Fernando Rangel de León.
La seguridad pública, la garantía de andar a pie o en vehículo libremente, estar en el hogar con tranquilidad, trabajar, estudiar y en una palabra, hacer todas las actividades humanas que se requieren para vivir; y que por obligación debe de brindar el Estado a la población, como una de sus máximas y prioritarias razones de ser; debe de cumplirla como una de sus principales funciones públicas con la máxima prontitud y eficiencia, para preservar la vida, la libertad y el patrimonio de las personas.

En su gira de trabajo por Monclova, el funcionario estatal informó que el jueves visitó el Centro de Cómputo, Control y Comando (C-4) de Torreón, y este viernes se unió en la capital del acero con el alcalde Mario Dávila Delgado.
Esa seguridad pública debería de ser en todas las 32 entidades federativas del Estado Mexicano; pues los mencionados bienes tienen el mismo valor en todo el país; por eso causa extrañeza que en unos estados no hay seguridad pública como Sinaloa, Michoacán, Zacatecas, Tamaulipas, Guerrero, Jalisco y otras.
En cambio, hay entidades como Coahuila que se distinguen a nivel nacional como muy seguras en las que se puede manejar en las carreteras y en las ciudades, caminar por las calles, estar en las casas, en los trabajos, en las escuelas, con mucha seguridad.
¿A qué se debe esa diferencia? A que Coahuila no ha sido un estado violento porque en parte carece de regiones boscosas, selváticas y montañosas en las que la delincuencia organizada haga sus guaridas; se debe también a que sus gobiernos no han pactado con la delincuencia organizada; asimismo se debe a que todas las policías de Coahuila, impiden a toda costa, aun ofrendando sus vidas, a que los delincuentes entren a nuestra entidad; de los estados colindantes: Nuevo León, Zacatecas, Durango y Chihuahua.
Todos los estados de México, deben de ver en Coahuila el ejemplo para acabar con la inseguridad pública; porque si no lo hacen entonces quiere decir que sus gobiernos no quieren o no pueden independizarse de la delincuencia organizada; pues la vida de su población vale igual que la de los coahuilenses; y por tanto deben de cuidarla como el don más preciado.





























