Rufino Rodríguez Garza.
Gustavo me indicaría la ruta para llegar a la boquilla del Arroyo Piedritas, pero había tenido que salir a la ciudad de Monclova. José yerno de mi comadre Pina se encontraba en un velorio en un rancho cercano; Poncho recién acababa de llegar de cortar orégano, cansado y sin comer había llegado directo a dormir a su casa; amablemente pedí que lo levantaran el cual lo hizo solito y también amablemente me dio unas modestas señas para llegar al destino que se había trazado.

Me despedí y el profesor José Guadalupe muy hábil comprendió y entendió las señas para llegar al lugar, aventurándonos en esta salida. Tuvimos suerte pues no batallamos y pudimos llegar a la margen oriente del Arroyo Piedritas donde estacionamos la camioneta para poder montar el lugar del campamento.
Con una cámara y un poco de agua nos aventuramos a cruzar el arroyo, pero no di con la antigua vereda, la maleza y las lluvias la escondieron; no pude dar con ese paso por lo que utilicé el plan “b” que a la postre y después de un gran rodeo pudimos cruzar, espinados y rasguñados por los gatuños y los tasajillos.
Exploramos el pie del monte, solo una pequeña parte. No encontré representaciones de borregos, sólo una roca de 5 o más metros de altura, con grabados abstractos, pero también naturistas. Entre estos pudimos observar proyectiles y navajas y cuando menos dos astas de venado cola blanca, además de cuentas a base de puntos.
Entre El Lechuguilloso y El Borrado hay un pequeño valle y al fondo (poniente) la roca, única sombra en estos andurriales. Regresamos al lugar donde comienza la elevación, llena de sitios con petrograbados; aclaro que lo conocí hace más de 20 años.
Un vecino del lugar, Candelario Flores Olvera fue un amigo, pero sobre todo un inigualable guía, conocía cada rincón de las sierras como la palma de sus manos, se le conocía como “El Chato”, él fue quien me llevó primero a El Borrado y después a El Lechuguilloso, lugares con una riqueza insuperable de grabados, algunas pinturas y más morteros.
En las inmediaciones gran cantidad de chimeneas y pedacería de sílex, material con el que se elaboraban algunas herramientas como lanzas, raspadores, cuentas y proyectiles.
Una característica de no pocos grabados es que están pulidos, nos surge una incógnita: ¿con qué hacían este pulimiento? Una pregunta que no hemos podido resolver. Aquí en este lugar principalmente se da ese estilo de grabado, además de profundo está pulido, quizá con arena o con otras piedras de carácter abrasivo. Hay en este lugar múltiples grabados de formas más bien geométricas, destacan formas cuadriformes que nos dan cantidades que contienen desde los 50 y hasta los 72 cuadros, espacios que se forman al grabar líneas verticales y otras horizontales que nos dan por resultado esas cantidades, quizá relacionadas con cuentas astronómicas.
Aquí las figuras en su mayor parte son de un geometrismo a toda prueba
Destacan otras figuras donde el principal motivo es el círculo y los círculos concéntricos, otro motivo es el de las líneas quebradas que se presentan con cierta regularidad en grabados normales y en otros casos grabados pulidos también hay que hacer notar que otro motivo es el que cruzando líneas se forman rombos.
El campamento fue todo un lujo pues había leña en el arroyo, fue tanto el calor que no montamos las tiendas, pasamos la noche a la intemperie mirando estrellas.







































