La Mina (III)

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Rufino Rodríguez Garza.

Regresar a La Mina siempre será un placer y un gusto por admirar las pinturas particularmente interesantes, pues como dijimos en apuntes anteriores, nos proporciona mucha información, la cual podemos deducir al observar los motivos pintados. En este rancho cuyo dueño es el licenciado Roberto Díaz García es donde se localiza este importante tablero, cuyos motivos casi todos en rojo nos dan idea de la fauna de la región, pues en las paredes de esta elevación quedaron plasmados los mamíferos, algunos reptiles y al parecer algunos insectos.

La dieta de los cazadores recolectores era muy precaria, pero eran lo suficientemente inteligentes para completarla con algunos vegetales como son los frutos que les proporcionaba la propia naturaleza del desierto y que estacionalmente recolectaban; se cree que era labor de las mujeres  la recolección y que el hombre procuraba traer la carne que proporcionaban los animales de la región tales como los venados, algunos roedores y puede que les haya tocado  hasta cazar bisontes y aquí en La Mina hay una clara huella de ese enorme mamífero. 

De los reptiles representados podemos reconocer algunas serpientes y las tortugas. 

Como decía un buen amigo que lo que corre, repta o vuela…. directo a la cazuela.

El nobel investigador del arte rupestre y conocedor de estas tribus, Sergio López, menciona que sitios como éste no solo fueron lugares sagrados, sino que también se utilizaban para observar desde las alturas el llano donde pudieran ver las futuras presas. En estos lugares el venado fue muy abundante tanto el cola blanca como el llamado venado bura.

 La apreciación es del buen compañero de exploraciones y antes mencionado Sergio López. 

El rancho La Mina es un referente para pasar a otros sitios importantes que cuentan con arte rupestre, tanto prehistórico como otras manifestaciones grabadas que nos informan del paso constante de antiguos pobladores, el de españoles que dejaron sus marcas y sobre todo sus cruces cristianas grabados de los recién llegados tlaxcaltecas en 1591, y para la época de la revolución se localizan algunas armas como lo son los  rifles usados en la lucha armada de 1910, donde coahuilenses tuvieron una enorme participación. 

Por aquí se puede acceder a las haciendas abandonadas como lo fueron Los Galindo, El rancho de Peña Oranday, la inconfundible Sierra de Pico de Galindo, se puede llegar al Tajito o Presa de los Gutiérrez o acercarse a la formación rocosa conocida como Piedras Encimadas. Las visitas al Rancho La Mina serán frecuentes para documentar esos importantes sitios ricos en vestigios arqueológicos. 

Fue en estos lugares donde conocí a don Marcos Molina, un buen hombre que cuando no cuidaba cabras recogía cogollos de lechuguilla para tallar, a doña Josefa su ex esposa, que aunque separados vivían en las casas de la antigua hacienda de los Galindo, mujer que también cuidaba un pequeño rebaño de cabras y a su hermano Genaro pastor, que en vez de sombrero se cubría con un casco de seguridad de esos que se exigen en las fábricas.

Ellos ya no están entre nosotros y don Marcos y Josefa tuvieron algunos hijos que hace tiempo vivían en Ramos Arizpe. 

Pero la sorpresa es que el licenciado Roberto Díaz García, hombre emprendedor, se propuso tener un criadero de caballos, pero no cualquier caballo sino del denominado «cuarto de milla» una raza equina originaria de los Estados Unidos, famosa por ser la de los más rápidos del mundo en distancias cortas y destacar por su gran musculatura, temperamento dócil y su alta versatilidad.

Para los que no entendemos de razas de equino diremos que el cuarto de milla o «quarter horse» debe su nombre a la longitud de la carrera en la que es especialista, un cuarto de milla o lo que es lo mismo 402 metros. El tiempo de gestación de las yeguas es de 11 meses aproximadamente, a lo largo de su vida una yegua puede tener entre 8 y 12 crías. Para la crianza se requiere vigilancia, cuidado y una adecuada alimentación, ahí es donde entra el ingeniero de León especialista en pasturas y que colabora ampliamente en la crianza de estos finos ejemplares. 

Este rancho es ejemplar, pero no es el único como el Rancho La Espiga ubicado en Acuña, otro rancho en el municipio de Múzquiz, aquí también producen de los mejores caballos de riendas de Coahuila y de México. 

En el caso del Rancho La Mina tiene como todos el problema de ganaderos que les dañan las cercas y quitan alimento a estos hermosos animales.

 Seguiremos en contacto para seguir documentando sitios a partir del Rancho La Mina.