José Guadalupe Robledo Guerrero.
Luego del triunfo de la selección mexicana sobre Corea del Sur, la percepción de México cambió, de repente nuestro país dejó de ser un narcoestado con una tercera parte de su territorio dominado por el crimen organizado y cientos de miles de asesinados y desaparecidos; también Morena dejó de ser el partido de los narcopolíticos, de los corruptos y opacos funcionarios públicos, para convertirse -de la noche a la mañana- en un país donde impera la felicidad y la unión, donde todo es alegría gracias al Mundial.

Este milagro no solo lo hicieron la FIFA y la selección mexicana, mucho ayudaron todos los medios de comunicación, incluyendo a los críticos del gobierno, las mañaneras de Claudia la mentirosa, el apoyo de la sección 22 de la CNTE, que después de recibir 800 millones de pesos, “ya no la hicieron de tos” y se largaron a sus estados. También las madres buscadoras callaron, y ante tanta felicidad de los mexicanos, se guardaron las denuncias que harían “para visibilizar” su tragedia; lo mismo pasó con los familiares de los 43 de Ayotzinapa, desaparecieron de la escena, para no desentonar con la euforia de los futboleros. Y ni sus luces de los transportistas y agricultores que amenazaron con manifestarse, aprovechando el mundial.
De repente México se percibió de la misma manera en que los morenistas ven al país: sin ningún problema y esperando el día de pago de las pensiones. Por eso estos patriotas mexicanos aman a Cuba, pues son igual que los cubanos. No cabe duda que el programa gubernamental de pan y circo que inventaron los romanos hace dos mil años, aun sigue funcionando con gran eficacia, en la medida de la ignorancia y la pobreza de cada país. Pero la percepción de que México es un país unido y feliz se terminará el próximo 19 de julio, y volverán los reclamos y denuncias, las inconformidades y las marchas, las mañaneras y la polarización.
¿Creerá el mundo la tragedia política, económica y social de México después de lo que vio en el Mundial? Si llegan a creerlo, dirán que somos resilientes o importamadristas, y concluirán en que como México no hay dos. Y no hay dos, porque en ningún otro país se escondería a los miles de asesinados que pretendían visibilizar, para que los miles de vivos se emborracharan, gritaran y saltaran, festejando el triunfo de su equipo de fútbol, sin saber si la anotación final fue verdadera o la decidió la mafia de las apuestas.
Lo cierto, es que después de finalizar el circo del Mundial de Fútbol 2026, la realidad de México volverá a imperar, y vendrá nuevamente la palabrería de la partidocracia de acusaciones y contraacusaciones, hechas con valores entendidos y con acuerdos y patadas bajo la mesa. Pero así es la política a la mexicana.
Al parecer, Donald Trump también le dio un respiro al Mundial, pero seguramente proseguirá sus planes después del 19 de julio, haciendo realidad sus amenazas, pues la única esperanza de que la situación de nuestro país cambie, es que el gobierno de Trump se lleve a los narcopolíticos mexicanos, a los 10 sinaloenses que ha solicitado que detengan y extraditen, y a las decenas de gobernadores, funcionarios y legisladores mexicanos que tienen en su larga lista. Y como la esperanza es lo último en desaparecer, hay esperanza.
Política aldeana
En la reciente cumbre de líderes del Grupo de los 7 (G7), celebrada en Évian-les-Bains, Francia, Donald Trump volvió a referirse a nuestro país, diciendo ante los dirigentes de las 7 naciones más industrializadas del mundo: que México es el epicentro del mal. Que México está gobernado por los narcos y que Claudia Sheinbaum es una mujer muy asustada.
Seguramente con esto, AMLO y Claudia Sheinbaum tendrán que abandonar la peregrina idea de que Trump es manipulado por sus asesores y funcionarios, pues además tal mentira nadie la cree, solo ellos que la inventaron.
La idea de hablar sobre México en la principal cumbre del capitalismo mundial, en donde se discute el futuro del resto de las economías del mundo, nos da a entender que Trump podrá decir ahora: “Ya se los avisé”. Nadie dijo algo a favor de México, pese a ser considerada la treceava economía del orbe. Y nada se dijo, porque todos saben que el gobierno mexicano es el único defensor de los narcotraficantes, incluso en contra de su principal socio, cuyas exportaciones dependen en un 80% de Estados Unidos, a través del T-MEC. Para algunos países, como Estados Unidos, ya somos un narcoestado, tenemos un narcogobierno, Morena es un narcopartido y quienes gobiernan son narcopolíticos.
Preguntas huérfanas
¿Será cierto que la votación del pasado 7 de junio aumentó, porque los coahuilenses no quieren a Morena, pues representa el retorno de los narcos?
¿Será verdad que el gobierno mexicano ya aceptó extraditar a los Estados Unidos a Rubén Rocha Moya para que sea juzgado?
¿Sabía usted que el Papa León XIV aboga por los pobres, pero es incapaz dar algo de la enorme riqueza del Vaticano para combatir la pobreza?
¿Por qué la gerenta no le exige pedir perdón al crimen organizado por tanto daño que le han causado a México, tal y como se lo pide a España por los abusos de los conquistadores?




























