El escándalo en torno a Jeffrey Epstein volvió a alcanzar al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, luego de que legisladores demócratas de la Cámara de Representantes revelaran una serie de correos electrónicos recuperados del patrimonio del fallecido financiero. Según esos documentos, Epstein aseguraba que Trump “sabía sobre las chicas” y que una de las víctimas de su red de abuso sexual habría pasado “horas con él” en su residencia.

De acuerdo con los integrantes del Comité de Supervisión, los mensajes muestran comunicaciones entre Epstein, allegados suyos y terceros en las que se describe un contacto más cercano entre Trump y entornos vinculados al tráfico sexual de menores de lo que el exmandatario ha admitido públicamente. Uno de los correos afirma que Trump estaba al tanto de la presencia de víctimas y que incluso habría intervenido para que Ghislaine Maxwell dejara de hablar sobre ciertos episodios comprometedores.
En otro mensaje, dirigido a Maxwell años antes, Epstein relata que una joven —cuyo nombre aparece omitido— convivió durante varias horas con Trump dentro de su casa, sin que esa interacción fuera mencionada posteriormente por el expresidente o su equipo.
La divulgación de estos documentos ocurre en un momento especialmente tenso en Washington, donde crecen las presiones para que el Departamento de Justicia revele todos los archivos relacionados con Epstein y su red. Los demócratas sostienen que el contenido de los correos expone inconsistencias en las versiones que Trump ha ofrecido sobre su relación con el magnate financiero.
Trump, por su parte, respondió con firmeza. Calificó las revelaciones como un “ataque político” y reiteró que tuvo un distanciamiento con Epstein mucho antes de que salieran a la luz las acusaciones por tráfico sexual. Aseguró también que los demócratas están distorsionando el contenido de los mensajes para dañarlo políticamente.
Aunque la aparición de estos correos no constituye, por sí sola, una acusación formal, su contenido agrega nuevas preguntas sobre el nivel de conocimiento que Trump pudo haber tenido sobre los abusos cometidos por Epstein. Analistas señalan que, más allá del ámbito judicial, el impacto político podría ser considerable, especialmente en un ciclo electoral donde la opinión pública es extremadamente sensible a casos de abuso, encubrimiento y corrupción.
La publicación de estos documentos, además, vuelve a poner en el centro el alcance real de la red de Epstein y el papel que pudieron haber tenido figuras influyentes en su protección, omisión o cercanía. Por ahora, la disputa se desplaza entre el terreno político, mediático y judicial, con la expectativa de que se revelen más materiales en las próximas semanas.




























