Agoniza la conmemoración de las lidias en Saltillo

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José Luis Rodríguez Flores.

La primera corrida de toros formal en nuestro querida Saltillo, en aquel entonces San Esteban de Nueva Tlaxcala, dividida políticamente de Santiago del Valle de Saltillo, solo por la calle de Allende, sería el 3 de septiembre de 1712 cuando la justicia mayor (juez mayor) emitió un edicto ordenando cercar la plaza (hoy la Plaza de Armas), para lidiar toros en honor el gobernador y capitán general de la Nueva Vizcaya Antonio de Deza y Ulloa.  (Cabello, 2025) Entonces los vecinos armarían un ruedo improvisado para correr los toros por el antiguo callejón del toro, hoy calle de Castelar hasta la parte más plana de la plaza principal también lo documenta muy breve dos renglones en su libro Historias de Saltillo página 364 a 367 cuyo autor es Francisco de la Peña de León  (León, 2022 1a. edición)

En el año 1849 se estrenaría la primera plaza de toros permanente honrando a los antiguos pobladores tlaxcaltecas se erigió donde hoy se encuentra el mercado Juárez. Allí se celebraron decenas de corridas hasta su demolición en 1896. Enfrente de la Alameda, funcionó una pequeña plaza llamada el Tívoli en ese recinto operó una escuela taurina dirigida por Saturnino Furots “Ojitos”…

La más querida por la afición saltillense la “Plaza Guadalupe”, José María Rodríguez el 6 de agosto de 1897 solicitaría al ayuntamiento intercambiar un terreno suyo por otro en la plazuela Guadalupe donde se construiría la Plaza de Toros por el ingeniero Santiago Rodríguez inspirado en el modelo barrio Tlaxcalilla de San Luis Potosí, concluyendo los trabajos para inaugurar el coloso el 15 de noviembre de 1898 con un cupo para 4,000 personas y graderías de 11 niveles distribuidas en sol y sombra.

En el año de1949 ocurrirían dos hechos históricos, se retiraría de los ruedos Fermín Espinoza Armillita nacido en Saltillo un 3 de mayo de 1911 alcanzaría la gloria al ser considerado el mejor torero mexicano de todos los tiempos, incluso reconocido por los españoles. Ese mismo año se inauguraba la Plaza de Toros Armillita en el lugar conocido como Villa Olímpica donde una tarde de 1963 torearía el destacado torero español Manuel Benítez conocido como “el Cordobés”…. Inmortalizado por Agustín Lara, Armillita cuenta con uno de los pasodobles más famosos, Fermín: “En un pase de Fermín se ha enredado una chiquilla / esa chiquilla es Sevilla, Armilla, Armilla / pinturero del mandil, torerazo maravilla / que domina con postín, eres amo y señor de la fiesta cañí: ¡olé!”.

PLAZA DE TOROS «ARMILLITA». En 1949, se inaugura la plaza de toros «Armillita» en la colonia Villa Olímpica. Foto: www.saltillodelrecuerdo.blogspot.com

La plaza de toros Armillita  inaugurada en 1992 albergó más de 100 corridas, con toreros de la talla de la Dinastía de Fermín Espinoza Armillita, Eloy Cavazos, Lorenzo Garza, David Silveti, entre otros muchos grandes toreros, pero miles de ciudadanos optaron acabar con el mal trato a los animales votaron para acabar con la tradición de la lidia que tenía arraigada en nuestra ciudad 313 años, desde el lejano año 1712, pero al entrar en vigor la Ley de Protección y Trato Digno a los Animales en agosto de 2015 con la prohibición de corridas de toros, empezó el declive siendo la última corrida el 28 de noviembre de 2015….

Sin embargo, todavía hay miles de ciudadanos a favor de la fiesta taurina, tradición que sobrevivió generaciones desde nuestros ancestros mestizos, los tlaxcaltecas y españoles a continuación menciono solo algunos criterios que sostienen los amantes de la lidia de toros.

Conservación de la raza y el ecosistema: Sostienen que la industria taurina es fundamental para la supervivencia del toro de lidia como raza única y del ecosistema de la dehesa, un hábitat de gran valor ecológico en el que conviven cientos de especies en armonía… Uso del territorio: Alegan que la crianza extensiva del toro bravo preserva grandes extensiones de terreno que, de otro modo, podrían dedicarse a usos agrícolas o urbanísticos menos sostenibles. Amor y respeto por la naturaleza: Algunos aficionados afirman que su afición nace de un profundo amor y respeto por la especie y el campo, entendiendo la muerte como parte de un ciclo vital, lo cual, desde su perspectiva, es compatible con el ambientalismo. 

Este humilde servidor, permanezco imparcial, me quedo con la marcha y el peso de la historia; recordando aquel alusivo bello fragmento del paso doble compuesto por el prestigiado autor jarocho Agustín Lara, y con la definición en alusión a la lidia por dos grandes escritores universales que dejaron huella en el ámbito mundial con sendas inmortales frases que transcribo enseguida: “Con el sol en su cenit, “a las cinco de la tarde”, escribiría García Lorca, se enfrentan en un duelo dos seres vivos con nombre y apellido; al final, diría Hemingway, “la tragedia se reduce enteramente al toro y al hombre”. Usted amigo (a) lector exprese su valiosa opinión, ya que es la que vale; al Correo:

joseluisrf1@hotmail.com

Plaza de Toros Guadalupe. Fotografía de Isidro Fornés.