Chamán

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Rufino Rodríguez Garza.

En los alrededores de Paredón Coahuila hay un sitio con muchos grabados de las antiguas tribus que habitaron estos apartados lugares.

Ojo Frío sería el nombre de este histórico lugar, de cuál dicho ojo de agua aún sigue mandando el vital líquido se corre algunos metros y se pierde en el Arroyo de Patos. Este importante Arroyo es lo más parecido a un río en el sureste de Coahuila, nace entre las serranías de la Catana entre General Cepeda y Saltillo y corre o serpentea a lo largo de 100 kilómetros para luego internarse al vecino estado de Nuevo León en las cercanías del municipio de Mina; aquí cambia el nombre a río Salinas y después se transforma en el río Pesquería que llega a desembocar en el río San Juan.

Todo esto viene al caso porque en días pasados pude visitar el sitio de Ojo Frío en la buena compañía del doctor Carlos Manuel Valdez (ha prologado casi todos los libros de mi autoría). El bueno de Carlos quería conocer de mutuo propio este sitio para así poder observar el chamán que levanta a un animal, en este caso se trataría de un felino, un puma para ser específicos por su tamaño.

Llegar al lugar fue muy incómodo tuvimos que cruzar el arroyo, pero solo yo pude subir la empinada cuesta, como es una zona húmeda el lugar se ha llenado de un cerrado bosque de pinabetes (casuarina equisetifolia) o rompevientos que dificultan el caminar para llegar a la Sierra que tiene los grabados.

Abriendo caminos al fin pude llegar al borde del arroyo y empecé a caminar primero al oriente y después al poniente, hasta que me encontré una borrosa vereda y pude salir del arroyo y me encaminé al sitio ya todo rasguñado y con el pendiente de regresar, pues atrás se había quedado el doctor Carlos Manuel Valdés estaba literalmente atrapado sin poder seguir ni poder regresar al lugar de partida.

Este es un lugar icónico pues los grabados son muy especiales dan mucha información de la forma en que se hacían vivir los antiguos habitantes. Aquí el agua no era problema, el problema era conseguir el necesario alimento ya que ese se recolectaba cazando. El chamán aquí representado es una figura humana de aproximadamente 60 cms de altura y la medida de una mano a la otra nos arroja una distancia de 50 cms.

Lo que lo hace único es que en sus gruesos brazos levanta un felino quizá un puma, pues esta deducción la sacamos observando con cuidado esta representación pues las orejas son redondas y la cola es larga; cuando se haga el ensayo en preparación sobre la fauna grabada en el sureste de Coahuila esta escena ocupará un lugar destacado

El chamán que levanta un animal sólo se tenía el conocimiento de un personaje (chamán) levantando un venado, pero en el estado de Jalisco. Este personaje se nota que era jefe o cazador consumado porque se le advierte un tocado de plumas lo que denota cierta jerarquía. Es de hacer notar que en los alrededores se representaron venados y borregos cimarrones, pues localizamos sus astas tanto de uno como del otro debidamente grabadas en la roca. También hay que destacar que justo al lado del personaje levantando el animal podemos ver que se grabaron tortugas de agua y terrestres y otras especies de reptiles como serían algunas lagartijas.

Regresar al lugar de partida también fue toda una odisea, pues los senderos eran escasos y la maleza muy agresiva, se tuvo que dar un largo rodeo para cruzar el arroyo y llegar muy cansado al vehículo, dejar la mochila y llevar un frasco con agua para ir al encuentro del doctor que trató de regresar, pero lo resbaloso del lugar le provocó tres caídas. Salimos del arroyo, llegamos al vehículo y regresamos a Paredón, nos hidratamos y comimos unas muy necesarias y sabrosas gorditas.