El mensaje electoral de Coahuila

0
20

Coahuila envía un mensaje claro a todo el país: el electorado no está pasivo. Observa, compara y decide. Y cuando lo hace en mayor número, también incrementa el nivel de exigencia hacia todos los actores políticos.

EUM20230604POL26.JPG SALTILLO, Coah. Elections/Elecciones-Coahuila.- 4 de junio de 2023. Jornada electoral en las casillas ubicadas en la Escuela primaria «Hermiro Jiménez» en Saltillo, Coahuila, para elección de gobernador y diputados locales. Foto: Agencia EL UNIVERSAL/Diego Simón Sánchez/EELG

Durante el proceso electoral registrado días atrás, esta entidad dejó un dato que por sÍ mismo, obliga a una lectura más profunda, la participación ciudadana alcanzó cifras superiores a los comicios intermedios anteriores.

Con un padrón de 2 millones 450 mil 297 electores, acudieron a las urnas 1 millón 249 mil 807 coahuilenses, es decir, alrededor del 51% del listado nominal. Este nivel de participación representa un incremento estimado de 11.5% respecto a las últimas tres elecciones intermedias para diputaciones locales, con alrededor de 143 mil 727 votos adicionales.

Más allá de la aritmética electoral, el dato central es político: el ciudadano coahuilense sí está participando más cuando percibe que la elección tiene relevancia, competencia y consecuencias directas en la vida pública del estado.

En este contexto, resulta inevitable preguntarse qué factores explican este repunte. Una primera lectura apunta al clima de competencia entre fuerzas políticas, donde la disputa dejó de ser meramente administrativa para convertirse en una contienda con narrativas más definidas sobre seguridad, gobernabilidad y rumbo institucional.

Desde distintos análisis, se ha señalado que durante los últimos años, tanto en el periodo del expresidente Andrés Manuel López Obrador como en la administración actual de la presidenta Claudia Sheinbaum, los partidos han enfrentado el reto de renovar y ampliar sus estructuras de participación, especialmente entre sectores jóvenes. 

Sin embargo, más que atribuir responsabilidades de manera simplista, lo que se observa es una tensión generalizada en la política mexicana: la dificultad de consolidar una base orgánica joven y sostenida que trascienda coyunturas electorales.

En el caso de Coahuila, también ya se mencionó la existencia de diferencias internas dentro de Morena, con liderazgos diversos que buscan posicionarse en un escenario político aún en construcción en la entidad. 

Figuras como Alfonso Cepeda Salas, Cecilia Guadiana, Américo Villarreal, Alberto Hurtado, Diego del Bosque, Antonio Castro y Javier Guerrero representan distintos perfiles y trayectorias dentro de ese espectro político, lo que ha alimentado percepciones de dispersión interna. No obstante, estos procesos también son comunes en fuerzas políticas en expansión y no necesariamente determinan por sí solos los resultados electorales.

En contraste, el resultado final reflejó un respaldo relevante a la propuesta de continuidad en materia de seguridad pública. El discurso de la denominada “Alianza Ciudadana por la Seguridad” logró conectar con una parte importante del electorado que valora la estabilidad como prioridad central.

En ese sentido, el gobierno estatal encabezado por Manolo Jiménez Salinas ha mantenido una narrativa de continuidad en la estrategia de seguridad que, de acuerdo con sus defensores, ha dado resultados positivos. Esta línea también ha sido asociada a la administración previa del exgobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, lo que refuerza la idea de una política pública que busca proyectarse como de largo aliento más que como una acción sexenal.

Sin embargo, el reto de fondo no es únicamente quién gana o quién pierde, sino qué tan sostenible es el crecimiento de la participación ciudadana. El aumento en la votación es una señal positiva, pero también plantea una exigencia mayor: que los partidos y gobiernos logren traducir esa participación en confianza, representación efectiva y resultados tangibles.