Rufino Rodríguez Garza.
Por sugerencia e insistencia de la amiga Rita Fishburn fuimos a explorar un sitio histórico al cual junto con su papá visitó cuando ella tenía 11 años.
Este sitio icónico se llama «La Campana» al cual se puede acceder por la comunidad llamada San Miguel en el kilómetro 30 de la carretera 57. Este sitio se ubica a escasos 30 km de Saltillo rumbo al norte.

En esos años el señor ingeniero Fishburn acababa de fundar una nueva carrera técnica en el Tecnológico de Saltillo. Esa carrera se llamó: «Seguridad Industrial» la cual fue -por decirlo de alguna forma- efímera, pues con el paso del tiempo fue eliminada de la escuela cuando lo correcto hubiera sido hacerla una licenciatura, misma que con el tiempo se llamaría «Ingeniería en Seguridad Industrial». En su época era la única institución en México que la impartía. Una queridísima hermana mía, Reynalda, fue una de las primeras en terminar dicha carrera técnica y que trabajó en esa área en maquiladoras de la frontera en la Matamoros, Tamaulipas.
Ya puestos de acuerdo salimos temprano el sábado 7 de febrero del presente año, pero no íbamos solos también nos acompañaba como chofer del vehículo de una camioneta Toyota de reciente modelo de esas que se les nombra híbridas, pues funcionan con electricidad y con gasolina, y bueno fue de lujo que nos acompañara la artista Adriana Cerecero que actualmente vive en Mallorca que son unas islas que pertenecen a España.
Rita quería recordar los sitios donde su padre tomó algunas fotografías que ahora ella misma las conserva, y continuamente las mira para recordar las constantes salidas que el ingeniero hacía con rumbo al campo coahuilense. El personaje era muy culto tenía varias aficiones como por ejemplo el gusto por conocer los indescifrables petroglifos de la región.
Para Adriana el gusto por los enigmáticos mensajes de nuestros antepasados la llevó a conocer sitios de General Cepeda junto al Gavillero y Narigua, lo cual la motivó a elaborar una serie de pinturas donde los grabados son el tema central de su obra.
Como cosa de anotar fue el hecho de que se asesoró con el doctor Carlos Manuel Valdez, quien le escribió el texto con el que se acompañó la invitación para el evento citado.
Ahora está elaborando otra teoría con algunos petrograbados, para acompañar los nuevos textos con el uso del plasma en el análisis de los enigmáticos petroglifos del sitio.
Llegamos temprano y nos encaminamos a la Campana, a este sitio tenía muchos años de no ir, hay unas huertas de Nogales y al momento de llegar se estaba en el proceso de regarlas mediante el método de aspersión, tuvimos la suerte de toparnos con el dueño o uno de los dueños de estos territorios, Fernando Coss Rueda y sus hijos, que con toda la amabilidad del mundo nos permitieron el acceso.
Por él supimos que el nombre original de este pequeño rancho fue el de «La huerta de la abuela Agapita», el rancho anexo es del doctor Fortunato Coss quien nos abrió la reja y dejamos el vehículo. Procedimos a tomar un refrigerio y desembarazarnos de la ropa gruesa y procedimos a recorrer el sitio.
Los motivos grabados son múltiples y muy variados, se sufre para tomar las debidas fotos, pues la maleza espinosa dificulta acercarse, son abundantes los tasajillos y las gobernadoras. Entre los motivos destacan unos semicírculos abiertos que dan la idea de una trampa, también son varias las cuentas enmarcadas o encapsuladas en una figura que se asemeja a un cohete, esto de muy difícil interpretación; de por sí el sitio no es de una antigüedad grande, pues los motivos que tienen su cara hacia el norte se han cubierto de liquen, el cual poco a poco los ha ido cubriendo.
La antigüedad es evidente pues el Atla’tl o propulsor está suficientemente representado, pero aquí es el único sitio donde está útil herramienta está adornada. En la región este artilugio es muy socorrido, pero en este lugar son los únicos que se adornan. Hay unos motivos de carácter abstracto y otros a los que no pude llegar por lo difícil de las rocas y la gran altura.
De allí fuimos al arroyo que se localiza a unos metros donde pudimos encontrar algunos morteros, siguiendo el arroyo llegamos a unas pinturas todas en color rojo que el tiempo y los elementos naturales han ido erosionando, los motivos pintados son del estilo lineal rojo se encuentran en lo que fue una muy antigua majada de ganado caprino.
De regreso vimos que aún hay agua y que mediante una bomba la suben para el riego de los huertos, se aprecian aún unas barreras de piedra que sirven como represas para conducir el agua y están hechas y pegadas con agua, arena y cal.
Agradecimos las atenciones del buen amigo Fernando Coss y salimos a la carretera en la comunidad de San Miguel, donde en las inmediaciones del ejido buscamos los grabados del ingeniero Fishburn sin suerte, pues el gatuño o uña gato no nos permitió seguir explorando.
Una salida provechosa y una agradable compañía.







































