Jorge Arturo Estrada García.
“En cierta medida la corrupción es un asunto cultural y lo peor
que le puede pasar a una sociedad es acostumbrarse a ella”.
Fernando Savater.
“Si no peleas para acabar con la corrupción y la podredumbre,
acabarás formando parte de ella”.
Joan Báez.
El país se cimbra. México entra en una nueva dinámica. Las crisis de seguridad, economía y política sacuden al país. La Cuarta Transformación entra en una dinámica de control de daños. El malestar social crece, y los problemas del gobierno federal también. Desde Palacio Nacional intentan control de daños de todos tipos. La herencia de Andrés Manuel es tóxica y el primer año de la presidenta ha sido difícil. Casi de pesadilla. Ya no hay magia. La demagogia no basta, ya sólo restan las Becas de Bienestar y el autoritarismo.

Desde el Palacio Nacional, se han concentrado en destruir las instituciones, que les estorban. Quieren quedarse con el poder absoluto, durante décadas. Ya casi lo han logrado. Sin embargo, el factor Trump, la corrupción evidente de los morenistas encumbrados, las incapacidades de López Obrador y del gobierno actual, la inseguridad y la impunidad creciente. Han generado una polarización mayor a la que inició el tabasqueño, hace años.
Ahora, está surgiendo, un cada vez mayor, rechazo a la Cuarta Transformación por parte de los mexicanos. Es evidente que la oposición está aplastada. Pero también es evidente, que parte de la opinión pública reprueba sistemáticamente al gobierno federal.
El ritmo del país se ha vuelto trepidante. Diversos sectores de la población muestran molestia y desconcierto. El poderoso morenismo evidencia sus pecados y sus limitaciones, y la realidad los arrolla. El autoritarismo ya se asoma en diversas acciones. Pronto veremos más.
Sin embargo, las denuncias públicas documentadas aumentan. Al mismo tiempo, aumenta la necesidad de generar impunidad para los pecados morenistas. Los resultados están por verse. La popularidad de la presidenta es alta pero ya perdió 15 puntos, según el estudio de El Financiero.
El asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, impactó con fuerza en muchos sectores. Se le percibe, casi, como un parteaguas que genere una fuerte reacción ciudadana ante los fracasos y negativas, de la 4T, a brindar seguridad en muchos lugares del país. Por lo pronto, los jóvenes de la generación Z, ya decidieron buscar las calles para hacerse oír.
En otro frente, la casi siempre cauta iglesia católica mexicana, intempestivamente levanta la voz y lanza un duro reclamo ante la ola de violencia en México. Ya la Conferencia del Episcopado rompió el silencio: México vive miedo, sangre y abandono. Los obispos exigen acciones, diálogo real y freno urgente a la violencia. “México está herido, fracturado y cansado de la violencia, y ninguna autoridad, partido político o sector social puede seguir haciéndose el indiferente”, expusieron.
En su comunicado, los obispos señalaron que muchas familias han perdido seres queridos y que hay poblaciones enteras que viven con miedo constante. Y, que no se combate la corrupción y prevalece la impunidad. “Nos dicen que la economía va bien, pero muchas familias que no pueden llenar su canasta básica y muchos jóvenes que no encuentran oportunidades de trabajo nos hacen ver que esto no es verdad”. Ya no se respetan las libertades. Y, quienes expresan opiniones críticas son descalificados y señalados desde las más altas tribunas del poder, agregan. La realidad es que ya se concentra el poder arbitrariamente, sentencian. El pronunciamiento, marca un quiebre en el tono habitual de la Iglesia: “México duele, profundamente”, completan.
El repaso que emitieron los obispos concuerda exactamente con el desastroso escenario que ha generado el obradorismo. No hay crecimiento, el país se endeuda a grandes pasos. La corrupción, morenista, resulta casi peor que la de los prianistas. Ahora hay demasiadas complicidades, descaro e impunidad. Pemex y la Comisión Federal de Electricidad generan pasivos en miles de millones de dólares que pesan como lastres a las finanzas gubernamentales. Lo mismo pasa con las obras insignia del expresidente tabasqueño, son elefantes blancos carísimos de mantener operando.
Adicionalmente, los delitos del cartel político tabasqueño ya fueron evidenciados y documentados en diversos medios. El huachicol fiscal de gasolina y diésel de contrabando, generaron miles de millones de dólares para el dirigente morenista, Andrés Manuel López Beltrán y sus socios, reportan diversas fuentes. La marina y el ejército también han sido señalados en estos hechos, incluso se habla de asesinatos. La impunidad es enorme, Adán Augusto López, es la mejor muestra. Aquel estado ha sido puerta, también, de ganado enfermo de gusano barrenador y de tráfico de migrantes.
Así, en medio de la tormenta de escándalos, el secretario de Estado, norteamericano, Marco Rubio, considera a México un narco estado. Y ofrece ayuda militar y de inteligencia. Él habla de que en amplios territorios manda la delincuencia, y no los gobiernos mexicanos, de los tres niveles. Incluso, las lanchas que transportan narcóticos ya han sido bombardeadas por aviones norteamericanos frente a las costas de Acapulco.
Por su parte, para distraer la atención, el gobierno federal desesperado reparte videos de un sujeto molestando y tocando a la presidenta en las afueras del Palacio Nacional. Días después, reportan el encarcelamiento de otro asesino de Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien hace más de 30 años fue candidato priista a la presidencia y fue ultimado durante un evento de campaña, en Tijuana. También meten el tema de la revocación de mandato para las elecciones federales del 2027.
En otro frente, la Coparmex, denuncia que la extorsión estrangula la economía y que se vive un exceso de violencia, que México es un país cansado de vivir con miedo. Juan José Sierra dirigente de este organismo empresarial señala que: “la violencia cotidiana crece… y la ausencia del Estado abre espacios que jamás debieron perderse».
Adicionalmente, la confrontación con Ricardo Salinas Pliego crece. Las amenazas en su contra aumentan. Y, él ya se colocó como potencial aspirante presidencial opositor para el 2030.
Por otra parte, se multiplican las evidencias de que menores de edad son reclutados, a la fuerza o voluntariamente, como sicarios. El hecho, es que un personaje de 17 años asesinó a un presidente municipal. Es un asesino que creció en la época de la 4T, en medio de las recetas, becas y los discursos obradoristas, de atacar las causas y abrazar a los ya consumados delincuentes.
El país se pudre. Tenemos escenarios complicados. Vienen cosas intensas. Veremos.





























