El mundial de futbol, fue sólo una efímera unión de criterios

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Jesús M. Moreno Mejía.

“Toda nación es débil
si no se mantiene unida”.
Jean de la Fontaine.

            Es imposible llegar a ver que todos pensemos igual en esta vida, pero al menos podemos soñar en que exista tolerancia y respeto respecto a los ideales políticos, sociales, económicos y religiosos de otros muy diferentes al nuestro.

En los últimos años hemos vivido una radicalización generalizada de pensamientos y controversias, cuya práctica ha estado muy generalizada entre quienes opinan que es lo que mejor conviene a nuestra Nación.

Los partidos políticos se identificaban antes por sus acendrados ideales, que defendían en ágoras y tribunas, pero ahora predominan los intereses materiales, sean particulares o de grupo, sin tomar en cuenta el bien común de todos.

Recientemente vivimos una efímera unidad en torno al triunfo del equipo representativo de México, la Selección Nacional de Futbol, olvidando todo aquello que nos hace diferente de los demás, tal como lo es el hombre y mujer, e incluso a quienes tienen una diferente forma de creer o de pensar a nivel particular o grupal.

Todos nos unimos en torno a los integrantes de la Selección Nacional, al enfrentarse a equipos de otros países contendientes, e incluso surgió una expresión que se hizo popular en prácticamente todo el país, a manera de pregunta con dejo de esperanza: “¿Y si, sí?”, misma que fue bastante aceptada, pues lo mismo la utilizaban legos y fanáticos del futbol.

Lamentablemente, éstos últimos reaccionaron de manera negativa al enterarse que no había ganado la Selección Nacional en octavos de final, arremetiendo con rabia en contra de los más débiles que tuvieron a su alcance, especialmente su esposa o pareja sentimental e incluso hubo algunos individuos que arremetieron contra la pantalla donde acababa de ver el último partido de los aguerridos futbolistas mexicanos.

Una prueba más de que las pasiones mal llevadas a nada bueno nos conducen, pues está bien que tengamos nuestros propios paradigmas y los defendamos, pero sin tomar la causa en grado extremo.

Creo que las ideas propias no están peleadas con la unión con otras muy diferentes, pero sin perder la unidad nacional, como ocurrió en el Mundial de Futbol, respetando a los seguidores de equipos contendientes, incluyendo a extranjeros de otros países que vinieron al espectáculo deportivo y se sumaron a los nuestros o a los equipos de su predilección, pues hubo de todo.

Jaime Balmes, filósofo y teólogo español, expresó: “Sin unidad no hay concierto; sin concierto no hay orden, y sin orden no puede subsistir el mundo físico ni el moral”. Tomás Caryle, por su parte, agregaría: “Sólo entre hombres sinceros es posible la unión”.

También Juan Donoso Cortés, señaló: “Hay que unirse, no para estar juntos, sino para hacer algo juntos” y podíamos añadir: Sí, juntos por la Patria. Por ello, incluimos en el epígrafe de esta colaboración, las palabras de Jean de la Fontaine: “Toda nación es débil si no se mantiene unida”.

Torreón requiere un mejor Servicio de autotransporte

Torreón sigue padeciendo de un pésimo servicio de transporte público y caro además, sobre todo si se le compara con el que se presta en otras ciudades, donde las unidades son nuevas y aclimatadas en su interior.

Hace unos meses se anunció una restructuración de las rutas urbanas, extendiendo las mismas a otras colonas distantes, pero con los mismos autobuses viejos, muchos de ellos destartalados y con los cristales rotos (supuestamente como estrategia de climatización… pero con aire caliente, polvo y toda clase de contaminantes y ruidos).

El alcalde sustituto, Miguel Ángel Riquelme, prometió tomar medidas viables para mejorar ese y otros servicios públicos, que la comunidad espera sean reales y efectivos, lo que se traduciría en mejorar su dañada imagen a causa de su malogrado Metrobús.

Hay quienes han hecho comparaciones de servicio de autotransporte público, envidiables. Por ejemplo, en Hermosillo, Sonora, el pasaje es de sólo nueve pesos, con unidades semi-nuevas de no más de 5 años de antigüedad; en Torreón, en cambio, se cobra trece pesos el pasaje y las unidades tienen hasta 15 años dando servicio, y ahora los transportistas pretenden se eleve el costo del pasaje a dieciocho pesos. ¡Absurdo!

¡Hasta la próxima!