Vivimos una democracia imperfecta a nivel mundial y no cambia la situación

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Jesús M. Moreno Mejía.

“La democracia es del
Pueblo y para el Pueblo”.
Abraham Lincoln.

            Winston Churchill, definió en 1947 a la democracia como el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los sistemas gubernamentales que se han inventado en el mundo desde la antigua Grecia.

Y tiene razón, pues la democracia tiene defectos por el simple hecho de estar en manos de seres humanos, pues desde que hombre tienen uso de razón a impuesto sus propios intereses, olvidando el principio ético de bien común.

Churchill argumentaba su visión de la democracia: “Es el sistema de gobierno con menos defectos e imperfecciones, pero es mejor que las tiranías, fascismos y dictaduras”.

Ahora bien, hagamos un paréntesis en la historia para conocer a quién se le atribuye ser el padre de la democracia, para encontrarnos con que fue Clístenes de Atenas, político griego que vivió de 570 a 507 antes de Cristo.

Debemos aclarar que la democracia en la antigua Grecia no operaba como la conocemos actualmente, pues se identificaba como una isonomía, o sea la igualdad civil y política propia de su época, reclamando retirar el poder que ejercían los nobles para otorgarlo a los ciudadanos de ese entonces.

Sin embargo, al igual que sucedió con el levantamiento del cura Miguel Hidalgo, el poder se le retiraba al mal gobierno sin dejar de considerar la autoridad del el rey de España, Fernando VII, así como sucedió en la época de Clístenes, donde el poder era de un tirano y la ciudadanía sólo eran los hombres comunes, pero no los esclavos y las mujeres, que no gozaban de ningún derecho.

Situación diferente ocurre en el mundo moderno, si bien con algunas excepciones, los ciudadanos tienen todas sus prerrogativas, tanto hombres como mujeres mayores de edad, siempre y cuando tengan un modo honesto de vivir, como lo estipula el artículo 34 de la Constitución de nuestro país.

Un derecho fundamental del ciudadano en México, señala el artículo 35 de la Carta Magna, le vale “tener derecho a votar y ser votado en las elecciones populares, en condiciones de paridad para todos los cargos de elección popular conforme a lo establecido en la ley”. Así como asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos del país, entre otros derechos.

Veamos ahora lo que se piensa para ejercer la democracia en América Latina en general, y en los principales países del mundo:

Hay quienes aseguran (y comparto la opinión) de que en todas las naciones del continente americano, existe en lo general una democracia que enfrenta problemas de calidad, de debilidad institucional y de descontento social, pues la región vive una paradoja eleccionaria, con corrupción, con prácticas autoritarias desde la revolución de 1910 en México (“¡Ganátes, pero no salítes!”), así como un constante descontento social.

Ahora bien, los países que destacan a nivel mundial por su poderío económico y armamentista (Estados Unidos de América, Rusia, China, entre otros), dicen manejar una auténtica democracia, pero siempre a su modo, con su propio modelo, dominados por una dictadura o un tirano, o bien por un poder militar.

En México argumentamos gozar de una auténtica democracia, que para los ortodoxos califican como “pura” y para otros autoritaria, según sea el polo en que se ubiquen unos y otros.

El punto de vista de los adictos al gobierno de la 4-T asegura que los procesos eleccionarios son consultados a la ciudadanía de manera directa, sin preferencia alguna, pero se hace mediante maniobras pre-definidas en la mayoría de los casos (el caso de las “corcholatas”, por ejemplo).

La parte oposición, por su parte, hace señalamientos al gobierno de tener vínculos con el crimen organizado y recurre al intervencionismo para combatir al narco gobierno, con la finalidad de derrocarlo y así poder llegar a ejercer ellos el poder que desean a su gusto e intereses.

En lo particular, no estamos de acuerdo con lo expuesto en el párrafo anterior, pero tampoco reconozco la pureza de democracia actual.

Y usted, amable lector, cuál es su opinión o punto de vista en torno a la democracia.

¡Hasta la próxima!