Oliverio Ascascius.
Ante el poema de un paisaje
de un amanecer o del mar,
agradezco a la vida
el haberme dado estos ojos
y esta sensación de belleza
que siento como eterna.
Doy gracias por estar vivo
y sentir en carne propia
la muerte de los demás,
las desventuras de los demás,
la alegría de los demás.
A la vida doy gracias
por darme la fuerza
de idear, pensar,
o imaginar las verdades
que brotan como fuegos
artificiales en mi mente.
Y en lo personal,
agradezcámonos la capacidad
de lucha, conocimiento
y amor que aún tenemos
por estas cosas.




























