Homo homini lupus

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Evaristo Velasco Álvarez.

Es escandalosamente verídica esta sentencia latina: «El hombre es el lobo del hombre»; porque es el mismo hombre quien está destruyendo su casa y a sus congéneres, los hombres. Y de verdad que nos cuesta trabajo entender que en su afán de demostrar que son más fuertes y que son poseedores de las mejores armas, unos a otros buscan la destrucción del hombre por el hombre, sin importar que al mismo tiempo estemos destruyendo nuestra casa, nuestro hábitat. Y en su afán de sobresalir, se enfrascan en luchas fratricidas.

Además de que la locura desmedida de los estadounidenses les impide ver que destruyendo a los demás, se están destruyendo a ellos mismos. Y todo por lo que un loco llamado Monroe declaró que Estados Unidos había sido designado por Dios, como el policía del mundo, al mismo tiempo que creyeron que era cierto que les había heredado (Dios), el territorio y las riquezas de todo el continente americano, cuando declaró que: «América es para los americanos», pero sobreentendiendo que americanos son ellos, los estadounidenses; negando el derecho natural de los pueblos americanos originales y de los gobiernos de los países que residimos en este continente.

Pero más aun; pretenden que les creamos cuando aseguran que ellos tienen el derecho divino de «poner paz» en todos lados. Y con este pretexto han invadido cuanta nación se les ha puesto hacerlo: Cuba, Vietnam, Korea, China, Honduras, El Salvador, Colombia, Irak, Afganistán, Líbano, Egipto, la antigua Yugoslavia, la antigua Checoslovaquia, Chile, Argentina, México, Ucrania, Alemania, África, Japón, Sri Lanka, UUUFFF!

Y los tesoros arqueológicos de inigualable recuperación para ellos no han valido nada, y de todos ellos han sacado raja, es decir, se han apoderado de sus riquezas naturales: petróleo, oro, uranio, diamantes, pero sobre todo la tranquilidad y soberanía de los países. ¿Cuánto tiempo más lo vamos a tolerar?

Desde este rincón de la Tierra, yo alzo la voz para exigir a los gobernantes de todos los países se «fajen bien» e impidan seguirle el juego a estos abusivos. ¡Ya basta! Si no anteponemos nuestros derechos y el deseo de establecer una verdadera hermandad en toda la Tierra, nunca lograremos ¡QUE VIVA MÉXICO!

velasco_alvarez@yahoo.com