Patrimonio histórico en riesgo

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Virgilio Rafael González Guajardo.

La Angostura bajo el demoledor paso de las pedreras: el olvido oficial sobre el patrimonio nacional.

Al sur de Saltillo se extiende un suelo cargado de memoria: el campo donde en febrero de 1847 el ejército mexicano combatió la invasión estadounidense durante la Batalla de la Angostura. Considerado por historiadores y especialistas como el único sitio de un combate de gran escala que aún conservaba su fisonomía original en México, este espacio de valor irrepetible enfrenta hoy una amenaza irreversible: el avance sistemático de las empresas pedreras y extractoras de material pétreo.

La maquinaria pesada devora colinas, altera la topografía original del terreno y pulveriza los puntos clave donde se libró el enfrentamiento. Vestigios arqueológicos, restos balísticos, trincheras naturales y posibles fosas comunes quedan reducidos a escombros comerciales ante la proliferación de concesiones y excavaciones extractivas que operan sin una delimitación patrimonial efectiva.

La gravedad del ecocidio y la destrucción histórica radica en la flagrante omisión de los tres órdenes de gobierno:

Nivel municipal: La ausencia de regulaciones de uso de suelo y la falta de inspección local permiten que las empresas continúen ensanchando sus áreas de explotación sobre polígonos de alto valor testimonial.

Nivel estatal: Las dependencias ambientales y de desarrollo territorial han tolerado el impacto ecológico y paisajístico sin implementar medidas cautelares ni exigir manifestaciones de impacto que consideren el patrimonio cultural de Coahuila.

Nivel federal: Ni el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ni las autoridades ambientales federales han consolidado un decreto formal de protección o zona de monumentos históricos que blinde legalmente el perímetro frente al interés privado.

El campo de batalla de La Angostura no es un simple predio agreste; es un archivo a cielo abierto de la soberanía nacional. Destruirlo para convertirlo en grava y asfalto representa una pérdida irreparable para la memoria colectiva y una muestra contundente de desinterés institucional. Proteger este territorio de la voracidad de las pedreras no es una opción técnica, sino una urgencia legal y moral inaplazable para el Estado mexicano.

¿Qué representa para todos los mexicanos el sitio de la Batalla de La Angostura y por qué debe ser preservado?

La Batalla de la Angostura (o de Buena Vista), librada entre el 22 y el 23 de febrero de 1847 en las cercanías de Saltillo, Coahuila, constituye uno de los episodios más heroicos y dramáticos en la historia de la defensa de la soberanía nacional de México.

En un terreno escarpado e inhóspito, el Ejército Mexicano del Norte demostró una bravura incuestionable frente a las fuerzas invasoras estadounidenses comandadas por el General Zachary Taylor.

La gesta heroica y el sacrificio en el campo de batalla

El valor demostrado por los jefes, oficiales y la tropa mexicana trascendió las brutales carencias de equipo, las heladas ráfagas de viento y el agotamiento de largas jornadas de marcha. Hombres como el comandante Juan Lujambio, junto a valientes jefes militares de la talla de Pedro Ampudia, Manuel María Lombardini y tantos otros combatientes, encararon el fuego enemigo con un honor y una dignidad admirables.

Con una entrega absoluta por la Patria, los batallones mexicanos embistieron las posiciones enemigas en los cañones y las lomas de La Angostura, disputando metro a metro el suelo patrio. La nobleza de los defensores quedó plasmada en la sangre derramada en aquellos desfiladeros, donde soldados de infantería, artilleros y la caballería resistieron embates devastadores de la fusilería y artillería norteamericana sin dar un solo paso atrás por falta de coraje.

El despliegue táctico del General Antonio López de Santa Anna

Desde el punto de vista estrictamente militar, el General Antonio López de Santa Anna ejecutó un plan operativo que superó tácticamente al General Zachary Taylor. Consciente de las limitaciones de su tropa y aprovechando las condiciones geográficas del estrecho de La Angostura, Santa Anna planteó una maniobra envolvente por los flancos superiores de la sierra, forzando al ejército estadounidense a replegarse y concentrar desesperadamente sus reservas.

Durante la jornada del 23 de febrero, la fuerza mexicana logró:

  • Tomar puntos estratégicos clave en las alturas del terreno.
  • Capturar piezas de artillería y pertrechos del enemigo.
  • Desarticular las llanuras defensivas planeadas originalmente por Taylor.

La superioridad operacional de Santa Anna puso a las tropas de Taylor al borde del colapso logístico y operativo.

La retirada y el contexto de la Presidencia en Funciones

A pesar de haber mantenido la iniciativa en el terreno y haber forzado la resistencia enemiga a su límite, la madrugada del 24 de febrero Santa Anna convocó a sus generales a consejo de guerra y ordenó el repliegue del ejército. En el ámbito militar, la cadena de mando impone una premisa infranqueable: las órdenes no se discuten, se obedecen.

En ese preciso momento histórico, aunque Santa Anna ostentaba el título de Presidente de la República, se encontraba con licencia en el campo de batalla ejerciendo como General en jefe del Ejército del Norte. Quien ejercía la alta magistratura de la nación como Presidente de la República en funciones (interino) en la Ciudad de México era Don Valentín Gómez Farías.

Atendiendo a la gravísima crisis política y social que estalló en la capital. -particularmente la rebelión conocida como la Revolución de los Polkos,- sumada al extremo desgaste físico de la tropa, la falta de víveres y parque, y la urgencia institucional transmitida desde el Ejecutivo federal en funciones, las órdenes de repliegue debieron ejecutarse disciplinadamente.

La memoria de La Angostura permanece como un testimonio inmortal del valor indomable del soldado mexicano, cuya lealtad al deber y amor a la Patria brillaron con luz propia en la hora más dura de la nación.

Los tres órdenes de gobierno tienen la obligación de proteger y resguardar mediante decreto de patrimonio histórico las 50 hectáreas del sitio de la Batalla de La Angostura. El sitio que muestra en las fotografías fue la importantísima ubicación de las acciones de la Compañía de San Patricio, mal denominada como batallón. ¡Ya basta de tanta irresponsable destrucción del único sitio de batalla que aún existe en México!

La Batalla de la Angostura 22-23 de febrero de 1847 ( Recreación animada )

Crédito por las fotografías: Dr. Carlos Recio Dávila