José Guadalupe Robledo Guerrero.
La historia enseña que la democracia nació en Atenas en el siglo quinto antes de Cristo, en la época de los sabios más conocidos: Sócrates, Platón y Aristóteles. En ese tiempo Atenas tenía alrededor de 300 mil habitantes, pero solo votaban 10 mil ciudadanos libres, varones adultos, nacidos de padre y madre atenienses. El derecho al voto y a la participación directa no era universal, estaban excluidos las mujeres, los extranjeros y los esclavos, pero aún con estas exclusiones, la palabra democracia en griego significa “poder del pueblo”.

Sin embargo, y a pesar todo, el régimen político de la democracia es superior al autoritarismo, el totalitarismo y la monarquía, pero con el transcurso del tiempo la democracia ha exhibido sus deficiencias, pues hasta los dictadores respaldan sus malas acciones invocando a la democracia, en cuyo arribo al poder utilizaron las estructuras democráticas que construyó la sociedad, tal es el caso que estamos viviendo en México.
La actual “democracia” mexicana nos dice que dicho régimen político debe contener otras características en los votantes: educación e información, pues un pueblo ignorante y desinformado será manipulado. Quizás por ello, los gobiernos mexicanos han privilegiado la demagogia, el pan y el circo, para mantener al pueblo sumido en la manipulación.
Por eso, comienzan a surgir dudas inquietantes: ¿será cierto que el pueblo no se equivoca?, ¿Qué acarreará para el país la votación de un pueblo ignorante, desinformado y manipulado, que no paga impuestos, vive en la economía informal y en la pobreza, no le interesa el destino de la nación, está dominado por los demagogos y los criminales, y que además recibe pensiones de sus manipuladores a cambio de su voto?
Hace días alguien me decía, que el dinero de las pensiones gubernamentales se destina a la clase social en donde anida la violencia, de donde se recluta a los agresores de la sociedad: sicarios, extorsionadores, asesinos, secuestradores, productores y vendedores de drogas. Por eso dichas pensiones se otorgan sin exigirle a los beneficiarios esfuerzos para seguir recibiendo la pensión; ejemplo, se dan las becas sin pedir una calificación escolar alta.
Hay otros países que ya experimentaron “gobiernos” semejantes al obradorismo, como Venezuela, un hermoso y rico país que en 26 años lo empobrecieron los politicastros del “socialismo latinoamericano”. A Argentina le sucedió lo mismo, Nicaragua no se diga, y por desgracia México va por esos rumbos. El “gobierno” obradorista tiene 18 pensiones: desde adultos mayores hasta amas de casa, pero a la fecha no sabemos con qué dinero se pagan las pensiones, si con los impuestos o con la deuda externa que han duplicado.
Según se ha dicho, las pensiones son para atacar las causas de la violencia, pero nada se ha logrado, la violencia continúa flagelando a nuestro país, y en extensos territorios de México gobiernan los cárteles de la droga, a tal grado que ellos deciden quienes son las autoridades electas, mismas que sirven para darles impunidad, negocios y poder.
Está por demás evidenciado, que los gobiernos obradoristas han ganado las elecciones con las pensiones, con el dinero de los cárteles de la droga, y con la participación intimidatoria de los sicarios de estas organizaciones terroristas, y a 8 años de desgobierno ya aparecieron en México los primeros síntomas de la ineptitud y la corrupción: duplicación de la deuda externa, inflación, infraestructura sin mantenimiento, falta de obras necesarias, apagones, desmantelamiento de las organizaciones democráticas, cancelación de derechos, etc.
Todo esto y más, es lo que el obradorismo ha hecho en México en nombre del “pueblo”, el mismo que vota por Morena a cambio de recibir las pensiones gubernamentales y guardar silencio, el mismo que no tiene metas de superación, ni aspiraciones educativas, mucho menos interés por el futuro de nuestro país, que es donde vivirán sus hijos y nietos. Por eso se pregunta, ¿Para qué querrán democracia, derechos y libertades aquellas mayorías que no les interesa el futuro? Ese voto mayoritario, respalda a los dictadores, que luego se convierten en sus amos y señores, como ha sucedido en Cuba, Venezuela y Nicaragua, pero que al final piden libertad, alimentos y electricidad.
Política aldeana
En Coahuila ya aparecieron los atentados escolares semejantes a los sucedidos en Estados Unidos. El Primero de octubre, en el ejido La Unión de Torreón, en la Secundaria General Número 13, dos exalumnos, hermanos gemelos de 18 años, con machetes asesinaron a la subdirectora del plantel e hirieron a cuatro personas más. El motivo fue emular a otros desequilibrados, que masacraron a estudiantes y docentes.
Sin embargo, este caso no ha sido el único. En los últimos 12 años se han documentado 25 agresiones dentro de escuelas mexicanas, con 16 personas fallecidas, incluyendo a dos de los agresores, pero la mayoría de las víctimas mortales han sido docentes y directivos.
Por tal motivo, es importante para los coahuilenses que la justicia haga caer todo el peso de la ley a estos desequilibrados, para evitar que estas masacres vuelvan a darse en nuestro estado, que a la fecha ha mantenido la seguridad pública en un México dominado por la violencia y el terror. Ojalá la justicia castigue ejemplarmente a estos locos homicidas…
Preguntas huérfanas
¿Por qué Alfonso Cepeda Salas guarda silencio ante el asesinato de docentes?
¿En dónde metería Omar García Harfuch los 67,200 delincuentes que según él aprehendió?





























