Todo el mundo quisiera un gato

0
17

Oliverio Ascascius.

El gato es el rey de cuanto existe,
y todos quieren tenerlo, y lo tienen.
Lo tiene el niño que sueña, el anciano que recuerda,
la mujer que lee, la grande y la pequeña.
Lo tiene la actriz en su camerino,
el músico en su estudio,
el filósofo en su silencio. El poeta.
Lo tiene Murakami, Sabina, Picasso.
Hasta el pordiosero acaricia el suyo,
y en él encuentra su tesoro momentáneo.
No el león ni la paloma,
ni el conejo blanco, ni el caballo.
El gato, solo el gato,
ese que se desliza como sombra entre los días.
Negro, siamés, criollo, da lo mismo:
Él es la calma que se posa en el regazo,
el que inspira palabras y días felices.
Sin su gato, cada uno de ellos sería un cuarto vacío,
una melodía incompleta, sin bemoles
una noche sin lámpara encendida.
Por eso nadie se quiere quedar sin el suyo,
porque el gato es la sombra que completa la figura,
la pausa universal en medio de tanto ruido cotidiano
el ser que complementa su existencia. El gato.