Después de aplastados…

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Oliverio Ascascius.

Después de aplastados por la milicia
una lengua amortajada salta de su tumba,
una adormidera muerta se pone a bailar,
un jazmín enlutado corre presuroso,
una boca de octubre se traga los dientes,
una botella de Pepsi se pone agresiva,
una sandía roja, llora semillas negras,
una ardilla tonta se sienta en los rieles,
una flor silvestre se pone a rezar,
un Santo Clos se pincha la panza y enmudece

A lo lejos una vieja loca desgrana locura,
una mazorca negra se da una mordida,
una camelia se pone seria y frunce el ceño,
una cama hace un rictus callado,
un escarabajo se pinta las uñas,
la gallina ciega se quita las medias,
un león se alisa el peinado,
la luna enciende su cigarro.
El diablo tose a lo lejos,
la madeja se revienta,
una cabaña se convierte en humo.
El abrigo se echa un hombre encima,
el lecho recibe dos cuerpos desnudos,
el adiós se aleja en un tren de juguete,
miles de lamparitas se ruborizan
y un caballo se pone a vender sombras.

Dos bocas se aplastan
intercambiando saliva,
una mujer tonta carga un costal de oraciones,
cientos de gorilas chupan sus cuchillos afilados.
El Rey come fritada de niños,
una gordinflona se limpia el c…
con las hojas de un libro.
Los asesinos cuentan a sus víctimas.
Un mar de gentes vomitan llanto
y cientos de gritos aúllan histéricos.

Las balas de un M-16
rasgan el vestido del silencio.
El gato Félix viola a una ratita,
la luciérnaga enciende sus faros,
las alcantarillas transportan sangre.
La cabeza de un gusano
se asoma por un cadáver.
Se desmaya un agujero
en la espalda de un cuerpo.
Y en la oscuridad de la noche
un mundo sordomudo
se tapa los ojos
y se hace el dormido.