Una nueva era en la Suprema Corte: ritual prehispánico y poder indígena

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En una ceremonia sin precedentes celebrada el 2 de septiembre de 2025, los nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) fueron investidos en el Zócalo de Ciudad de México mediante un ritual cargado de simbolismo ancestral y espiritualidad prehispánica. La liturgia incluyó ofrecimientos a Quetzalcóatl y Tonantzin, purificación con copal, lenguas originarias, danzas tradicionales y bastones de mando entregados por líderes indígenas, marcando así la apertura de una etapa donde el respaldo popular se proclama como pilar de legitimidad institucional.

Hugo Aguilar Ortiz, abogado mixe originario de San Agustín Tlacotepec, Oaxaca, fue el centro del evento al ser el candidato más votado en la elección judicial celebrada en junio. Fue electo presidente de la SCJN para un periodo de dos años, y durante su discurso enfatizó: “Los pueblos indígenas somos la raíz más profunda de México, somos el antecedente más lejano de estas tierras”, señalando que sin la reciente reforma judicial, no habrían tenido la presencia pública que hoy ostentan.

La ceremonia contó con la asistencia de representantes de comunidades indígenas de Oaxaca, Michoacán, Puebla y Veracruz, fortaleciendo el carácter plural y diverso del ritual. Martha Bautista, alcaldesa del municipio natal de Aguilar, le entregó el bastón de mando con un mensaje emotivo: “Todo nuestro poder para usted. No importando diferencias, no importando que algunos seamos prietitos y otros güeritos, pero que la justicia llegue a todos por igual”.

El evento no fue ajeno al simbolismo político: estuvieron presentes gobernadores de Morena y miembros del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de Atenco, quienes se sumaron al acto con manifestaciones culturales y música regional.

Aguilar, vestido con una toga bordada con motivos tradicionales, acusó a la anterior judicatura de estar sumida en prácticas “lamentables y desastrosas”, afirmando que esa situación fue uno de los motores de la reforma judicial. Comprometió combate frontal a la corrupción, al nepotismo y a la deshonestidad, y aseguró que su mandato institucional se traducirá en justicia tangible para los ciudadanos: “El voto que depositaron en la urna va a tener resultados… vamos a trabajar incansablemente por un nuevo modelo de justicia, una justicia que mire hacia abajo”.

Este acontecimiento no solo simboliza el reconocimiento de los pueblos originarios en los espacios de poder, sino también representa una transformación palpable en la forma en que se concibe la legitimidad del Poder Judicial: ahora cimentada en la voz del pueblo y en las raíces culturales que construyen al país.