Cuando veas la barba de tu vecino cortar, pon la tuya a remojar

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

La victoria electoral en Chile del derechista José Antonio Kast, en donde derrotó al izquierdista Gabriel Boric, los presidentes “socialistas” que aún gobiernan algunos países latinoamericanos temen que a ellos les suceda lo mismo, más ahora que Donald Trump está obsesionado en cercar al dictadorzuelo de Venezuela y obligarlo a abandonar el poder en ese país dominado por la corrupción, la violencia, la inflación, los cárteles de la droga, la falta de libertades y la pobreza, cuyos apoyos son Cuba, Nicaragua, México, Irán, Rusia y China. Todos ellos enemigos de los Estados Unidos.

Con esta situación, los presidentes “socialistas” viven en la incertidumbre y la zozobra, y debido a ello la presidenta-gerente Claudia Sheinbaum aseguró en su mañanera que eso que pasó en Chile, no sucederá en México, “porque tenemos un gran apoyo del pueblo mexicano y no le hemos fallado”, a pesar de mantener al país en condiciones más graves, como lo es su pacto con los narcotraficantes, a los que les han dado impunidad y les han permitido apoderarse de grandes regiones del territorio nacional.

En su desesperación, el engendro de Hugo Chávez, el dictadorzuelo Nicolás Maduro, amenaza con hacerle la guerra a Estados Unidos, para lo cual ha llamado al pueblo venezolano a defender su soberanía, su patria, su riqueza, y hacerle frente al imperio norteamericano. Maduro también ha lanzado un llamado a sus iguales, para que le hagan frente a la política belicosa de Trump.

Otro personaje de la misma calaña, Gustavo Petro, ex guerrillero y ahora presidente de Colombia, al igual que todos los “socialistas” latinoamericanos, mostró hace días su ignorancia supina, al afirmar que en el siglo 19, Estados Unidos le había “robado” a nuestro país el 55% de su territorio, que es la misma versión que los “comunistas” le vendieron a los jóvenes de nuestro país, la cual no está completa y lo del “robo” no es totalmente cierto.

Está maniquea versión no incluye la participación del principal responsable de la anexión del territorio perdido, que ha sido uno de los peores mandatarios de nuestra nación, Antonio López de Santa Ana, quien fue presidente de México en 11 ocasiones, entre 1833 y 1855, y fue el que dirigió la guerra de México-Estados Unidos en 1846-1848, que inició tras la anexión de Texas por EU y terminó con la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo que se firmó al perder la guerra Santa Ana, por el cual nuestro país cedió el 55% del territorio mexicano que hoy incluyen los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas, la mayor parte de Arizona y porciones de Colorado, Wyoming, Kansas y Oklahoma, a cambio de 15 millones de dólares y la renuncia de EE.UU. a reclamaciones por daños.

Es cierto, que la guerra México-Estados Unidos fue motivada por el expansionismo estadounidense, que se generó desde que México permitió que colonos poblaran la deshabitada región que EU luego se anexó. Por tal motivo, el “robo” que ahora invocan los “socialistas” latinoamericanos, fue aceptado en el Tratado de Guadalupe Hidalgo, debido a que el gobierno de Santa Ana perdió la guerra. Este “robo” fue el botín que los ganadores obtienen con su triunfo.

La afirmación de Gustavo Petro, se realizó en momentos que Donald Trump tiene rodeada militarmente a Venezuela, y asegura que le robaron su petróleo, luego de la ascensión al poder de Hugo Chávez, quien nacionalizó las industrias estratégicas. Y ahora que el péndulo en Latinoamérica está retornando hacia la derecha, los “socialistas” como Gustavo Petro están temerosos que lo mismo suceda en sus países, pues la Colombia de Gustavo Petro tendrá elecciones presidenciales en 2026 y está temeroso de que en su país suceda lo mismo que en Chile, donde triunfó electoralmente Juan Antonio Kast, político al que relacionan con Augusto Pinochet.

En el caso de Cuba, su silencio se debe a que actualmente el gobierno del títere Miguel Díaz-Canel está atravesando por una de sus peores crisis provocada por la dictadura castrista que lleva en el poder 66 años, y cuyos resultados mantienen en la miseria al pueblo cubano, sin energía eléctrica, sin libertades, sin alimentos ni medicinas, y con el país hecho pedazos, igual al que exhibe el centro histórico de La Habana.

Cuba, la inventora y promotora del “socialismo latinoamericano”, es hoy después de décadas de castrismo un estado fallido, que desde el inicio de su revolución ha sido mantenida por otros países, como la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) que financió al castrismo cubano de 1959 a 1989. Luego encontró otros países que la apoyaran económicamente como Venezuela y México, sin contar los innumerables préstamos que le han hecho naciones como España, Alemania, China y Rusia, quienes le han condonado los empréstitos por su incapacidad de pago. Hablar de la Cuba castrista, es hablar de un país que desde su fracasada revolución “socialista” ha vivido de la generosidad filantrópica de las naciones ricas.

Por tal razón, el triunfo del derechista José Antonio Kast en Chile, puso en alerta a los aprendices de dictadores latinoamericanos, lo cual se resume en el sabio refrán: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon la tuya a remojar”. Por eso su preocupación, aunque Claudia Sheinbaum diga que eso no sucederá en México, pero ¿quién le cree a la presidenta-gerente… Yo tampoco.

También es cierto, que el movimiento a la derecha del péndulo político de Latinoamérica, ha hecho renacer la esperanza del pueblo mexicano de que nuestro país reencuentre su rumbo perdido, y continúe con el desarrollo y progreso económico que el obradorismo está obsesionado en terminar. Alea Jacta est.