Rufino Rodríguez Garza.
Domingo 29 de marzo del 2026 con Sergio López y sus dos hijos Ernesto y Daniel pasamos el kibutz y frente a la entrada a Los José tomamos hacia el poniente. La entrada por la loma de Slehyman estaba bloqueada, el falsete estaba cerrado por lo que agarramos otro camino para acercarnos al Rincón del Toro.
El vehículo se dejó en unos barriales y se llegó a un canal de cemento que por cierto lleva un pequeño hilo de agua. Seguimos ese viejo canal y llegamos al famoso Arroyo de Patos, que también tiene agua que corre hacia el norte. El agua que fluye es poquísima y corre como ya lo dijimos hacia el norte. Cruzamos el Patos en un lugar angosto, nos ayudó un podrido tronco que con dificultad utilizamos para pasarlo. Sergio se mojó una de sus botas .

Bordeando el arroyo caminamos hacia el sur y siguiendo huellas de ganado subimos a una loma que se prolonga hacia el poniente y que es nada menos que la Sierra de Narigua.
Ya hace más de 20 años que recorrí este tramo y sabía que tenía algunos grabados, claro ahora con algunos achaques de la edad (80 años), pero aún conservo cierta agilidad, aunque el cuerpo no responde igual y el espejo me refleja una figura donde el pelo se me fue, las arrugas aparecieron y más de algún amigo y compañero ya se nos han adelantado.
Lo que aún conservo es el ánimo para salir y seguir documentando los sitios con manifestaciones rupestres que son abundantes en todo el estado de Coahuila, pero más en el sureste.
Se sube con dificultad por la escarpada elevación, aquí se observa una larga cerca de piedra que divide propiedades. El invierno fue muy seco por lo que casi no se observan flores, sin embargo, pude recrearme al ver flores de los huizaches y de algunos nopales rastreros.
La cantidad de petrograbados es poca, pero sin embargo se pueden retratar y dibujar círculos concéntricos, algunos antropomorfos y muchos metros donde no existe nada.
En algún momento aprovechamos para tomar agua y un nutritivo alimento, aprovechando también la única sombra en muchos metros, una palma ramuda que nos sirviera para descansar. El sol muy fuerte y la vegetación aún seca, también pudimos ver flores en las abundantes gobernadoras. Ernesto y Daniel que exploraban los llanos aledaños subieron hasta las palmas donde nos acompañaron en el refrigerio. Después del merecido descanso seguimos explorando la cresta con cerca de piedra, división territorial y los hermanos López bajaron hacia el norte para encaminarse hacia La Florida y seguir en la búsqueda de la escasa lítica.
Sergio y yo seguimos subiendo hacia el poniente donde se observaron algunos grabados de corte abstracto hasta que localizamos un tablero, donde el motivo central es una hermosa representación del planeta Venus, dicha representación es muy especial, pues tiene un círculo central de donde salen los cuatro cuerpos de la cruz enmarcada. Conocido como el lucero de la mañana o lucero de la tarde, es el objeto más brillante en el cielo nocturno después de la luna. Nombrado en honor a la diosa romana del amor y la belleza, el único planeta con nombre femenino. En Mesoamérica se le relaciona con Quetzalcóatl, en algunos sitios del sureste del estado se localizan varias de estas representaciones.
En esta roca también se aprecian algunos símbolos de orientación con esa cruz encerrada en un círculo y que marca perfectamente los puntos cardinales. Se tomaron las coordenadas y pudimos ver que se ubica a una gran altura, 1485 m sobre el nivel del mar. En la misma roca se observan proyectiles y figuras abstractas bajamos esta elevación donde procedí a llegar al Arroyo de Patos cruzando y regresando a Saltillo, arriando velas en espera de vientos propicios para soltar amarras y salir a buscar ese grabado que está por ahí a la espera de ser descubierto.






































