José Guadalupe Robledo Guerrero.
En ocho años de obradorismo, en nuestro país se ha normalizado la violencia, las desapariciones (8 o 9 mujeres diariamente), los homicidios, las extorsiones, el cobro de piso, el reclutamiento forzoso y extensos territorios gobernados por el crimen organizado, a raíz del pacto que AMLO hizo con los capos de la droga desde 2006, a cambio de financiamiento para las campañas de Morena y la intimidación a los candidatos de la oposición.

Según la periodista de investigación Anabel Hernández, el próximo 24 de agosto aparecerá su nuevo libro titulado Narcocracia, en donde se registran declaraciones que Sergio Villarreal Barragán “El Grande” le dio a la periodista en entrevistas. Según El Grande, durante la campaña presidencial de 2006 se reunió con Andrés Manuel López Obrador para entregarle dinero del Cártel de Sinaloa del cual formaba parte.
Según el relato, El Grande aseguró que AMLO sabía del acuerdo “Yo mismo me reuní con él y le entregué el dinero”. El financiamiento del cártel a la campaña presidencial de 2006 estaba acompañado del compromiso que López Obrador asumió con Arturo Beltrán Leyva y el cártel de Sinaloa. Entre los acuerdos mencionados estaba evitar la injerencia de la DEA en México, no combatir al Cártel de Sinaloa y permitir que la organización continuara con sus operaciones.
En aquella reunión, El Grande puso en comunicación por radio a López Obrador con Arturo Beltrán Leyva, quien manifestó estar a las órdenes del entonces candidato, a nombre propio, de Ismael “El Mayo” Zambada, Joaquín “El Chapo” Guzmán y otros dirigentes del cártel. Por su parte AMLO, señaló que esperaba mantener una buena relación con los integrantes de la organización. Después de recibir el dinero, el entonces candidato expresó su agradecimiento y disposición para recibir más recursos.
Al llegar López Obrador a la presidencia en 2018, “El Grande” afirmó que “todo lo que nos prometió, lo cumplió”. Este testimonio surgió a partir del contacto que Anabel Hernández estableció con Villarreal Barragán después del juicio contra Genaro García Luna en una corte de Nueva York en enero de 2023. “El Grande” fue el primer testigo en declarar durante ese proceso. En 2024 y 2025, continuaron las entrevistas con El Grande.
Durante el juicio contra Genero García Luna, “El Grande” declaró que el exsecretario de Seguridad Pública recibía entre un millón y un millón quinientos mil dólares mensuales del Cártel de Sinaloa. Su testimonio incluyó señalamientos contra más de 30 funcionarios públicos mexicanos, entre ellos generales, senadores, diputados y gobernadores.
Lo que relata Anabel Hernández en su libro, es una parte de lo que ya sabe el Departamento de Justicia, la DEA y el FBI, por eso los señalamientos de Estados Unidos de que México está gobernador por los cárteles de la droga, pero hasta ahora han dejado fuera de sospecha a Claudia Sheinbaum, aún así insiste en defender a los narcopolíticos de Morena.
Hace días, el porro Gerardo Fernández Noroña, al estilo de Nicolas Maduro, retó al gobierno estadounidense a que se atrevieran a tocar a AMLO, haciendo ver que el pueblo de México se levantaría a defenderlo. Algo semejante al exabrupto de Maduro: “Aquí los espero, vengan por mí cobardes”. Fueron por él, y nadie se levantó en armas.
¿A qué están convocando los obradoristas, incluyendo a Claudia?, ¿a declararle la guerra a Estados Unidos?, a nuestro principal socio comercial, del cual depende nuestro país, solo por defender a AMLO y a los narcopolíticos que tanto daño le han causado a México.
Política aldeana
Sobre el regreso -supuestamente sorpresivo- de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa, se ha dicho que lo hizo sin consultar ni avisar a Claudia Sheinbaum y a Morena, por lo que algunos analistas señalan que el narcogobernador retornó a su cargo por instrucciones de AMLO, de allí la suposición de que en el morenismo existe el cisma que anunció Ricardo Monreal, al mismo tiempo que le pedía ser responsable. Esta especulación se refuerza con el deslinde de Claudia Sheinbaum, Morena y los gobernadores morenistas en funciones.
Sin embargo, nadie ha dicho que todo este teatro puede ser un montaje del obradorismo, que se antoja como una provocación para que Estados Unidos venga por Rocha Moya, y con esa invasión al territorio nacional, crear un conflicto en defensa de la soberanía, y por el que -según los duros de Morena- habrá un levantamiento popular, cuyo escenario hará que Trump se olvidé de AMLO, a quien las evidencias lo presentan como el principal actor en el pacto con el cártel Sinaloa, cuya organización seguramente está involucrada en el montaje o en la provocación al imperio. Otro mafioso que también retornó a su cargo fue el narcosenador Enrique Inzunza Cázarez.
Finalmente, estas son las suposiciones que más se acomodan a los ladinos obradoristas. Por qué creerles a quienes durante tres meses y medio estuvieron protegiendo al narcogobernador y a los 9 funcionarios sinaloenses de los que Estados Unidos solicitó su detención y extradición. Qué pretenden los obradoristas provocando y desafiando a EU, cuando están aislados y solos en el mundo, y con la mitad de los mexicanos en contra, gracias a la polarización que durante 8 años han incitado.
Preguntas huérfanas
¿Sabía usted que la escritora Elena Chávez González, autora de “El rey del cach”, asegura que la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, fue bailarina en un antro para adultos, y le bailaba a los capos de la droga, allí se relacionó con ellos?
¿Por qué el obradorismo se apropió de las afores no reclamadas para construir viviendas, que seguramente estarán inmersas en la corrupción y la opacidad, pues el director del Infonavit es el agrónomo Octavio Romero Oropeza, quien le dio la puntilla a Pemex?
¿Será cierto que el obradorismo votará el desafuero de Alejandro Moreno, para encarcelarlo?



























