El indiscutible triunfo del PRI y los malos perdedores

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

Finalmente, los resultados electorales del anunciado triunfo del PRI confirmaron lo que ya se sabía: El PRI obtuvo el triunfo en los 16 distritos de mayoría relativa, pero también se conoció lo que no se sabía: Acudió a las urnas el 50.74% del padrón electoral; el PAN, PVEM y MC perdieron su registro en Coahuila, y por lo tanto las codiciadas prerrogativas, pues su votación estuvo por debajo del 3%; Pese a que Morena perdió por el doble de votos, para no perder la costumbre, los morenistas de los acordeones, denunciaron fraude, porque -según ellos- el PRI compró votos; El PRI obtuvo más de 680 mil sufragios (55%) y Morena-PT más de 320 mil (26%).  

Al día siguiente de la elección, los periódicos coahuilenses dedicaron su nota principal señalando el triunfo de Manolo Jiménez Salinas, y en los espacios noticiosos de la Ciudad de México, Alito Moreno -al estilo de Kimosabi- presumió la victoria, porque nadie le ha dicho que en Coahuila nadie lo quiere; mientras tanto, la dirigente de Morena, Ariadna Montiel, cuyo rostro exhibe sus frustraciones, se hizo eco de la denuncia sobre la compra de votos del PRI. Y obviamente, el infumable vocero de Morena, Arturo Ávila, se dejó caer con insultos y menosprecio para los coahuilenses, el idiota lo menos que dijo, es que somos un estado sin importancia y los coahuilenses somos vendevotos; es tan ignorante este espécimen que celebró como insulto el adjetivo de “huerfanita” que se le dio a la elección del pasado 7 de junio, porque fue la única elección que se llevó a cabo en el país. Pero qué podemos esperar de este insoportable oportunista, que tiene el perfil de los voceros morenistas: mentiroso, cínico, servil y ofensivo. Ejemplo vivo del obradorismo.

No hay duda que ganó el PRI, porque la mayor parte de los coahuilenses han valorado la seguridad, la unidad, el empleo, el estudio y la libre expresión, y aunque Coahuila carece de muchas cosas, por el constante aumentó de sus necesidades derivadas del desarrollo y crecimiento, y porque desde hace 8 años, los gobiernos obradoristas han rebajado su presupuesto y no han cumplido con sus mínimas responsabilidades con nuestra entidad, pero los coahuilenses están conscientes que el gobiernos estatal, en la medida de sus posibilidades está atento de las preocupaciones de la ciudadanía. Por eso el voto que se le dio al PRI, es una forma de valorar y respaldar la labor y actuación del gobernador.

Al día siguiente de la elección, con el triunfo indiscutible en sus manos, alejado del triunfalismo y con los pies en la tierra, Manolo Jiménez Salinas convocó a los coahuilenses a la unidad, dando una lección de democracia. Felicidades a Coahuila y a los coahuilenses.

Política aldeana

A principios de esta semana, en medio de múltiples escándalos, acusaciones y bloqueos de vialidades de la Ciudad de México, para desviar la atención la gerenta Claudia Sheinbaum presentó un minivehículo eléctrico diseñado en el Politécnico Nacional, el cual pretende fabricar su gobierno en asociación con una empresa privada que aún no la ha encontrado. El minivehículo fue bautizado con el nombre Olinia, palabra náhuatl que significa “Movimiento”, cuyo precio será de 150 mil pesos y su velocidad máxima de 50 kilómetros por hora.

Para seguir con la costumbre obradorista de inaugurar obras que no están terminadas, la gerenta presentó el único minivehículo que se fabricó -según dijo- con un presupuesto menor de 50 millones de pesos, pero su adquisición en el mercado será hasta 2027, pero no hay certeza de ello, hasta que no encuentren al socio privado.

Sin embargo, desde su presentación se duda que alguien quiera adquirir ese minivehículo, que está hecho para circular en las calles de barrios y colonias, pues por la velocidad que alcanzará no podrá circular en avenidas, mucho menos en carreteras, y su costo será cinco veces mayor que el de una motocicleta, que corre a mayor velocidad.

Por todos los inconvenientes que presenta el mamotreto Olinia, se cree que es una más de las ocurrencias acostumbradas por López Obrador, que heredó su gerenta junto con la presidencia y el pacto con los cárteles de la droga. Se dice que Olinia es un engaño, como lo fue la rifa del avión presidencial, pero también será un despilfarro para que se hagan ricos los que participen en esta peregrina idea. Y todo este circo se hace para desviar la atención. ¡Que poca imaginación tiene Claudia Sheinbaum! Y que poca madre tienen los corruptos que estimulan estas pendejadas. Pero es lo que hay.

Preguntas huérfanas

¿Sabía usted que los coordinadores de la campaña de Claudia Sheinbaum fueron Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Gerardo Fernández Noroña, todos ligados al narco?

¿Sabía usted que Miguel Díaz-Canel es presidente de Cuba porque es “sobrino” de Raúl Castro, y Nicolás Maduro fue presidente de Venezuela porque fue el “sobrino” de Hugo Chávez, pero se desconoce quién es el “sobrino” de Gustavo Petro?

¿Sabía usted que a dos años del “gobierno” de Claudia Sheinbaum ya hay 8 precandidatos presidenciales, entre los cuales hay ladrones, narcopolíticos y uno malo para gobernar, pues según dicen, después de Claudia Sheinbaum cualquiera puede ser presidente de México?