Panteones

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Rufino Rodríguez Garza.

Salir de exploración tras vestigios rupestres cualquier época del año es buena; en la época de otoño se puede prestar en especial a la exploración en el campo, pues hay un cambio radical en las temperaturas, estas bajan y uno se acondiciona mejor con los días que son más frescos. En lo personal salgo en cualquier tiempo o estación del año, pero lo que más me fastidia es la lluvia, por aquello de sufrir un atascamiento del mueble. 

En Coahuila aún está por realizarse el registro y levantamiento de cada uno de todos los rincones que existen en el Estado, sabemos que solo parcialmente se han hecho el registro por parte del INAH, tenemos la esperanza de que cuando se hagan los fichajes correspondientes pasaremos al segundo lugar nacional en la cantidad de sitios registrados solamente detrás de Baja California Sur.

En El Barril no se celebra a los muertos pues no cuentan con panteón, este ejido y otras comunidades aledañas llevan a sus deudos a Santa Cruz. Esto mismo pasa en el ejido Las Norias que cuenta con panteón y que los ejidos vecinos allí llevan a enterrar a sus muertos. 

En este sitio se atiende a los difuntos de Las Esperanzas, El Pelillal, La leona y los propios de Las Norias. Aunque hace muchos años El Pelillal quiso tener su propio panteón, se escogió un lugar al norte de la comunidad y hasta se llegaron  a enterrar a dos niños, pero desconozco el por qué no se continuó con dicho cementerio. 

Como curiosidad puedo mencionar que El Alto de las Norias, que también le llaman «El Capricho» hay tres panteones en el mismo ejido de los cuales uno era de la antigua hacienda, el del ejido y uno más particular en la misma comunidad ejidal. No es el único caso, pues en el municipio de Parras encontramos ahora el ejido El Mimbre en la carretera 40 al poniente de Paila y nos encontramos que en esta comunidad hubo también tres lugares dispuestos para camposantos.

El ejido es muy antiguo, pues en uno de los panteones, Las lápidas, son simples rocas areniscas donde se grabó el nombre del difunto y la fecha en que falleció, éstas van desde finales de 1800 al principio de 1900; luego se construyó otro junto a un arroyo que se usó hasta los años 50 del siglo pasado, y como el ejido se cambió junto a la carretera pues allí hicieron el tercer panteón en uso ya  que actualmente ahí se encuentra la comunidad.

Otro cementerio que llama la atención es el panteón de Nacapa comunidad del municipio de Ramos Arizpe, la hacienda data de 1905 y actualmente sólo quedan tres o cuatro familias, pero en fechas de la festividad del Día de Muertos aún les ponen flores a más de una tumba. 

En lo que fue la antigua hacienda de La Sauceda todo es ruinas, pero el panteón se alegra porque aún llevan ramas de flores aunque todo se encuentre en el abandono. Viene a cuento este relato pues en compañía de Sergio y Ernesto López de José (Pepe) Sáinz y el que esto escribe regresamos al Barril en el mero día de difuntos, recorrimos veredas hasta localizar unas hermosas cruces en una pared de un barranco, donde medimos y retratamos estas manifestaciones religiosas que bien pudiéramos achacar a los recién llegados tlaxcaltecas allá por el año de 1591, mismos que ya llegaron evangelizados y con la consigna de ayudar a los españoles a fundar pueblos y tratar de asentar a los aguerridos chichimecas. 

El ejido El Barril bien merece varias visitas más para documentar sus grabados, pues varias pinturas no han aparecido; falta recorrer la cañada del lado sur de la comunidad, en algún lugar recuerdo que Pepe Ventura y yo observamos un mortero fijo, aparte de los grabados.

Hay que decir que se encuentra madera fósil y en la cañada del Barril también observamos dos morteros, pero lo que sí es importante decir es que hay que destacar la presencia de peyote.