Rufino Rodríguez Garza.
Debido a las elecciones estatales del domingo 7 de junio del presente año, en la cual me tocó ser presidente de casilla, siendo el secretario de la misma el compañero profesor José Guadalupe Ramos Contreras, vecino cercano a mi domicilio y por cosas de la vida y del destino no tenía el gusto de conocerle. Estudió en la escuela Normal Superior del Estado de Coahuila siendo algunos de sus maestros buenos amigos míos, recuerdo al profesor Amado Morales Ramos, al Profesor Carlos Cárdenas y a Raymundo Aguirre.

En los momentos en que era baja la votación empezamos a platicar, resultando de la misma plática que el profesor Ramos Contreras ya jubilado estudió una nueva carrera que es la de paleontología, la cual es de reciente creación siendo José Guadalupe miembro de la primera generación de la misma. El gusto por el campo y de conocer lugares del cretácico nos llevaron a ponernos de acuerdo y el domingo 14 del mes de junio del presente año realizamos una exitosa salida.
El lugar lo sugerí yo y fue toda una experiencia, pues me fue explicando detalles de la especialidad tanto geológica como paleontológica. Nos dirigimos al ejido de Amargo cruzamos un viejo falsete y nos encaminamos al poniente pasando por la presa Santa María de las Hediondas, la cual en estas fechas aún contiene agua; cruzamos dificultosamente algunos arroyos por un camino vecinal borroso de escaso uso, llegando así a las faldas de un cerro emblemático de la región que se llama El Soldado.
El amigo José Guadalupe de inmediato empezó a caminar al pie de dicho cerro y empezó a localizar madera fósil del periodo cretácico, con una edad estimada en 70 millones de años. Las piezas observadas muy sólidas, con mucha consistencia y de una magnífica fosilización.
Los pedazos son pequeños en su mayoría solo un pedazo de tronco rebasó más de 40 cm.
El estudioso y entendido en el tema indicó que si las evidencias estaban a pie de cerro la lógica indicaba que se habían rodado de la parte alta, se procedió a subir y no observó piezas, por lo que se regresó al llano en la parte baja donde se encontraron más especímenes.
Arriba se encuentra una doble cerca es decir postes y alambres en muy mal estado y paralela una fuerte cerca de piedra, (en San Luis Potosí le llaman «tecorral»).
Llama la atención la cantidad de flores de pitaya nos adelantaremos y diremos que en pocas semanas tendremos este delicioso fruto.
También se presentan las flores de las ipomeas y los de la infaltable gobernadora.
En la parte superior se encuentran algunos escasos grabados, al oriente o sea donde nace esta elevación hay grabados y unos morteros. En otra ocasión que regrese al sitio tendremos una más precisa descripción del mismo.
Mientras José Guadalupe seguía explorando y localizando la madera fósil yo me encaminé al sur donde se veía una modesta elevación que el amigo Flores Ventura exploró en el año 2018, hice reconocimiento de unos 200 metros en los que localicé un grabado, una asta de venado cola blanca y en otro abrigo rocoso una modestísima pintura.
Nos reunimos, lonchamos y ya de regreso en las inmediaciones de la presa Santa María encontramos a tres jinetes en unos briosos caballos, y con sendas monturas musquenses quiénes eran los hermanos Sánchez que andaban en busca de su ganado. José Guadalupe aprovechó para pedir un caballo y tomarse una foto siendo la misma una bonita toma y una hermosa estampa.
Nos despedimos de esos nuevos amigos y procedimos a regresar, poco antes de Cañada Ancha hay una propiedad que se llama Los Cuijes, como dice la canción La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida cuando me entero que el flamante dueño de la propiedad es nada menos que mi amigo José Guadalupe.
Este tranquilo lugar al lado de la carretera 57 es de llamar la atención, me platica que adquirió el terreno hace 35 años y poco a poco lo ha ido arreglando, el cambio de cuando lo compró a la fecha ha sufrido una enorme transformación.
Cuenta con una moderna construcción y un pequeño pozo de donde saca una pulgada de agua, suficiente para regar árboles, jardines y una pequeña huerta de ciruelos ya en producción. En un rincón habilitó una capilla en honor de la virgen de Guadalupe y que ya ha servido como tumba o lugar donde se guardan las cenizas de su esposa y de otros queridos familiares.
En otro lugar lleno de maleza hay una barranca que hace algunos años sufrió un desgajamiento, y en las inmediaciones se descubrieron unas rocas que asociadas con carbón vegetal dan idea de una fogata de los cazadores recolectores que se asolvó a lo largo de los años, y que ahora se descubre dando una idea medible usando la técnica del radiocarbono y precisar una antigüedad que puede rondar en los 9000 años.
La casa está habilitada, pues uno de sus hijos la usa como vivienda, a diario va a Saltillo imparte clases y diario regresa a este hermoso lugar.






































