La partidocracia mexicana

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José Guadalupe Robledo Guerrero.

Actualmente la partidocracia mexicana está dividida en dos pandillas: el oficialismo y la oposición. En el oficialismo están aliados cuatro partidos: Morena, PT, PVEM y PAZ (de reciente registro); en la oposición también hay cuatro partidos, aunque no aliados, pero a veces coinciden: PAN, PRI, MC y Somos México (de reciente registro). La clase política sigue siendo la misma, aunque a veces vemos a los políticos brincando de un partido a otro sin importar que sus ideologías, doctrinas y programas políticos sean diametralmente opuestos, pero eso no importa debido al oportunismo que los domina, además de la corrupción, el cinismo, la incapacidad y la abyección.

Morena es el mejor ejemplo de todo lo anterior, fue constituido como Frankenstein, con pedazos de cadáveres y desechos de partidos a los supuestamente querían exterminar, pero en la partidocracia no hay gente diferente a los corruptos tradicionales. Morena abrió las puertas de su engendro y aceptó a oportunistas del PCM, PRD, PRI, PAN, a quienes les dio poder a cambio de la traición a sus partidos.

De ese chapulineo conozco a personajes que han militado en cuatro partidos distintos. AMLO fue el artífice de ese Frankenstein al que le impuso su concepción dictatorial-populista: corrupción, demagogia, traición y la nefasta práctica de pactar con los cárteles de la droga y saquear al país con impunidad y protección.

Sus aliados no se distinguen de Morena. El PT y el PVEM fueron registrados como partidos en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (CSG), el primero en 1990 y el segundo en 1991, y ambos tienen dueño, en el PT es el “maoísta” Alberto Anaya Gutiérrez que no ha dejado la dirección partidista desde su fundación, y fue quien -encabezando a la colonia Tierra y Libertad de Monterrey- el que destapó a Salinas como candidato presidencial del PRI, y fue palero de ese partido en el sexenio salinista, por ser amigo de CSG desde que estudiaron en la UNAM, y es un personaje ligado al régimen castrista de Cuba. La militancia del PT tiene su origen en los habitantes de las colonias populares (el lumpen) y en organizaciones de campesinos pobres.

El primer dueño del PVEM fue Jorge González Torres, luego se lo heredó a su hijo Jorge Emilio González Martínez “el niño verde” que es célebre por su reconocida corrupción y cinismo, y aunque hoy tenga como dirigente nacional a Karen Castrejón Trujillo, el que manda es Jorge Emilio, aquel que alguna vez que lo agarraron en una tranza de dos millones de dólares, su única justificación fue: “Me chamaquearon”. El partido PAZ pertenece a la secta religiosa evangélica neopentecostal, y su antecedente es el Partido Encuentro Social (PES). Su dirigente es Hugo Eric Flores Cervantes.

Los partidos de la oposición son los más conocidos, por ser a los que Morena les arrebató el poder en 2018. El PRI gobernó a México 77 años. Tuvo muy malos presidentes de la república, pero ninguno se atrevió, como AMLO y Sheinbaum, a tratar de cambiar el régimen, de una democracia en ciernes al socialismo dictatorial siendo vecino de Estados Unidos con una frontera 3,141 kilómetros. El PAN, partido de derecha, supuesto némesis del PRI, logró gobernar a México en dos periodos presidenciales en este siglo, el de Vicente Fox Quesada y el de Felipe Calderón Hinojosa. Tanto el PRI como el PAN tuvieron evidentes casos de corrupción, pero el sexenio del priista Enrique Peña Nieto fue la gota que derramó el vaso y la consolidación de Morena para arribar a la presidencia.

El partido MC tiene su antecedente en el partido Convergencia por la Democracia fundado por Dante Delgado Rannauro en 1999, y desde 2011 dirige a MC, es ex priista, fue gobernador de Veracruz, estuvo preso acusado de varios delitos, entre ellos peculado. Se le reconoce como el líder máximo de ese partido, aunque hoy su dirigente nacional es Jorge Álvarez Máynez. Somos México, partido de reciente registro, es un ente parecido a Morena, fue constituido por las ONGs de la marea rosa y políticos del PRD y del PAN, y su actual presidente es el experredista Guadalupe Acosta Naranjo.

Esta oposición es la que quiere salvar a México de Morena y sus aliados, pero todos los del oficialismo y la oposición son los mismos políticos, que durante décadas no han dejado el poder ocupando distintos cargos y cambiando de partido, por los que nadie puede meter las manos al fuego, pues no hay a cuál irle. Esta partidocracia que nos gobierna es la gran desgracia de la política mexicana, pero es lo que hay.

Política aldeana

A principios de la semana, el obispo emérito de la Diócesis de Saltillo, Raúl Vera López, declaró que la homosexualidad no es un pecado y llamó a admitirla y respetarla, pues es cosa de la naturaleza, no de la perversidad ni es enfermedad.

Esta inconsistente declaración confundió a algunos católicos, unos creyeron que la iglesia había eliminado su prédica en contra de la homosexualidad, otros pensaron que Raúl López Vera había salido del clóset, pero fue el innegable protagonismo del obispo emérito el que provocó esa declaración, o tal vez se le pasaron las copas al obispo, vaya usted a saber.

Preguntas huérfanas

¿Sabía usted que el exgobernador Miguel Ángel Riquelme Solís, que recién entró a sustituir al alcalde fallecido de Torreón, Román Alberto Cepeda González, ya lanzó la idea de su reelección en 2027?

¿De verdad creerán los “políticos” y “políticas” de Morena que con una disculpa borrarán todas las pendejadas que hacen y dicen?

¿Qué tan cierto es que ahora sí el gobierno de Estados Unidos vendrá por los narcopolíticos de Morena como lo dieron a conocer esta semana funcionarios de la DEA, del FBI y del Departamento de Estado y el Departamento de Justicia estadounidense?

¿De dónde acá un jefe de plaza, el R1, puede decidir asesinar a un alcalde como el de Uruapan, Carlos Manzo, que estaba en la ruta de ser gobernador de Michoacán, solo porque lo desafió su resistencia civil?