por redacción
El titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Julio Berdegué, afirmó este miércoles que, aunque se han registrado avances sustanciales en los diálogos con los Estados Unidos para restablecer el comercio de ganado mexicano hacia ese mercado, aún no se reúnen las condiciones para fijar una fecha de reapertura de la frontera.

Durante la conferencia matutina del gobierno federal, Berdegué explicó que “estamos muy optimistas”, pero subrayó que las negociaciones con la contraparte estadounidense —encabezada por la secretaria Brooke Rollins de Agricultura de EE.UU.— son intensas y requieren aún de definición de protocolos sanitarios, logísticos y de verificación.
El origen del bloqueo se encuentra en el brote de la plaga conocida como “gusano barrenador del ganado” (Screwworm infestation, por sus siglas en inglés) en territorio mexicano, lo que motivó que Washington suspendiera la importación de ganado vivo de México. Berdegué detalló que el 99.9 % de los casos detectados se concentran actualmente en los estados del sur del país, lo que ha permitido contener su propagación hacia regiones ganaderas clave en el norte.
Como parte del esfuerzo para lograr el levantamiento de las restricciones, el funcionario mencionó la construcción de una planta de producción de moscas estériles en Metapa, Chiapas, así como la implementación de módulos móviles para liberar millones de insectos diariamente y reducir así la incidencia de la plaga.
Para el sector ganadero mexicano, que exporta más de un millón de cabezas al año a los Estados Unidos, el cierre representa una interrupción significativa de sus flujos comerciales y un escenario de presión económica creciente.
En este contexto, el anuncio de Berdegué marca un paso importante en la dirección de la reapertura, pero también una advertencia realista: aún falta completar varios filtros técnicos y acuerdos formales que permitan reactivar el comercio de forma segura y sostenible. Hasta que no se verifiquen dichos acuerdos, la frontera permanecerá cerrada para ese tipo de exportación.
El momento decisivo que enfrentan ambas naciones —México, con su necesidad de recuperar mercados y activar su ganadería, y Estados Unidos, con el interés de resguardar la sanidad de su industria— sitúa al sector en una encrucijada donde la diplomacia, la ciencia sanitaria y el comercio internacional convergen.




























