Lo que sigue es el caos financiero y la inflación desbordada

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Jorge Arturo Estrada García.

El que avisa no traiciona.
Andrés Manuel López Obrador.

“Quisiera que todos leyeran, no para volverse
literatos o poetas, sino para que nadie sea esclavo”.
Gianni Rodari.

¿Y si intentamos recuperar el país, que ya nos arrebatan? Los malos resultados, del gobierno federal, son evidentes. Los escándalos de corrupción estallan día tras día. Las finanzas públicas están en números rojos. Las calificadoras ya alertaron otra baja en la calidad crediticia. Adicionalmente, ya se echó a andar a la máquina de imprimir billetes, el Banco de México ya no es autónomo. Lo que sigue es el caos financiero y la inflación desbordada. Asimismo, la inseguridad persiste en amplios territorios del país. Estados Unidos señala a varios políticos, morenistas en el poder, de tener complicidades con delincuentes. Es momento de tomar decisiones. Antes de que las cosas empeoren.

En junio del 2027 tendremos una gran oportunidad. Coahuila envió el mensaje y la receta: Organización partidista sin fallas, buenos candidatos y millones de ciudadanos libres, usando sus votos útiles contra los malos gobiernos, pueden romper la mayoría guinda, en el Congreso de la Unión. Sin embargo, esto no será fácil. López Obrador dictó una serie de reformas constitucionales para intentar retener el poder, por las buenas o por las trampas. Como remate, tanto el tribunal Electoral como el INE, ya son controlados por Morena.

Luego de 7 años, de la cuarta transformación en el poder, los malos resultados de sus gobiernos de todos los niveles están a la vista. Solamente han sido muy exitosos en lo político, con la ayuda de traidores prianistas y el reparto de miles de millones de pesos a los electores. Así, se apoderaron del senado, las diputaciones y más de 20 gubernaturas. Esos exmandatarios, traidores, compraron sus salvoconductos entregando sus estados a Andrés Manuel López Obrador. Algunos, hasta embajadas y consulados recibieron a cambio.

Sin embargo, para conquistar el poder., los políticos morenistas vendieron su alma al diablo. Recolectaron dinero limpio y sucio de dictadores extranjeros y populistas, políticos mexicanos y delincuentes, para sus campañas, durante muchos años. Ahora, varios de ellos, están en la mira de los aparatos de justicia norteamericanos. Trump podría usarlos como “piñatas”, con miras a lucirse en las elecciones estadounidenses de noviembre próximo.

Los discursos morenistas, sus victimizaciones y pretextos ya no convencen. Sólo algunos trasnochados, convenencieros y obradoristas “duros” les dan credibilidad. Son desastrosos resultados en Pemex.y la CFE, que son enormes negocios de Huachicol Fiscal, y con múltiples apagones y combustibles caros.

En México, perdimos las oportunidades del nearshoring y la Inversión Extranjera, nueva, se desapareció. No hay dinamismo en la economía no hay nuevos empleos. La informalidad sostiene a millones de hogares y se multiplica. La educación es cada día peor. La OCDE nos mantiene reprobados ocupamos los últimos lugares. No hay medicinas, los hospitales son ruinosos e insuficientes.

El desastre financiero, con la 4T, ya se percibe. Es una película que ya vivimos los mexicanos.  A finales de los años 60 del siglo pasado el Milagro Mexicano se agotó. En las décadas de postguerra mundial, nuestro país crecía, en forma sostenida al 5 y 6 por ciento anual. Ahora, a lo más, lo hacemos al 0.8 por ciento.

En 1970, inicia una nueva época para los gobiernos priistas. Tanto Luis Echeverría como José López Portillo inyectaron miles de millones de pesos, en obras estratégicas, para ampliar la calidad de vida de los mexicanos. Se construyeron, grandes presas, se tendieron líneas y centrales eléctricas, instalaciones petroleras, puertos, carreteras, hospitales, escuelas y universidades. Millones de campesinos llegaron a las zonas urbanas en busca de empleos, y educación para sus familias. El campo y el ejido habían fracasado. Sin embargo, una parte de la industria mexicana decidió cerrar sus factorías y el gobierno federal las adquirió para evitar el desempleo.

Sin embargo, tanto Luis Echeverría como José López Portillo se pelearon con los empresarios nacionales. También, habían surgido grupos guerrilleros que buscaban derrocar al PRI. Así, se inició la “Guerra Sucia” que consistía en acabar con balas y violencia extra judicial a los guerrilleros, muchas veces. Entonces, la inflación se desató, Luis Echeverría devaluó la moneda ante el dólar. Por su parte, López Portillo contrató enorme deuda extranjera para financiar las grandes obras nacionales. JLP descubrió el manto petrolero gigante que fue llamado Cantarell, pero los precios internacionales del hidrocarburo se desplomaron. Y los intereses altos y las enormes deudas se volvieron impagables.

Luego, los empresarios mexicanos sacaron sus miles de millones de dólares del país, para salvar sus fortunas. El peso se desplomó otra vez ante el dólar. Entonces, López Portillo nacionalizó todos los bancos mexicanos. México estaba en quiebra. Tanto financiera como de credibilidad y confianza. Ahí se terminó la etapa del nacionalismo mexicano. El estilo personal de gobernar por medio de un estado benefactor que derrocha miles de millones cada día fracasó y arrasó con todo. Ambos mandatarios, intentaron salvarse imprimiendo billetes nuevos sin respaldo. Entonces, la inflación fue creciendo y alcanzó un pico histórico del 179.73% anual en febrero de 1988.

Luego, con Miguel de la Madrid, en Palacio Nacional, se logró un mega crédito para librarse de la presión de los bancos extranjeros. El gobierno se comprometió a vender y privatizar sus empresas derrochadoras y en quiebra permanente. Eso, lo concretó, como presidente, Carlos Salinas de Gortari. También, con este mandatario, se implantaron los “Nuevos Pesos» en el 1 de enero de 1993. Con esta medida monetaria se le eliminaron tres ceros a la moneda. Es decir, $1,000 pesos anteriores pasaron a valer $1 Nuevo Peso. Así nos fue, con ese populismo tocamos fondo.

En la actualidad, es evidente que los partidos políticos mexicanos están desprestigiados; y, los opositores también aplastados. El PRI es combativo, pero de escaso tamaño. Sostiene un relato inteligente, pero le falta penetración. El PAN intenta recobrar la fuerza de su marca, pero sin líderes fuertes y sin estructuras ni militancias amplias. Los Bárbaros del Norte son leyendas olvidadas. Los albiazules del Bajío y Chihuahua son los últimos reductos. EL MC es comparsa de Morena. El nuevo partido Somos México emerge como un elemento novedoso, aglutinador, de voto libre clase mediero. Al PAN, pronto le podrían desaparecer varios cientos de miles de votos, como le pasó en Coahuila hace unos meses. Pero separados, los opositores, difícilmente le podrían ganar a Morena.

La atmósfera política es turbia. Las advertencias y mensajes que llegan, desde la Casa Blanca, ya dejaron de ser un asunto de soberanía. Ya son un escándalo de complicidades. Así, el escenario político de México se define por un asedio judicial sin precedentes desde Estados Unidos y se genera una fractura interna irremediable en el movimiento oficialista. 

De esta forma, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ha transformado las investigaciones de «narcopolítica» en un maxiproceso que involucra a gobernadores, legisladores y miembros del gabinete de la “4T”. Estos, ahora, enfrentan la disyuntiva de ser capturados o convertirse en informantes contra el círculo cercano del expresidente López Obrador. Las cosas vienen intensas. Veremos.