Jesús M. Moreno Mejía.
“El máximo del poder
es la iniciación de
la decadencia”.
Lin Yutang.
El presidente gringo, Donald Trump, ha querido seguir ejerciendo todo su poder hasta el final de su mandato y solo ha logrado un marcado declive de su imperio, de manera especial en los últimos meses.

Las alocadas decisiones arancelarias que tomó desde el inicio de su administración han causado no solo la zozobra de países de occidente, sino un perceptible retiro de la confianza de sus seguidores en su país a causa de sus torpes decisiones, dañando la economía de muchos estadounidenses, al encarecer toda clase de bienes y servicios.
Desde disponer elevados aranceles a productos mexicanos al inicio de la administración del mandatario, para luego aparentar dar marcha atrás al sostener pláticas con la presidenta Claudia Sheinbaum, Trump volvió aplicarlos nuevamente, con el pretexto de que existía tráfico de fentanilo hacia EUA, finalmente sabemos que siguió igual ese problema, y la misma suerte lo relativo a la revisión del Tratado de Libre Comercio.
Los dislates del tirano estadounidense, incluyendo la amenaza de intervenir en territorio mexicano para combatir directamente al crimen organizado, que ahora los califica en la categoría de terroristas, pero sin referirse que en Estados Unidos de América (USA) se distribuye la droga y nada hace para combatirlos allá, continúa actuando negativamente y de manera devastadora en el continente, en Europa, Medio Oriente, etc.
Las amenazas de Trump, y su cumplimiento, han continuado en todo el mundo, tales como el dar orden de disparar en mar abierto a pequeñas embarcaciones, por considerarlas ser transporte de droga sin que existía comprobación alguna del ilícito; invasión armada de Venezuela y secuestro del presidente de esa nación, acusándolo de nexos con grupos terroristas; intromisión en procesos electorales en diversos países de Sudamérica. Causado estupor internacional por tan inéditas decisiones.
El 28 de febrero de este año, Estados Unidos e Israel lanzaron sendos bombardeos aéreos por sorpresa contra ciudades e instalaciones de Irán, no obstante existir negociaciones diplomáticas, y en los primeros ataques se reportó la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, así como altos mandos militares.
Teherán respondió lanzando misiles y drones contra Israel y contra bases militares de Estados Unidos en países del Golfo de Ormuz. Además, Irán aplicó un cierre selectivo del Estrecho de Ormuz, afectando el tránsito global de petróleo; se pactó luego un alto el fuego, pero fracasó semanas después y los combates e intercambios de ataques se reanudaron.
De entonces a la fecha se han presentado escaramuzas bélicas entre los tres países contendientes, pero lo más grave han sido los resultados en el plano económico, por el cierre del mencionado Estrecho de Ormuz, pues a falta del suministro de petróleo, las gasolinas, el diésel, gas avión, etc., los precios de esos hidrocarburos se han disparado enormemente.
El declive del imperio gringo y sus efectos colaterales, se han venido agravando en Europa. La situación de la guerra entre Ucrania y Rusia se argavó, y para colmo del imperio de Trump, los planes expansionistas y sobre todo de injerencia en Sudamérica, le han fallado, pues en Brasil pretendía imponer a un nuevo presidente, controlado por el gobierno estadounidense, pero fue reelecto Luiz Inácio Lula da Silva.
A Trump le quedan alrededor de 900 días como presidente de USA, o sean 3 años y medio, pues comenzó el 20 de enero de 2025 y terminaría el 20 de enero de 2029. Pero… ¿Lo concuira?, pues vive una enorme presión, ya que está en juego su poder con los resultados de las próximas elecciones intermedias de su país, a inicios de este mes.
Los líderes del partido Demócrata, entre ellos Barak Obama y Kamala Harris (expresidente y excandidata, respectivamente), han comenzado a dar la guerra al partido Republicano, al cual pertenece Trump, amén de que a las 7 entidades estadounidenses, identificadas como demócratas por el número de votantes, se le han empezado a sumar otros estados que otrora fueron bastión de los republicanos en pasadas elecciones.
El movimiento MAGA de Donald Trump (acrónimo de Make America Great Again o «Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande»), también va a la baja en el vecino país del norte, dados los resultados de las pésimas decisiones del presidente en comento.
Sin embargo, como dice el dicho popular “no hay loco que coma lumbre”, es probable que Trump modere sus ímpetus de poder, pero eso lo veremos en los próximos días.
¡Hasta la próxima!





























