Deshielo de glaciares aumenta el riesgo de inundaciones repentinas en zonas montañosas

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El retroceso acelerado de los glaciares está favoreciendo la expansión de lagos formados por agua de deshielo y, con ello, aumenta el riesgo de inundaciones repentinas conocidas como GLOF, por sus siglas en inglés. Un estudio publicado en Nature Communications estima que alrededor de 15 millones de personas están expuestas a posibles afectaciones por estos fenómenos.

Los lagos glaciares pueden quedar contenidos por hielo, sedimentos y morrenas. Si estas estructuras naturales se debilitan o son rebasadas, una gran cantidad de agua puede liberarse de manera súbita y desplazarse por los valles con fuerza suficiente para destruir viviendas, carreteras, puentes, cultivos e infraestructura.

La investigación científica señala que desde 1990 el número, superficie y volumen de los lagos glaciares han aumentado de manera importante. Más de la mitad de la población identificada como expuesta se concentra en India, Pakistán, Perú y China, mientras que Asia de Alta Montaña representa la región con mayor población en riesgo.

El riesgo también es significativo en los Andes. En Perú, el Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (INAIGEM) identificó 528 lagunas con riesgo de desborde en ocho departamentos; 58 fueron clasificadas con riesgo muy alto. El organismo recomienda reforzar los estudios, establecer niveles de seguridad del agua y mantener sistemas de monitoreo en las lagunas consideradas prioritarias.

La amenaza no se limita al desbordamiento provocado directamente por el aumento del agua. Avalanchas de hielo o nieve, desprendimientos de roca, deslizamientos y otros movimientos de masa pueden caer sobre una laguna y generar una liberación repentina del agua. Un caso documentado en Perú durante abril de 2025 mostró cómo un derrumbe sobre una pequeña laguna glaciar provocó el desborde de otra y generó un flujo de agua, lodo y rocas que recorrió más de 12 kilómetros.

En la región del Himalaya y la meseta tibetana, investigaciones recientes también han advertido sobre el crecimiento de los lagos glaciares y sus posibles consecuencias. Un estudio publicado en Nature Communications calculó que miles de kilómetros cuadrados podrían estar expuestos a posibles inundaciones de este tipo, con riesgos para infraestructura, viviendas, carreteras, puentes y proyectos hidroeléctricos.

Ante este escenario, los especialistas consideran fundamental identificar las lagunas y zonas montañosas con mayor peligro, instalar sistemas de vigilancia y establecer protocolos de alerta y evacuación. La experiencia internacional muestra que el monitoreo mediante sensores, radares, GPS, drones e imágenes satelitales puede ayudar a detectar movimientos que permitan anticipar una emergencia.

El fenómeno representa uno de los riesgos asociados al calentamiento de las regiones montañosas. Sin embargo, la magnitud de la amenaza varía de acuerdo con las características de cada glaciar, laguna y comunidad ubicada aguas abajo, por lo que los estudios locales y los sistemas de alerta temprana resultan esenciales para reducir posibles pérdidas humanas y materiales.