¿Gerente o presidenta?

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

Desde su campaña electoral y en los 15 meses que lleva en el poder, Donald Trump envió infinidad de mensajes -en diversos tonos- a Claudia Sheinbaum y a su gobierno, señalando que en su segundo mandato hará todo por acabar con el tráfico de drogas, principalmente el fentanilo, que producen en México los cárteles de la droga, a los que calificó como terroristas y con quienes tienen pacto los políticos obradoristas. Aún con tanto aviso, siempre minimizaron los llamados del gobierno norteamericano, con la creencia de que entregando a 92 capos se conformarían, a pesar de que sabían que Trump también exigiría la entrega de los narcopolíticos mexicanos que los protegen y que son parte de las estructuras criminales.

Finalmente, lo anunciado llegó y la justicia de Estados Unidos está pidiendo que se detenga para su extradición a 10 narcopolíticos sinaloenses, entre los cuales se encuentra el gobernador Rubén Rocha, el senador Enrique Inzunza y el alcalde de Culiacán Juan de Dios Gámez. Ante esta solicitud, la respuesta de Claudia Sheinbaum fue defender a los acusados y exigir pruebas, pruebas y más pruebas, iniciando una temeraria confrontación con Donald Trump y su administración, sin importarle lo que pueda suceder cuando escale el conflicto con Estados Unidos.

Lejos de investigar las acusaciones, los obradoristas respondieron al estilo belicoso de Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel. Por ejemplo, Ricardo Monreal en un claro desafío, amenazó que ante una posible intervención extranjera, el pueblo de México saldrá furioso a defender a sus gobernantes. Esto mismo ya lo había dicho la gerente-presidenta, cuando hizo referencia al Himno Nacional, por aquello de “Un soldado en cada hijo te dio”. López Obrador también dijo algo semejante, que ante una intervención extranjera, “la nación entera se levantaría en su defensa”.

Toda esta belicosa retórica, se debe a que saben que cualquier investigación sobre los narcopolíticos y su corrupción, llegaría hasta AMLO y sus hijitos, lo cual sería el fin de su Cuarta Transformación y la evidencia de que Morena es un narcopartido.

¿A qué están jugando los obradoristas?, de veras creerán que el pueblo mexicano se levantará en armas para defender a los narcotraficantes y a sus aliados los narcopolíticos de Morena, a los que protege el gobierno de México. ¿Qué quiere ocultar el gobierno obradorista, que está convocando a la guerra contra el imperio norteamericano? Según uno de los acusados, Enrique Inzunza, “Todo esto es un ataque en contra de AMLO y la 4T”.

Es irresponsable que el gobierno obradorista amenace con una confrontación armada al principal socio comercial de México, del cual depende el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas, solo por defender a los narcopolíticos de Morena. Nomás falta que a la usanza de Maduro le digan a Trump: “Venga por nosotros, aquí lo esperamos cobarde”. No se han dado cuenta, que la guerra no es ir a votar en las elecciones. De todos modos, los legisladores republicamos ya advirtieron que el caso Rocha, es solo el principio. Aún así, Claudia Sheinbaum arremetió en contra del embajador de EU en México, Ronald Johnson, calificándolo de injerencista, solo porque advirtió que “las inversiones privadas requieren de certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción”,

Tal vez no sepan los morenistas, que para vencer a México, Trump no necesita hacerle la guerra a nuestro país, bastaría terminar con el T-MEC o cerrar las válvulas del 80 por ciento de gas que México le compra a Estados Unidos. ¿Qué pasaría con Saltillo si las empresas norteamericanas abandonan México, y de paso se termina la relación comercial con nuestro país? ¿Quién defendería a México”? ¿Cuba, Rusia, Irán, los cárteles, el ejército mexicano, los pensionados o Noroña y sus iguales? El gobierno obradorista está invocando a la guerra, pero el pentágono, la CIA y la DEA se ríen de su fantasioso llamado, pues saben que están asustando con el petate del muerto.

Lo cierto, es que Claudia Sheinbaum está en una disyuntiva, pues llegó el momento de definirse: o defiende a AMLO, a sus hijitos y a los narcopolíticos de Morena o defiende al país entregando a los que pactaron con los cárteles de la droga. Hasta hoy, no cabe la duda que Claudia Sheinbaum fue instalada en la presidencia por López Obrador como gerente de México con sueldo presidencial, pero ahora tiene la oportunidad de actuar como presidenta, desmantelando los cárteles de la droga con la ayuda del gobierno estadounidense y mandar a prisión a los narcopolíticos que las protegen.

Pero al parecer, la gerente-presidenta ya tomó su decisión, por eso está defendiendo al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha y a los otros 9 narcopolíticos que está solicitando el gobierno de Trump para enjuiciarlos y mandarlos a prisión, porque tiene las suficientes pruebas de su pacto con las organizaciones terroristas

Los obradoristas no asimilaron lo que le pasó a Maduro: fueron por él, lo tienen preso y próximo a la locura, nadie se levantó en armas para defenderlo, por eso está en espera de su castigo: cadena perpetua o pena de muerte. Allá ellos. Lo cierto es que es temerario, mejor dicho una jalada, decir que el pueblo de México saldrá a defender a quienes los secuestran, desaparecer, asesinan y extorsionan y a quienes los protegen. Por favor, más respeto pa’l pasaje.

Preguntas huérfanas 

¿Sabía usted que el Tecnológico de Saltillo, además de inglés y chino, ahora incorporarán a sus planes de estudio el coreano?… También deberían enseñar español.

¿Será verdad que la senadora Cecilia Guadiana presentó una iniciativa de reforma para que sea obligatoria la educación financiera en todos los niveles educativos? Imagínese, a los niños, adolescentes y jóvenes estudiando sobre el ahorro, el consumo responsable y el uso adecuado de los productos financieros. No manchen.

¿Qué tan cierto es que el secretario de Educación, Mario Delgado, pronto renunciará a su cargo?