Del símbolo de protesta al tablero nacional: el Movimiento del Sombrero busca convertirse en partido político

0
408

El Movimiento del Sombrero, la corriente ciudadana fundada por el alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, asesinado el 1 de noviembre durante las celebraciones de Día de Muertos, ha empezado a dar pasos formales para transformarse en partido político nacional. La organización nació en Michoacán como una respuesta de base social frente a la violencia y la corrupción, y hoy intenta capitalizar la indignación desatada por el crimen contra su líder para entrar de lleno a la competencia electoral en todo el país.

De acuerdo con la diputada federal independiente Guadalupe Mendoza Arias, una de las figuras más visibles del movimiento, la idea de convertirse en partido no surgió tras el asesinato, sino que formaba parte de la ruta política que el propio Manzo había trazado desde meses atrás. El edil veía a la “sombreriza” como un proyecto ciudadano con presencia territorial, sustentado en acciones de gobierno directas contra el crimen organizado y un discurso frontal contra la impunidad, con la mira puesta en dar el salto del ámbito local al nacional.

Tras la muerte del alcalde, la conducción del Movimiento del Sombrero quedó en manos de su viuda, la alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, quien asumió la presidencia municipal y el liderazgo político de la organización. A su lado operan entre 15 y 20 colaboradores cercanos, entre empresarios, abogados, contadores y liderazgos comunitarios que han acompañado a Manzo en los últimos años y que hoy se encargan de mantener viva la estructura en Michoacán y otros estados.

La plataforma del movimiento se define como un proyecto de “gobernabilidad ciudadana”, que afirma no ubicarse ni en la izquierda ni en la derecha tradicionales. En la práctica, se presenta como una organización que busca demostrar que es posible gobernar sin pactos con grupos criminales y sin reproducir esquemas de corrupción. Entre sus acciones más emblemáticas destacan las farmacias gratuitas del Sombrero, los rondines ciudadanos de vigilancia nocturna y la llamada “mesita de atención”, donde Manzo escuchaba personalmente a habitantes de Uruapan todas las tardes para gestionar problemas de seguridad, salud y trámites cotidianos.

El impacto electoral del movimiento ya quedó registrado en las urnas: en la elección de 2024, la “sombreriza” impulsó candidaturas independientes que obtuvieron la alcaldía de Uruapan con más de 90 mil votos, además de diputaciones locales y una diputación federal, lo que consolidó a Mendoza como la única legisladora federal independiente en el país y colocó a Manzo como una figura emergente con proyección más allá de Michoacán. Diversos análisis señalan que, tras el asesinato, el movimiento ha ganado visibilidad nacional y ha logrado conectar con sectores desencantados del oficialismo y de la oposición tradicional.

La intención de dar el salto a partido político nacional se apoya, además, en el marco legal mexicano, que permite a organizaciones ciudadanas buscar registro ante el Instituto Nacional Electoral si cumplen requisitos como celebrar asambleas en al menos 20 estados o 200 distritos y sumar miles de afiliados distribuidos en el país, además de alcanzar un porcentaje mínimo del padrón electoral. Ese camino ya lo siguen otras agrupaciones que aspiran a competir en las elecciones intermedias de 2027, y el Movimiento del Sombrero se perfila para incorporarse a esa lista si logra sostener su estructura y canalizar el respaldo social en afiliaciones formales.

Mientras tanto, las movilizaciones en memoria de Manzo —desde marchas en Michoacán hasta protestas en Ciudad de México donde los sombreros se han convertido en símbolo de duelo y rebeldía— muestran que el movimiento ya opera en un escenario nacional. La figura de su fundador, retratado por algunos medios como un alcalde sin miedo que se enfrentó al crimen organizado, sigue siendo el eje narrativo de una organización que ahora intenta convertir el dolor y la protesta en un proyecto electoral estructurado, con la promesa de “honrar su legado” y ofrecer una alternativa frente a la crisis de seguridad y confianza en las instituciones.

con información de: Animal Político