El obradorismo, haciendo de México otra Venezuela

0
31

José Guadalupe Robledo Guerrero.

Desde 2018, hace 8 años, AMLO y los duros de Morena han realizado una serie de cambios y modificaciones constitucionales, para tener bajo su mando los tres poderes de la unión, tal y como lo dicta el manual del castrismo que han seguido en Latinoamérica todas las dictaduras populistas autodefinidas como el “socialismo del siglo XXI”. Lo que sucedió en Venezuela es el ejemplo de lo que está pasando en México. Echémosle un vistazo:

En Venezuela todo empezó con el militar Hugo Rafael Chávez Frías, quien en 1992 encabezó un fallido golpe de estado contra el presidente Carlos Andrés Pérez, por lo cual fue encarcelado y luego liberado en 1994 por un sobreseimiento otorgado por el presidente Rafael Caldera. Una vez liberado, Hugo Chávez fundó el Partido Movimiento Quinta República y fue electo presidente en 1998, ocupando ese cargo hasta 2013, fecha de su fallecimiento.

En 1999, Chávez aprobó una nueva Constitución; y gracias a los ingresos petroleros récord, en la década de 2000 nacionalizó las industrias estratégicas, creó Consejos Comunales e implementó una serie de programas sociales que daban acceso a la población a la alimentación, la vivienda, la sanidad y la educación como parte de la llamada Revolución Bolivariana, la “revolución socialista” al estilo venezolano. Combatió la pobreza y defendió la soberanía nacional frente al imperialismo estadounidense. Sin embargo, estos programas sociales se constituyeron en redes de corrupción, como el Plan Bolívar 2000, que llevaría medicinas y alimentos a las casas de los venezolanos.

Para sus opositores, Hugo Chávez fue un gobernante autoritario y populista que debilitó las instituciones democráticas, persiguió a sus críticos y dividió y polarizó a la sociedad venezolana. Bajo su gobierno, Venezuela experimentó un retroceso en su democracia liberal, se instauró la censura a la prensa y se modificaron las leyes electorales.

Gracias a la bonanza petrolera, aparentemente se mejoró la calidad de vida de los venezolanos entre los años 2003-2007, pero por la corrupción del régimen, en la década de 2010, la economía venezolana empezó a tambalear, pues mientras la pobreza se hacia latente, la inflación se incrementó vertiginosamente y la escasez y la crisis energética aparecieron, debido básicamente al gasto excesivo e insostenible del gobierno chavista. Durante la presidencia de Chávez, Venezuela experimentó un considerable aumento de la criminalidad, principalmente en homicidios y en el tráfico de drogas.

Hugo Chávez se autodescribía como marxista y enemigo de Estados Unidos y del capitalismo; su gobierno fue acusado de corrupción, de manejar la economía en función de sus objetivos personales, de comprar la lealtad del ejército, de la participación de los funcionarios públicos en el tráfico de drogas, de apoyo a los terroristas, de intimidación a los medios de comunicación y de violación a los derechos humanos de los ciudadanos.

A nivel internacional, Hugo Chávez se alineó con los gobiernos de China y Cuba, al que le dieron apoyo económico desde 1999, así como con todos los gobiernos de izquierda populista en América Latina. En sus últimos años, aumentó la corrupción en el gobierno y en la policía chavista, debido a que pasó varias temporadas en Cuba, recibiendo tratamientos contra el cáncer que no pudo vencer. Hugo Rafael Chávez Frías murió a la edad de 58 años el 5 de marzo de 2013; y como todos los dictadores, antes de morir dejó como su sucesor a Nicolás Maduro Moros, que igual que su benefactor siempre fue leal al castrismo. A Venezuela, igual que a Cuba, se le consideró un estado fallido.

Este breve relato del chavismo venezolano se antoja como una copia semejante al obradorismo mexicano, que de seguir ese camino, México terminará igual que Venezuela.

Política aldeana

La encargada de la presidencia, Claudia Sheinbaum, no cesa de hacer el ridículo. El domingo pasado cometió dos pifias más:

1.- Encabezó en el municipio de San Nicolás de los Ranchos, Puebla, la Jornada Nacional de Reforestación, y como tiene memoria de teflón, se le olvidó que ha sido una vehemente defensora del Tren Maya, inútil obra de su patrón, jefe y benefactor AMLO, en cuya construcción se talaron 10 millones de árboles de la selva del sureste mexicano.

2.- Y ya encarrerada, rebautizó el Paso de Cortés que tiene ese nombre desde hace 500 años, por el nombre de Paso de los Pueblos Indígenas.

Por qué Claudia no dejará de hacer tantas payasadas y se pone a resolver un problema, el de las mujeres desaparecidas, que en México se reportan 9 diariamente. ¿Podrá?

Preguntas huérfanas

¿En qué fundamentan el “orgullo gay”?

¿Qué es lo que admiran de la revolución cubana?

¿Qué tan cierto es que AMLO no se encuentra en Palenque, pues teme que vayan por él, sino en la Ciudad de México, y no dude que viva en Palacio Nacional?