¡México ya ganó!

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Fernando Rangel de León.

            Independientemente de que México pierda -ni lo mande Dios-, el próximo domingo 5 de julio, el juego dentro de la Copa Mundial 2026 ante Inglaterra, en el Estadio Azteca, México como país ya ganó; pues su población ganó confianza y seguridad en sí misma, que la pone al nivel, y en algunos casos arriba de otros países; ganó unidad y solidaridad de los mexicanos cuando se trata de defender a nuestro país sin distingos de creencias, preferencias, condiciones sociales, económicas, religiosas, políticas, etcétera, ante los extranjeros.

            También ganó México simpatía ante el mundo que tuvo la oportunidad de conocer personalmente  nuestro país el carácter festivo de sus habitantes, sus  manifestaciones de alegría, su hospitalidad, la riqueza de su gastronomía, sus productos artesanales, sus bellezas naturales, el orden y la seguridad pública que privaron durante los partidos de futbol en las ciudades sedes del país: México, Guadalajara y Monterrey, y en casi todo el país;  y de que los mundiales no solamente se juegan y se festejan dentro de los estadios  sino también en las calles y plazas.

            Asimismo México ganó al lograr con su ejemplar comportamiento que el extranjero tenga  una mejor idea suya muy distinta a la que mexicanos de dentro y fuera del país, antipatrióticamente quieren dar al mundo, para que le vaya mal; pues conoció al verdadero pueblo que se manifiesta efusivamente sin prejuicio alguno y que quiere que los extranjeros que lo visitan, sean sus amigos, se sientan en casa, tengan confianza y disfruten de su calidez.

            Desde luego que en los multitudinarios festejos por los 4 triunfos de México y su hazaña de ser el único equipo que no recibió un solo gol, que reunieron a millones de aficionados en todo el país; no faltó el “prietito en el arroz”; pues desafortunadamente hubo lamentables casos aislados y fortuitos que desentonaron con la sana algarabía deportiva, que mancharon este importante evento internacional.

            De cualquier manera esta lección deja a México enseñanzas positivas de optimismo que deben aprovecharse para ser mejor en todo lo que sus habitantes hagamos  o dejemos de hacer; que sirva para que nuestro país vuelva a ser sede de otro torneo mundial de futbol no muy lejano como lo fue de 1986 a 2026; para que lo disfruten los niños, adolescentes y jóvenes de hoy.