grandes lecciones sobre el particular.

Hay más. Ser hijo de un expresidente y pretender nadar en el nepotismo no son garantía de que a Morena y al país les vaya a ir mejor. Encumbrar a falsos mesías equivaldría a anticipar la caída del morenismo. No hay que perder de vista que al interior del Movimiento hay figuras de gran relevancia, cuya trayectoria supera por mucho a la del exsecretario de organización del partido; es tiempo de que se les tome en cuenta en el desarrollo de acciones torales y la toma de decisiones clave.

En lo personal, siento una profunda admiración por los hombres y mujeres que han sabido demostrar, con creces, su compromiso con el nuevo régimen y su proyecto transformador, anteponiendo su pundonor, su talento y una total coherencia entre sus palabras y sus actos. Lo mismo puedo afirmar respecto de otros partidos políticos que, a pesar de sus plausibles principios, ideologías y proyectos, han sucumbido ante el canto de las sirenas.

En los buenos perfiles estriba la verdadera fortaleza de Morena, no en los arribistas, oportunistas e infiltrados que en su momento aprovecharon la indiscriminada apertura de la institución para llevar agua a su molino, a la vieja usanza. En medio de esta mixtura interna, tanto de colores ocultos como de malas prácticas, Morena está dejando de ser Morena.

El partido de la esperanza ya dio de sí. Su credibilidad ha tocado fondo. Demanda una depuración profunda. Exige prescindir de quienes han participado en hechos de corrupción o enriquecimiento ilícito. Pide a gritos que abandone la venta de cargos al mejor postor y deje de operar como una simple agencia de colocaciones. Reclama igualmente el espíritu combativo y autoridad moral de los líderes que lo vieron nacer, incluso ante la sorprendida mirada de su propio fundador.

El país también pide congruencia, antes de que Estados Unidos declare a Morena partido terrorista, lo que daría pie, ahora sí, a una intervención armada, con el pretexto de combatir al crimen organizado que, sin decirlo, es impulsado desde Washington. Sería hasta entonces cuando los organismos de la sociedad civil y los partidos políticos que hoy callan o se repliegan empezarían a buscar culpables, olvidando mirarse al espejo.

En una de sus últimas publicaciones en X, Christopher Landau refiere que México y Estados Unidos convienen en que “…ambos países prosperan cuando cooperamos en un espíritu de respeto mutuo en temas críticos como la seguridad, la migración y el comercio. No debemos permitir que el ocasional estallido de drama político —generado por la carta de Andy nos distraiga de este punto fundamental.”

El subsecretario de Estado seguramente se refiere de manera indirecta a las investigaciones periodísticas y de autoridades federales en torno a la compañía texana Ikon Midstream, encabezada por Rhett Kenagy, que habría servido como intermediaria para facilitar el flujo de cargamentos de diésel y conectar operaciones comerciales con empresas mexicanas suspendidas por el SAT, vinculadas al esquema de evasión fiscal y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Las oficinas de la firma en Houston han sido objeto de registros y órdenes de allanamiento por parte de autoridades estadounidenses en el marco de las pesquisas sobre el trasiego transfronterizo e ilegal de hidrocarburos.

Se prevé que, en los próximos meses, previos a las elecciones intermedias en Estados Unidos, se den a conocer los resultados de dichas indagatorias que, según el director Código Magenta, Ramón Alberto Garza García, apuntan a que Andrés Manuel López Beltrán se habría servido de dicha empresa para el contrabando de combustible, cuyas ganancias se utilizarían, entre otras cosas, para financiar las campañas electorales de Morena en 2027.

La desaseada carta de Andy

Teapa, Tabasco, 13 de agosto de 2026

Donald Trump

Presidente de los Estados Unidos de América

Presente

Me dirijo a usted con el respeto que me merece en lo personal y por su investidura para informarle que Marco Rubio, secretario del Departamento de Estado y Christopher Landau, subsecretario de esa dependencia, autodenominado “el quitavisa”, han ordenado quitarme el permiso para ingresar a Estados Unidos de América. Como es evidente, esta decisión es de carácter político, más bien politiquero y propagandístico, al estilo hitleriano, pues no existe ninguna razón que justique tan arrogante proceder. No sobra asegurar que dichos funcionarios no cuentan con ninguna prueba contra mi persona, acerca de algún acto inmoral o delictivo, porque siempre he guiado mi vida pública y privada con ideales, principios y honestidad infundidos por mis padres y practicados por convicción en mi quehacer político.

En realidad, el hecho de quitarme la visa no es más que una burda y perversa canallada de estos funcionarios y otros halcones que, en sentido estricto, no son diplomáticos ni mucho menos políticos, pues ellos y quienes los rodean actúan como jefes de pandillas dedicados a espiar, acosar, intervenir y agraviar a otros países, gobiernos y políticos que consideran “comunistas”, “amenazas para la seguridad de Estados Unidos”, “narco terroristas” o con cualquier otra excusa para tratar de justificar sus represalias destinadas a quienes no se alinean o someten a sus afanes autoritarios, facciosos y a sus corruptelas. Esto último lo sostengo porque es de dominio público que la mayoría de estos personajes se caracterizan por recibir dinero para sus campañas o actividades políticas de parte de vendedores de armas o en pago por los trabajos que realizan de influyentismo, llamado lobbying, en beneficio de las mafias del poder económico de Estados Unidos, de gobiernos dictatoriales y de empresarios corruptos del extranjero.

Claro está, señor presidente, que no me causa ningún problema el no visitar Estados Unidos en estos tiempos decadentes y lamentables de odio, racismo, drogadicción, desintegración familiar, inconformidad social y tristeza, y puedo esperar a que las cosas cambien y existan circunstancias favorables como cuando gobernaron Abraham Lincoln y Franklin Delano Roosevelt, esos gigantes de la libertad que trataron a México y a su pueblo con auténtica amistad y respeto a su soberanía.

Sin embargo, me gustaría conocer su opinión sobre mi caso y ojalá no lo tome como un desafío, pero considero que sería de elevado nivel moral y de interés público que, con la franqueza que le caracteriza, me contestara cuando menos dos sencillas preguntas: ¿Está usted enterado de lo que le estoy exponiendo? Y si lo estaba ¿no le parece un acto prepotente de su parte, que demuestra, como escribió hace poco mi padre, de que usted es un gobernante en la actualidad, apático y distinto al que él conoció y trató? Y si no estaba enterado, presidente, y no hay ningún motivo para quitarme la Visa y se trata sólo de una enfermiza fobia conservadora en contra del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y de sus dirigentes, ¿por qué no destituye a Rubio y a Landau, así como a quienes son iguales a ellos y le están haciendo daño por estar llenos de resentimientos y de actitudes sectarias? O acaso no es evidente que actúan como jefes de grupo o de camarilla y no como hombres de Estado. Presidente Trump, todavía es tiempo de que usted comience una nueva etapa apoyado con profesionales de la política, hombres y mujeres leales de los que ponen siempre, por encima del interés personal, por legítimo que sea, el interés de los ciudadanos y procuran el bien de la nación. En política siempre será mejor rectificar que caer en la autocomplacencia y es de sabios cambiar de opinión.

Espero su respuesta para también saber a qué atenernos, lo cual siempre se agradece, porque la hipocresía no puede ser la doctrina que guie el noble oficio de la política y menos cuando se trata de la relación entre pueblos amigos y naciones con decoro.

Saludos,

Andrés Manuel López Beltrán.