Michoacán: Bedolla culpa a Calderón y Peña Nieto del agravamiento de la inseguridad estatal

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El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, señaló a los expresidentes Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto como responsables de haber dejado una herencia de violencia y descomposición institucional que continúa impactando gravemente al estado. El mandatario argumentó que ambos gobiernos impulsaron modelos de seguridad que, lejos de contener al crimen organizado, fortalecieron dinámicas que hoy siguen vigentes.

Ramírez Bedolla afirmó que la estrategia militarizada impulsada durante el sexenio de Calderón —la llamada “guerra contra el narcotráfico”— provocó una escalada de violencia en Michoacán, generando enfrentamientos, crecimiento de grupos criminales y una expansión de la impunidad. Según el gobernador, ese periodo marcó un punto de quiebre en la situación de seguridad de la entidad.

Sobre la etapa de Peña Nieto, sostuvo que las acciones federales fueron insuficientes y desarticuladas. Recordó que el envío de un comisionado federal con amplios poderes para intervenir en la seguridad estatal no resolvió la crisis y, por el contrario, dejó retrasos, falta de inversión y debilitamiento institucional. Señaló que los recursos prometidos nunca se materializaron como se anunció y que el modelo aplicado terminó profundizando la inestabilidad.

Ramírez Bedolla subrayó que su administración busca un enfoque distinto, con un esquema de coordinación federal-estatal-municipal, participación del sector productivo y trabajo directo con las comunidades. Dijo que la actual crisis de violencia —marcada por asesinatos de autoridades locales, disputas criminales y persistentes redes de extorsión— solo puede revertirse con un modelo integral, transparente y con corresponsabilidad social.

Aunque el mandatario michoacano asegura que el nuevo Plan Michoacán por la Paz y la Justicia abre un camino diferente, especialistas y sectores críticos sostienen que los resultados todavía no muestran una mejora de fondo. La discusión sobre responsabilidades históricas y nuevas estrategias sigue al centro del debate político y social del estado.