Oliverio Ascascius.
He descubierto que no sacrifico nada por quererte,
y sé que considero el amarte como un privilegio.
Te acepto tal como eres
sin que me incomode
ni me sienta robado
o desubicado de mis requisitos,
pues no tengo requisitos,
excepto los que tú ya llenaste
una y mil veces.
Te diré – por enésima vez –
algo que no es novedad para ti:
– Te quiero –
– Te adoro –
y hoy más que ayer
y así sucesivamente
y a diario aumenta.
Tú me llenas el alma
con todo eso
que un alma necesita
para ser llenada.
Y no todas tienen los ingredientes
para mi alma
como parece que los tiene tú.




























