Jorge Arturo Estrada García.
“Quienes alcanzan el poder con demagogia terminan
haciéndole pagar al país un precio muy caro”.
Adolfo Suárez.
“Ten cuidado con las personas que te dicen lo honestas que son”.
H. Jackson Brown.
Donald Trump dicta y el Palacio Nacional concede. La receta de soberanía se agota. La trampa se cierra. La realidad actual los atropella. El choque entre ideología y economía estalla. La aplanadora morenista parece una colección de fierros viejos y obsoletos ante el poderío del mandatario vecino. Tan soberbios en lo interno y tan dóciles ante la Casa Blanca. Tal vez, la magnitud de sus pecados deja casi inermes a la Cuarta Transformación y a sus principales figuras.

La presidencia morenista no está preparada para enfrentar, ni lidiar con Donald Trump 2.0. El mandatario, es un coleccionista de pecados ajenos que los usa para doblar adversarios. Así, uno a uno, va desmantelando a los gobiernos y doblando a los que se oponen a obedecer sus directrices. A unos, les enseña portaaviones y misiles. A otros, gruesos expedientes judiciales.
Así, han ido apareciendo algunos pactos inconfesables que atrapan al gobierno guinda. Las fuentes estadounidenses hablan, lo mismo, de organizaciones criminales que de las peores dictaduras de Latinoamérica. ¿Será soberanía o cárcel, el arreglo que sigue? ¿Habrá ruptura con el Tlatoani? ¿Ese desenlace está cerca? Ya lo veremos.
En lo interno, Morena se balcaniza. Los duros se alinean con López Obrador. La presidenta, intenta salvar a su gobierno del desastre. Mientras, el país zozobra en lo económico, lo político y lo social. El poderoso morenismo es tóxico para el país; son ya, siete años de fracasos. Sin embargo, son casi invencibles electoralmente en lo interno.
La corrupción mancha. Y Morena ya está en medio del pantano. La suya, ya es una mancha indeleble, enorme, al proyecto de la Cuarta Transformación. Es evidente que es un partido de políticos ricos que se hacen más ricos adentro del grupo en el poder. Además, son intocables por decreto. Muchos de ellos son corruptos purificados, prófugos de otros partidos.
El gobierno federal, basado en discursos y mentiras, ya se desgasta aceleradamente. Ya perdió su encanto. Su incapacidad se hace evidente. La inseguridad y la debacle económica lo van impregnando todo.
El gobierno de Andrés Manuel López Obrador fue tóxico. El desarrollo de México se detuvo. En la actualidad, está en una etapa de estancamiento crónico. Las expectativas, al cierre de 2025, reportan un crecimiento de apenas 0.4 por ciento. Para 2026 se proyecta, cuando mucho, un magro uno por ciento.
La inversión extranjera fresca y el nearshoring no llegan. Los empleos formales dejaron de generarse y los despidos engordan a la informalidad. El nearshoring se ha desvanecido debido a la falta de estado de derecho y reglas claras. La inversión, fija bruta, cerró 2025 con una contracción del 8.6 por ciento, ligando cuatro trimestres negativos. Además, se perdió competitividad. En la encuesta anual de directores ejecutivos (Chief Executive Officers, CEO), elaborada por la consultoría PwC con miras a 2026, México volvió a quedar fuera del top 25 de los países más atractivos para invertir.
En noviembre de 2025, el mercado laboral perdió más de un millón de empleos, 1,058,179, en un solo mes. El crecimiento del empleo formal en 2025 fue prácticamente cero. En contraste, la informalidad laboral agobia a 33 millones de personas, un 55.4 por ciento, lo que significa que casi seis de cada diez trabajadores carecen de seguridad social y prestaciones. Entre 2024 y 2025, cerraron 43 mil 578 empresas formales, principalmente micro y pequeñas empresas que migraron a la informalidad por la inseguridad y los altos costos.
La deuda externa crece. Pemex está en quiebra y México regala petróleo. Los pésimos resultados reportan que el gobierno morenista duplicó la deuda pública, pasando de 10.55 billones de pesos en 2018, a una proyección de más de 20.2 billones para 2026, (52.3% del PIB). Actualmente, México se endeuda incluso para cubrir el pago de intereses. Por su parte, Pemex se encuentra en una situación calificada como «escenario apocalíptico” es insolvente y regala petróleo y está inmersa en Huachicol Fiscal y contratos turbios.
Para empeorar el panorama, las megaobras de López Obrador, son elefantes blancos. Se reporta que el AIFA, el Tren Maya y Mexicana de aviación, perdieron más de 5 mil 612 millones de pesos, en un año. Simultáneamente, el gobierno mantiene envíos de crudo a Cuba como «apoyo solidario», lo que eleva el costo en aranceles y riesgos en T-MEC con Trump.
Estamos en los peores lugares, de la OCDE, en educación. En la prueba PISA 2022, México obtuvo el lugar 35 de 37 países de la OCDE. Es el tercer país peor evaluado en Matemáticas y Comprensión Lectora. Obtuvo el último lugar en Ciencia. Dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzan el nivel básico en matemáticas.
El sistema de salud está destruido. Ya se registra un aumento de 24.4 millones de personas sin acceso a servicios de salud, respecto a 2018. Y, persiste un desabasto de medicinas y el empeoramiento de la infraestructura hospitalaria debido a recortes en el gasto público.
Los homicidios cotidianos nos colocan entre los países más inseguros del mundo. El país registra niveles críticos de violencia. En noviembre de 2025, se rompió la marca de personas desaparecidas con más de 13 mil casos, afectando principalmente a la Generación Z.
Grandes porciones del territorio nacional están dominadas por la delincuencia que extorsiona, secuestra, recluta, amenaza y expulsa de sus hogares a miles de familias. El Estado mexicano ha sido etiquetado como “narco estado», por la Casa Blanca.
De esta forma, el impacto en las empresas es enorme. Prácticamente, una de cada dos empresas, 46.8 por ciento, fue víctima de algún delito en 2025. La extorsión se ha convertido en el segundo delito que más golpea al sector privado, y el 20 por ciento de la inversión de las empresas se destina ahora exclusivamente a gastos de seguridad, reportan los especialistas.
En lo político, el morenismo destruyó a la democracia. Desapareció a los organismos autónomos y a los contrapesos. Mediante maniobras fraudulentas, y traidores, se apoderó de los órganos legislativos, judiciales, gubernaturas y alcaldías.
Así, cotidianamente, al Palacio Nacional se le acumulan los escándalos. Las mentiras no bastan. Los rollos se volvieron ineficaces. Pero, por el momento el dinero de las Becas del Bienestar manda. La oposición está aplastada. Sin líderes con carisma es imposible generar un movimiento opositor sólido.
En la actualidad, una característica relevante del morenismo es la impunidad. Morena es una colección de políticos que invirtieron millones en el proyecto de AMLO. Esos compromisos, les permiten aumentar fortunas bajo el amparo del erario.
Simultáneamente, el poderío, interno, morenista los lleva a la soberbia. La demagogia y el odio son sus estrategias básicas, junto al reparto masivo de dinero público en forma de becas se generan sus triunfos.
Sin embargo, esta soberbia se estrella con el poderoso imperio de Donald Trump. La viabilidad de nuestro país está en sus manos. Nuestros mayores éxitos económicos están ligados al T-MEC y generan dependencia, y evidencian nuestras debilidades. Cada vez que reportamos exportaciones, se trata del comercio con Estados Unidos. El motor de nuestra economía es ese tratado comercial.
Es evidente que los desplantes ideológicos, de la “izquierda mexicana” sólo alteran el malhumor del presidente Trump. Defender a las dictaduras sudamericanas no aporta más ganancia que intentar recompensar a aquellos benefactores del candidato tabasqueño que duró 18 años en campaña. Venezuela ya cayó. Cuba está en la mira. México está en el turno al bat. Las cosas vienen intensas. Se requiere talento y está escaso. Es un punto de quiebre. Veremos.





























