Cuando los ebrios aúllan como los perros

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Oliverio Ascascius.

En las noches de luna llena, cuando los borrachos aúllan como los perros
y los búhos lujuriosos persiguen a las urracas,
el griterío de las brujas hace añicos el silencio.

Cuando apenas cae la noche
los esclavos del alcohol salen de sus madrigueras
y se desplazan como zombis en busca de su desgracia.
Son como arañas que salen de sus nidos
y se descuelgan por las calles malolientes de la ciudad.

Quisieran que la noche fuese eterna
para vivir en la mayor de sus inconsciencias,
en sus casas los esperan con angustia
pero en otras, rezan esperando que ya no vuelvan.

Cuando cae la noche, como cada noche
los borrachos brotan de la tierra
como si los muertos se levantaran de sus tumbas.
Salen al precipicio de su vacío a llenarse de alcohol
hasta quedar desparramados por el suelo como tapetes viejos,
algunos logran arrastrase como gusanos en el vómito de su desgracia.

La noche deja de ser refugio del sueño
las hienas histéricas perturban la paz nocturna al verlos
desde mi ventana veo también este cementerio de seres desahuciados
donde los zopilotes esperan pacientemente la hora de darse un festín