El populismo en retroceso

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

A finales de 2023, cuando Javier Milei derrotó en las elecciones presidenciales de Argentina al peronista Sergio Massa, fue el primer rechazo que sufriera la izquierda latinoamericana; sin embargo, fue en el segundo periodo presidencial de Donald Trump cuando esa misma izquierda consolidó el inicio de su retroceso, producto del hartazgo de los pueblos con el populismo dictatorial que representan los que para llegar al poder y controlarlo, se han manifestado aliados de guerrilleros y narcotraficantes.

Ya en la segunda era de Trump, en agosto pasado, Evo Morales fue inhabilitado para contender por la presidencia de Bolivia, y actualmente otro dictadorzuelo acusado de dirigente narco, Nicolás Maduro, mantiene a su país cercado por navíos de guerra estadounidenses, esperando que Maduro abandone el poder presidencial que usurpa, o sea aprehendido y entregado a la justicia norteamericana, o se está en espera de la invasión.

Al mismo tiempo, desde la llegada de Trump a su segundo periodo presidencial, se ha acusado al ex presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador como un presidente aliado con los cárteles de la droga, así como un personaje corrupto, nada transparente y por lo tanto, enemigo de los Estados Unidos. La situación de AMLO incluye a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien mantiene las mismas alianzas “intolerables” que su antecesor, pues según investigaciones sus campañas fueron financiadas por los narcotraficantes.

Hasta hoy no hay quien dude que Maduro caerá, por cualquier mecanismo táctico, pero dejará el poder, y Venezuela iniciará una nueva etapa histórica, que sin duda invalidará los cambios constitucionales que Hugo Chávez hizo y que luego endurecería su pupilo Nicolás Maduro.

Al parecer, estos históricos cambios ya fueron platicados entre Trump y Putin, pues ningún país en América y el resto del mundo se han pronunciado en favor del régimen venezolano de Maduro, solo el presidente de Colombia, el ex guerrillero Gustavo Petro, advirtió que la situación de Venezuela arrastraría a Colombia, pero no se pronunció a favor de Maduro.

Por cierto, días después de esa críptica advertencia, la situación de Colombia se le salió de las manos al presidente Petro, pues hace días los guerrilleros de las FARC en dos eventos planeados derribaron un helicóptero del ejército y detonaron un coche bomba a las afueras de una instalación militar que mataron a 18 personas, la mitad de ellas militares. Y en esas está Gustavo Petro, por andar de bocón.

Lo cierto, es que la aparición de Nicolás Maduro en las listas de narcopolíticos, se debe a Ovidio Guzmán, quien en su prisión estadounidense señaló a Maduro como el jefe del cártel venezolano de Los Soles, pues el cártel de Sinaloa que Ovidio comandaba, tiene alianza con Maduro, por eso las fuerzas militares norteamericanas van a lo seguro.

También es verdad, que la lista de narcopolíticos mexicanos la consiguió el gobierno norteamericano por los mismos dirigentes narcos que Claudia Sheinbaum le ha entregado, a la fecha han sido 55 los criminales entregados. En dicha lista de narcopolíticos destaca AMLO, Sheinbaum, buena parte de los gobernadores morenistas, senadores, diputados, alcaldes (hombres y mujeres en cada caso). Por eso en Estados Unidos y en el resto del mundo se sabe que México tiene narcopresidenta y un narcopartido gobernante.

Por tal motivo hay quienes ya apuestan que después de ajustar cuentas con Nicolás Maduro, le seguirán Andrés Manuel López Obrador, sus hijitos y los narcopolíticos mexicanos.  Pero al margen de lo que suceda, lo cierto es que el populismo latinoamericano dictatorial va en retroceso, debido al hartazgo de los pueblos con su grosera corrupción, su incapacidad de gobernar y de darle solución a los problemas que prometieron resolver y su asociación con los cárteles de la droga.

La situación de los populistas dictatoriales está en su contra a tal grado que ni siquiera los dictadores cubanos han dicho esta boca es mía, a pesar de que los que se encuentran en el patíbulo son sus mecenas, son quienes mantienen a los cubanos sin trabajar.

Quizás lo único verdadero es que el populismo dictatorial latinoamericano está en retroceso, sin ninguna posibilidad de frenar su caída. Alea jacta est.

Política aldeana

Donald Trump insiste que con sus decisiones y acciones Estados Unidos ha recuperado su dignidad (imperial), lo cual es cierto, pues desde hace décadas los países le perdieron el respeto al imperio, América latina es el mejor ejemplo. De repente, los gobiernos latinoamericanos se llenaron de populistas-dictatoriales, en un franco desafío a EU. Pero al llegar Trump a su segundo periodo presidencial, sin avisar ni pedir permiso ordenó bombardear Yemen, patria de los Hutíes, piratas del mar Rojo y el Golfo de Adén que tenían asolado al mundo del comercio internacional. Posteriormente ordenó bombardear Irán porque no detenían su producción de Uranio. Con estas acciones y el silencio del resto de las naciones, Trump demostró que presidía el país más poderoso militarmente. Al mundo comercial trajo los aranceles, una especie de impuesto que cobraría a quienes quisieran vender sus productos en el principal mercado mundial: Estados Unidos. Hoy está empeñado en eliminar a los cárteles de la droga, y después de lo que pasó con los Hutíes de Yemen y con Irán seguramente no hay quien dude que lo puede hacer con bombas e invasiones. Ni siquiera la Rusia de Putin y la China de Xi Jinping se atreven a desafiar al imperio, por qué habrían de hacerlo los narcoestados latinoamericanos. Esa es la realidad, ni modo.

Preguntas huérfanas

¿Será cierto que los narcopolíticos comandados por Claudia Sheinbaum se creen aquello de que “un soldado en cada hijo te dio”?