Ciudad de México.— La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que Estados Unidos debe revisar los factores internos relacionados con el consumo de drogas, la distribución de sustancias ilícitas y el lavado de dinero vinculado con el narcotráfico, tras las declaraciones del subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, sobre la situación de seguridad en México.

Durante su conferencia matutina, la mandataria evitó responder de manera directa a los señalamientos del funcionario estadounidense y sostuvo que el Gobierno de México continuará trabajando en materia de seguridad y coordinación bilateral.
Sheinbaum señaló que la responsabilidad para enfrentar el narcotráfico debe considerar las condiciones existentes en ambos países, particularmente la demanda de drogas y las operaciones financieras relacionadas con las organizaciones criminales dentro de Estados Unidos.
La presidenta también afirmó que su administración mantiene acciones permanentes para fortalecer la seguridad y la paz en el país, además de sostener mecanismos de cooperación con las autoridades estadounidenses.
Las declaraciones se produjeron después de que Miller asegurara que los sistemas político, judicial y legal de México enfrentan problemas derivados de la influencia territorial de los grupos criminales.
El funcionario estadounidense sostuvo que los cárteles han desarrollado capacidades que afectan la seguridad y las instituciones, y los comparó con organizaciones consideradas terroristas por Estados Unidos.
La administración estadounidense ha impulsado una estrategia que plantea un mayor uso de recursos militares para combatir a las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas y ha promovido que los países de América Latina incrementen sus acciones contra estos grupos.
Ante este contexto, Sheinbaum descartó entrar en una confrontación pública con Miller y señaló que México mantiene una política de coordinación con Estados Unidos, sin aceptar intervenciones que afecten la soberanía nacional.
La mandataria indicó que la cooperación bilateral se desarrolla en distintos ámbitos, incluido el combate al tráfico de drogas, armas y personas, pero reiteró que cada país debe actuar dentro de su propio territorio y conforme a sus atribuciones.
También señaló que el debate político en Estados Unidos se encuentra influido por el proceso electoral previsto para noviembre y consideró que México no debe utilizarse como un tema de confrontación durante las campañas.
La presidenta subrayó que el Gobierno mexicano responde a la ciudadanía y que las decisiones en materia de seguridad se toman dentro del marco institucional del país.
La relación entre México y Estados Unidos mantiene mecanismos de colaboración en seguridad, aunque ambos gobiernos han expresado diferencias respecto a las causas del narcotráfico y la distribución de responsabilidades para combatirlo.
Mientras Washington ha incrementado la presión para que los países de la región adopten medidas más agresivas contra los cárteles, el Gobierno mexicano ha insistido en que la cooperación debe realizarse con respeto a la soberanía y sin acciones unilaterales.





























